6 El hombre: ser dotado de lenguaje - Página 1
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            06.01 (el lenguaje) "el hombre no pudo "inventarlo", porque el hombre sólo es hombre mediante el lenguaje".

(Humboldt, Guillermo de, cit. por Scheler, Max, El puesto del hombre en el mundo, Ed. Losada, Buenos Aires, 1972 p.109)

            06.02 "Desde el punto de vista al que acabamos de llegar podemos corregir y ampliar la definición clásica del hombre. A pesar de todos los esfuerzos del irracionalismo moderno, la definición del hombre como animal racional no ha perdido su fuerza. La racionalidad es un rasgo inherente a todas las actividades humanas. La misma mitología no es una masa bruta de supersticiones o de grandes ilusiones, no es puramente caótica, pues posee una forma sistemática o conceptual; pero, por otra parte, sería imposible caracterizar la estructura del mito como racional. El lenguaje ha sido identificado a menudo con la razón o con la verdadera fuente de la razón, aunque se echa de ver que esta definición no alcanza a cubrir todo el campo. En ella, una parte se toma por el todo: pars pro toto. Porque junto al lenguaje conceptual tenemos un lenguaje emotivo; junto al lenguaje lógico o científico el lenguaje de la imaginación poética. Primariamente, el lenguaje no expresa pensamientos o ideas sino sentimientos y emociones. Y una religión dentro de los límites de la pura razón, tal como fué concebida y desarrollada por Kant, no es más que pura abstracción. No nos suministra sino la forma ideal, la sombra de lo que es la vida religiosa genuina y concreta. Los grandes pensadores que definieron al hombre como animal racional no eran empiristas ni trataron nunca de proporcionar una noción empírica de la naturaleza humana. Con esta definición expresaban, más bien, un imperativo ético fundamental. La razón es un término verdaderamente inadecuado para abarcar las formas de la vida cultural humana en toda su riqueza y diversidad, pero todas estas formas son formas simbólicas. Por lo tanto, en lugar de definir al hombre como un animal racional lo definiremos como un animal simbólico. De este modo podemos designar su diferencia específica y podemos comprender el nuevo camino abierto al hombre: el camino de la civilización".

(Cassirer, Ernst, Antropología Filosófica, Fondo de Cultura Económica, México, 1968 p.48-49; ver tb. Merino, J.A., Humanismo Franciscano, Ed. Cristiandad, Madrid, 1982 p.70)

            06.03 "Instrumentos del pensamiento.- Nosotros somos seres espirituales y corporales a la vez; de ahí que nuestro pensamiento deba ir encarnado en lo sensible. Eso tiene lugar por medio del lenguaje y de la escritura.

            a) Naturaleza del lenguaje. El lenguaje es un sistema de signos, sonoros (la palabra) o visuales (el gesto y la escritura), que tienen por fin la expresión de los hechos psicológicos y más en particular del pensamiento.

            b) Pensamiento y lenguaje. Inútil parece preguntarse, como hace de Bonald, cuál es antes, el pensamiento o el lenguaje, ya que el lenguaje refleja el pensamiento y prácticamente se confunde con él. No obstante, en el complejo pensamiento-lenguaje, es posible sin duda definir cuál es el aspecto o elemento que tiene la primacía formal, es decir, definir un orden lógico. Pues bien, desde este punto de vista, sin duda que el papel esencial hay que atribuirlo al pensamiento, puesto que si el pensamiento se actualiza en y por la palabra, ésta no hace otra cosa que expresar el pensamiento. Sin pensamiento no habría lenguaje, sino solamente ciertas reacciones emocionales estrictamente expresivas del estado afectivo de un individuo incapaz de salir fuera de sí.

            Por eso debemos decir que el lenguaje nació de una triple necesidad que siente el hombre (y que procede de su naturaleza racional) de expresarse o de afirmarse frente a los demás, de expresar el sentido que quiere dar al mundo, de comunicarse con los demás para realizar sus proyectos  y acabar, por ese camino, su propia liberación y conquistar su autonomía. En cuanto a saber cómo se ha actualizado esta triple necesidad, puédese admitir que el gesto, la mímica, el grito y la imitación de los ruidos naturales (onomatopeya) fueron lo primero de que el hombre echó mano".

(Jolivet, Regis, Curso de Filosofía, Ed. Desclée de Brouwer, Buenos Aires, 1965 p.178-179)

            06.04 "La persona y la otra persona; el lenguaje

            ¿Necesita, pues, la persona de la otra persona para poder ser ella misma?