07. La formación del educador - Página 1
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07.01. "De cuanto acabamos de decir se desprende que es de capitalísima y trascendental importancia la formación del educador-maestro.

Tres aspectos principalmente se pueden considerar en la formación del maestro-educador, sea de enseñanza primaria, media o universitaria.

Una cultura apropiada a la enseñanza que se va a impartir. Cultura sólida, profunda y práctica.

Una cultura profesional o formación pedagógica. Cultura que no puede tener la categoría de una asignatura más, sino que ha de estar constituida por una serie de saberes teóricos y prácticos que lleven al conocimiento del educando de los objetivos que debe alcanzar, de las exigencias del aprendizaje, de los medios y técnicas más apropiadas para la educación y enseñanza, etc. Todo lo cual supone un conocimiento profundo y vital de las Ciencias de la Educación.

Pero ni la cultura general ni la profesional, con ser mucho, dan completamente al educador. Lo que más educa es el contacto con una personalidad superior, ya que la vida del maestro es el principal libro en donde leen los alumnos con toda la facilidad el cómo deben ser y conducirse.

Varios otros factores contribuirán a la formación de esta personalidad, pero, entre otros, debe darse un gran peso a las prácticas de educación y enseñanza. Estas prácticas, más o menos largas, pero siempre dirigidas y tuteladas -que fomenten el contactocon los alumnos y la penetración en sus problemas y circunstancias-, serán las que, en definitiva, desarrollen la personalidad educadora.

(Sánchez y Valdivia, Pedagogía, Iter Ediciones, Madrid, 1969, p.323-324)

07.02. "Pero la validez de los principios que se van a presentar servirá también de guía en la formación de los maestros, así del plano elemental como del universitario. El problema va a ser tratado bajo tres aspectos: (1) la educación académica del maestro; (2) la educación profesional del maestro; y (3) la influencia personal del maestro, o sea, su educación espiritual."

(Cunningham, William, Filosofía de la Educación, Ed. El Ateneo, Buenos Aires, 1955 p.459)

07.03. "Hildebrandy sus colaboradores identificaron (1973), mediante el análisis factorial, las características de los profesores mediocres y, también, de los excelentes, es decir, de la enseñanza efectiva. Esta minuciosa investigación destruyó el mito de que se desconoce la naturaleza de la buena enseñanza o de que ésta es demasiado sutil para ser comprendida.

El citado descubrió que los maestros excelentes:

1) Dominan su materia

2) Se comunican fácilmente con sus estudiantes

3) Establecen relación cordial con la clase, y SOfl hábiles para organizar la participación del grupo y permitir la mutua interacción.

4) Responden en forma personal a cada estudiante.

5) Manifiestan entusiasmo contagioso que despierta el interés del estudiante y estimula la reacción de éste.

Estos rasgos podrían reducirse todavía a los siguientes: el buen profesor es capaz de:

1) Trasmitir sus conocimientos; (incluye las características 1 y 2)

2) Comunicar un método; se implica en el 1.

3) Comunicar su personalidad; supone el 3, 4 y el 5."

(Meneses Morales, Ernesto, Un perfil del maestro universitario, DIDAC, Boletín del Centro de Didáctica de la Universidad Iberoamericana. México, D.F. 1978)

07.04. "La formación de los profesores y su períccionamiento cuando están en ejercicio.-¿Qué debe comprender la formación científica y la formación pedagógica de los maestros? ¿,Es deseable separar en la práctica estos dos aspectos o es mejor integrar las dos preparaciones? ¿Cuándo debe empezar la preparación profesional y cuánto debe durar?¿Es defendible el régimen de internado para los futuros maestros? ¿Cuál debe ser el contenido teórico y práctico de la formación pedagógica de los maestros? Son todas ellas preguntas complejas. Una vez que el. maestro ha empezado el ejercicio efectivo, se presenta todavía la cuestión de su perfeccionamiento, porque se está aprendiendo toda la vida, sobre todo en una profesión como la del educador cuya evolución es actualmente tan manifiesta. Además, algunos profesores, deseosos de proseguir su formación para llegar a un grado superior de enseñanza, o a cargos de dirección o de inspección, deben poder encontrar las condiciones propicias para la realización de sus proyectos."

(Planchard, E., La Pedagogía Contemporánea, Ed. Rialp, Madrid, 1969, p.284)