12 El hombre: ser en relación con Dios - Página 1
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            Ideas afines: ser abierto a Dios, ser religado, ser religioso

            12.01 "Grande sois, Señor, y muy digno de toda alabanza, grande es vuestro poder, e infinita vuestra sabiduría, y no obstante eso, os quiere alabar el hombre, que es una pequeña parte de vuestras criaturas: el hombre que lleva en sí no solamente su mortalidad y la marca de su pecado, sino también la prueba y testimonio de que vos resistís a los soberbios. Pero Vos mismo le hacéis que se complazca en alabaros, porque nos criasteis para Vos y está inquieto nuestro corazón, hasta que descanse en Vos".

(San Agustín, Confesiones, Ed. Ercilla, Stgo de Chile, 1943 p.9)

            12.02 "¿La beatitud del hombre está en la visión de la divina esencia? (C. 3, a. 8.)

            La última y perfecta beatitud no puede estar sino en la visión de la esencia divina (1). Para demostrarlo, consideraremos dos cosas: 1a. que el hombre no es perfectamente feliz en tanto que le queda algo que desear y anhelar; 2a. que la perfección de cada potencia se aprecia por la razón de su objeto".

(1) Habla Santo Tomás en la suposición de la actual elevación del hombre al orden sobrenatural. Si el hombre no hubiera sido elevado a dicho orden sobrenatural, su última y perfecta felicidad natural consistiría en un conocimiento de Dios que no llegaría a la visión de la divina esencia.

(Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, Selección de Quiles, Ismael, Espasa-Calpe, Colección Austral, Madrid, 1985 p.101)

            12.03 "¿La religión ordena al hombre únicamente a Dios?

            Como dice San Isidoro (Etimologías, lib. 10, letra R), religioso, según Cicerón, díjose de relección, puesto que reconoce nuevamente, y como relee lo que concierne al culto divino y, por lo tanto, la religión parece haber sido dicha de releer las cosas que son del culto divino, porque se deben frecuentemente recapacitar en el corazón, según estas palabras (Prov., 3, 6): En todos tus caminos pon tu pensamiento en El; aunque también puede entenderse haberse dicho religión, porque debemos reelegir a Dios a quien habíamos perdido por nuestra negligencia, como dice San Agustín (De la ciudad de Dios, libro 10, cap. 4). Puede venir también la palabra religión de religare (reanudar); por lo que dice San Agustín (Lib. De la verdadera religión): La religión nos une a solo Dios todopoderoso. Pero sea que la palabra religión dimane de la frecuente reelección, bien de la repetida elección de lo que negligentemente se ha perdido, bien de la palabra religación, la religión importa propiamente orden a Dios, porque El es a quien principalmente debemos unirnos como a un principio indefectible, al que también nuestra elección debe dirigirse asiduamente como al último fin, el que también perdemos por una culpable negligencia y debemos recuperar creyendo y protestando nuestra fe".

(Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, Selección de Quiles, Ismael, Espasa-Calpe, Colección Austral, Madrid, 1985 p. 134)

            12.04 "El fundamento esencial de la dignidad humana está en su vocación a esta comunicación con Dios. El hombre está invitado, desde que nace, a un coloquio con Dios: pues no existe sino porque, creado por Dios en un impulso de amor, debe su conservación a ese mismo amor, y no vive de verdad si no lo reconoce libremente y no se entrega a su Creador. Con todo, muchos de nuestros contemporáneos no perciben de ninguna manera, o incluso rechazan explícitamente esta íntima y vital unión con Dios. Esto hace que el ateísmo se deba considerar entre las más graves realidades de nuestro tiempo y se deba someter a un examen atentísimo".

(Concilio Vaticano ll, Constitución Conciliar La Iglesia y el mundo de hoy, Gaudium et Spes, núm 19)

            12.05 "Resumiendo podemos decir:

            El hombre desea la felicidad porque posee voluntad. Pero su deseo de felicidad es vago y, en el nivel consciente, no está especificado. El hombre mismo debe concretarlo poniendo sus afanes en sí mismo o en algo Absoluto distinto de él. Este Absoluto puede ser Dios buscado conscientemente, o Dios vislumbrado de un modo inconsciente bajo la idea de deber, progreso de la humanidad, justicia social. Por otro lado, Dios puede ser rechazado explícitamente como Absoluto y la voluntad puede tender hacia una forma egoísta de felicidad basada en la posesión de una creatura. La búsqueda de felicidad en el hombre incluye el deseo de conocimiento y verdad, el deseo de posesión amorosa de otros seres y el deseo de belleza.

            ¿Diremos que hay una tendencia religiosa en el hombre? Podemos admitir la existencia de esta tendencia en el hombre si tomamos la palabra religioso en un sentido muy vago y general. La búsqueda de verdad y felicidad es objetivamente una búsqueda de Dios, y no ha de extrañar que, en muchos casos, esta búsqueda sea sentida subjetivamente aunque vagamente como tal, o sea, como una tendencia religiosa. Recordemos, sin embargo, que, como todas las otras tendencias conscientes, esta inclinación depende enormemente del influjo del medio ambiente, puede permanecer en un estado de desarrollo muy rudimentario, ser inhibida por otras tendencias e incluso puede ser conscientemente reprimida por la voluntad. El que todas las culturas y razas humanas muestren alguna forma de tendencia religiosa, es un argumento fuerte en favor de la existencia de una tendencia religiosa innata en el hombre".