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01. el hombre: persona

            "Alguna vez dije que ya no quería ser yo. Era más bien una broma, porque quiero seguir siendo siempre el mismo. Lo que pasa es que siempre hay una diferencia entre lo que haces y lo que eres realmente. No soy un dibujo animado".

(Hutchence, Michael, vocalista de INXS, estrella del rock and roll, en La Epoca, 05/03/94 p.1, 31; ver tb Guardini, R., Mundo y persona, p.181))

            el hombre: persona: dignidad humana (Lewis, C.S., Las crónicas de Narnia, Libro ll, Ed. Andrés Bello, Stgo. de Chile, 1991 p. 167e, 168c, 159-162, 162c, 174c)

03. el hombre: ser educable; ser perfectible; posibilidad de la edu.

            "En cuanto a mí, quiero ser más que un hombre" (Zenón a su primo el capitán Henri-Maximilien)

(Marguerite Yourcenar, Opus Nigrum, Alfaguara, Méjico, 1990 cit. por Ana María Larraín en Crítica, Revista de Libros El Mercurio, 13/03/94 p.2)

            a) dimensión moral

            "Eustaquio se había transformado en un dragón mientras dormía. Por dormir sobre el tesoro de un dragón y por tener pensamientos codiciosos como los de un dragón en el corazón, se había vuelto él mismo un dragón...

            ...A pesar del dolor, su primer sentimiento fué de alivio. Ya no había nada que temer. Ahora él mismo era un terror y nada en el mundo, salvo un caballero (y no cualquiera), se atrevería a atacarlo. Ahora podría vérselas hasta con Caspian y Edmundo...

            Pero, al momento de pensarlo, se dió cuenta de que eso no le interesaba. Ahora quería ser su amigo. Quería volver donde estaban los humanos y conversar, y reir, y compartir cosas con ellos. Se daba cuenta que era un monstruo separado de toda la raza humana. Lo invadió una espantosa soledad. Empezó a comprender que los otros no eran en absoluto unos demonios. Se preguntó si realmente él era la persona agradable que creía ser. Anheló oir sus voces, y habría estado profundamente agradecido de recibir una palabra cariñosa, aunque fuera de Rípichip. Al pensar en esto, el pobre dragón, que había sido Eustaquio, alzó la voz y lloró. Debe ser algo difícil de imaginar ver y escuchar a un poderoso dragón que llora a lágrima viva a la luz de la luna en un valle desierto.

            Finalmente, Eustaquio decidió que trataría de encontrar el camino para volver a la playa.  Ahora comprendía que Caspian jamás habría zarpado dejándolo atrás. Y estaba seguro de que, de algún modo, podría hacer que la gente comprendiera quién era él".

(Lewis, C.S., Las crónicas de Narnia, Libro lll, Ed. Andrés Bello, Stgo. de Chile, 1990 p.75-76; ver tb. Libro l p.20-21)

actitudes: "-Buenos días, huéspedes -dijo-. A pesar de que cuando digo buenos no quiero significar que no sea probable que se ponga a llover, o pueda nevar, o tronar, o que haya niebla. No me sorprendería si no han podido dormir nada.

            -Claro que pudimos dormir, de veras -dijo Jill-. Pasamos muy buena noche.

            -Ah -murmuró el Renacuajo, moviendo la cabeza-. Veo que saben buscarles el lado bueno a las dificultades. Eso es. Son muy bien educados, sí, selor. Han aprendido a poner buena cara a todo". (Lewis, C.S., Las crónicas de Narnia, Libro lV, Ed. Andrés Bello, Stgo. de Chile, 1991 p.           57)

            b) límites edu. -"¡Ah -dijo el señor Tumnus con voz melancólica-, si hubiera estudiado geografía con más empeño cuando era un pequeño fauno, sin duda sabría todo acerca de esos extraños países. Ahora es demasiado tarde" (Lewis, C.S., Las crónicas de Narnia, Libro l, Ed. Andrés Bello, Stgo. de Chile, 1990 p.16; ver tb. Libro lll p.129)

            "Claro que no le quedaban muchas horas libres, pues ahora su educación había empezado en serio" (Lewis, C.S., Las crónicas de Narnia, Libro ll, Ed. Andrés Bello, Stgo. de Chile, 1991 p.47)

            0.3 Bibliografía: Solzhenitsyn, Alexander, en El Mercurio, Artes y Letras, Intelectuales y artistas dijeron a El Mercurio, 02/01/94 E1;

            04. el hombre: ser corpóreo-espiritual

            "...como cada día me inclino más a creer, no son sólo la sangre y el esperma los que nos hacen lo que somos, todo cálculo de este tipo es falso desde el principio". (Yourcenar, Marguerite, Recordatorios, Ed. Alfaguara, Madrid, 1992 p.60)