5 El hombre: ser inteligente
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5 El hombre: ser inteligente
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            05.01 "Todos los hombres tienen, por naturaleza, el deseo de saber..."

(Aristóteles, Metafísica, Editorial Iberia, Barcelona 1984 (Libro primero, capítulo 1, primera línea) p.3; ver todo el cap. l, p.3-6).

            05.02 "Caña pensante.- No es en el espacio donde debo buscar mi dignidad, sino en el arreglo de mi pensamiento. No poseería más aunque poseyera tierras: por el espacio, el universo me comprende y me devora como un punto; por el pensamiento yo lo comprendo (265)"

(Pascal, Blas, cit por Marías Julián, El tema del hombre, Espasa Calpe, Colección Austral, Madrid, 1968 p.166)

            05.03 "Hay mucho que saber, es poco el vivir, y no se vive si no se sabe. Hombre sin noticias, mundo a oscuras"

(Gracián, cit. Wilde, Oscar, De Profundis y otros escritos, Emecé editores, Buenos Aires, 1951 p.3)

            05.04 "El deseo de saber, fuente de las ciencias.- Todos los hombres, dice Aristóteles, están naturalmente ansiosos de saber, es decir, que el deseo de saber es innato; échase de ver ya en el niño, por los "por qué" y los "cómo" que no cesa de formular. El deseo de saber es el principio de las ciencias, cuya primera finalidad no es dar al hombre los medios de actuar sobre la naturaleza, sino en primer lugar satisfacer su curiosidad natural.

            Si el deseo de saber es esencial al hombre, debe ser universal en el tiempo y en el espacio. Y esto es lo que nos enseña la historia; pues no hay pueblo, por retrasado que se halle, en el que no se manifieste esta natural inclinación del espíritu, y es por consiguiente tan antigua como la humanidad".

(Jolivet, Regis, Curso de Filosofía, Ed. Desclée de Brouwer, Buenos Aires, 1965 p.9; ver tb. Adler, M., Seis grandes ideas p.88; García Morente, Manuel, Lecciones de Filosofía p.6,17; Guerra, M., El enigma del hombre p.140a; Guitton, J., Nuevo arte de pensar p.14; Maritain, J., La educación en este momento crucial p. 50; Merino, J.Antonio, Humanismo Franciscano p.65; Nohl, H., Teoría de la educación p.92; Vernauux, R., Filosofía del hombre p.92)

            05.05 Persona: "naturae rationalis individua substantia"

(Boecio, De duabus naturis et una persona, en Gevaert, J., El problema del hombre, Ed. Sígueme, Salamanca, 1978 p.64; Cunningham, W., Filosofía de la educación p.249)

            05.06 "...ser persona significa ser "de naturaleza racional"(1). Queremos decir que el modo constitutivo de ser de la persona, su "esencia específica"(2), lo que caracteriza esta sustancia individual, lo que la hace ser como es y operar del modo como opera -a diferencia de otras sustancias individuales como el perro y el murciélago que tienen otro modo de ser constitutivo, otra esencia específica y otro modo de operar, aquél, decíamos, modo propio y exclusivo de ser - naturaleza- es la racionalidad. Y esta naturaleza racional no sólo constituye a la persona en "lo" que es y en "como" es sino que la hace operar de modo específicamente diferente a las otras sustancias individuales que, por no ser así, racionales, no pueden operar como personas.

            Que el hombre es persona significa, pues, además de lo anotado más arriba, que su modo constitutivo fundamental de ser y operar es la racionalidad. Y esto se puede conocer por sus operaciones -la causa conocida a través de sus efectos-, cuyo modo propio es consecuencia o efecto del modo de ser; pero, ¿qué operaciones? Pues mire Usted a las cosas, vegetales y animales que desee ¿alguno de ellos conoce las esencias de las cosas detrás de las apariencias sensibles? ¿o las relaciones  (causa-efecto, parte-todo, etc)? ¿alguno es capaz de conocer de modo abstracto prescindiendo de la materia singular y/o de sus caracteres? ¿o capaz de conocer lo inmaterial? ¿alguno es capaz de ciencia? ¿o de conducirse, de guiar sus propios actos, planéandolos por anticipado? ¿alguno puede querer a la par que cosas que responden a necesidades biológicas, otras que no son objetos de tendencias biológicas, esto es, que no responden a una teleología de ese orden, como son la justicia, la verdad, la belleza, la paz, la Patria, Dios? ¿qué olor, qué sabor, qué peso tienen estos últimos que sí son objetos del querer, de muchos o de todos los hombres?