SOCIALISMO, COLECTIVISMO, SOCIOLOGISMO Y ADAPTACION - Página 1
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Generalidades

            01. "Colectivismo. Se califica colectivo todo concepto que denota multitud, toda reunión de varios individuos, a menudo con el sentido accesorio estimativo de "masa", en la que perecen la peculiaridad y el valor propio de los elementos (hombres o cosas); por eso al hombre inserto en lo colectivo se le concibe muchas veces como hombre despojado de su propia dignidad personal (de su situación de sujeto) degradado hasta venir a ser mera cosa (objeto de curso social y económico).

            Según esto, el término colectivismo denota aquella ordenación de la sociedad que destaca el todo social (lo colectivo) sea cual fuere, hasta el punto de acarrear la aludida degradación del individuo.

            Este colectivismo ( -> Sociedad, Filosofía de la), 2.o) se opone de manera contraria (pero no contradictoria) al individualismo (ibid., 1.o). Y afirmando lo colectivo en forma tan absoluta como el -> individualismo afirma el individuo, lo desliga también de toda vinculación a comunidades más elevadas y amplias. De esta manera muéstrase esencialmente emparentado en el fondo con el individualismo, apareciendo como un individualismo de grado superior. Siempre se encuentra un valor supremo inherente a la colectividad, que es invocado por ella para fundamentar esta absolutización de sí misma. De suyo puede ser elevado a valor supremo cualquier valor concebible en aras del cual los miembros del ente colectivo deban vivir y morir. En el -> marxismo es el valor económico; en el nacionalsocialismo, el biológico (la raza); en el fascismo de Mussolini, el nacional-cultural (latinitá, italianitá, romanitá). El colectivismo, exaltando así cualquier valor a la categoría de valor supremo y divinizándolo, es decir, poniéndolo en lugar de Dios, se hace contrario a éste y destruye toda la ordenación de los valores. Ante esta subversión posee importancia secundaria la situación más o menos elevada que el valor divinizado ocupe en la jerarquía axiológica. En cambio, la vitalidad de este valor es factor decisivo en orden al violencia con que la colectividad queda poseíada por él.

            El lenguaje ordinario califica ya de colectivismo toda excesiva acentuación del papel de una colectividad, especialmente la tendencia a confiar en la ayuda de grandes colectividades organizadas (sindicato, Estado), en vez de ayudarse a sí mismo o de llevar a la práctica el auxilio comunitario en un círculo menor (v.gr., la familia).-"

(Brugger, Walter, Diccionario de Filosofía), Ed. Herder, Barcelona, 1978 p.103-104)

            02. "Teoría universalista o totalitaria.

            Contraria a la teoría individualista, la universalista considera, no que la sociedad es producto del individuo sino, al contrario, que el individuo es producto de la sociedad o de las estructuras sociales. Sostiene que "el individuo considerado en sí mismo  no existe en manera alguna ni goza de autarquía espiritual; la sociedad, por el contrario, no es, en cuanto tal, un mero agregado de puntos individuales, sino, más bien, la totalidad que les da vida"(1).

            Entre los partidarios de esta teoría, cuyo origen se remonta a Platón y Aristóteles, figuran De Bonald y Hegel.

            Según Luis De Bonald, la teoría del contrato social no es admisible. Dice que los hombres, "entregados a sí mismos, jamás habrían consentido en colocarse en un estado que exige el sacrificio de sus pasiones personales"(2). Por eso no son los hombres los que forman la sociedad  sino que, al contrario, es la sociedad la que forma los hombres. "El hombre no lo es si no vive en comunidad"(3).

            Según Hegel, el hombre se halla destinado al Estado como a su fin último y absoluto. Y en cuanto que el Estado es el órgano rector de la sociedad, la situación del hombre en la teoría hegeliana sufre una mayor depreciación. Se halla sometido totalmente, no ya a la sociedad, sino a los órganos de poder. "El individuo sólo tiene objetividad, verdad y moralidad en tanto es miembro del Estado"(4). Este, para Hegel, "es el poder donde se absorbe y se anula la independencia particular del individuo"(5).

            Esta teoría constituye el fundamento filosófico de los regímenes políticos totalitarios, que sacrifican la libertad  y los derechos individuales a las exigencias de la máquina estatal. Porque en ella, como habrá podido advertirse, se confunde la sociedad con el Estado, al que se reducen el ser, el hacer y el destino de las personas que lo integran. El Estado -ha dicho Merleau-Ponty- se convierte en "ese genio perverso que conduce a los hombres sin que lo sepan, y les hace cumplir sus propios designios"(6).

(1) O. Spann, Filosofía de la sociedad, Revista de Occidente, Madrid, 1935 p.19

(2) Essai analitique sur les lois naturelles de l'ordre social, 1840 p.62

(3) W. Naef, La idea del estado en la edad moderna, Madrid, 1947 p.131

(4) W. Moog, Hegel y la escuela hegeliana, Revista de Occidente, Madrid, 1931 p.297

(5) Filosofía del espíritu, Madrid, 1907 p.175

(6) Existencialismo y marxismo, Buenos Aires, 1954 p.134

(Aróstegui, Antonio, Curso de concienciación filosófica, Ed. Marsiega, Madrid, 1977 p.334-335; ver teoría individualista o contractualista y teoría intermedia en p.332-334 y 335-336 respectivamente; además, Agazzi, Aldo, Historia de la Filosofía y la Pedagogía, Ed. Marfil, Alcoy (España), 1966, tomo ll p.196)