Alemania 33 04 10 b
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El hitlerismo en el gobierno La SI 10/04/33 p.4-5

Índice de ideas: sobre Alemania en el año 1933; Hitler; el hitlerismo; el nazismo; el fascismo; la dictadura -naturaleza de la d., la d. en la historia-; los partidos políticos; el presente cambio de época, la actual encrucijada histórica; el juicio histórico

l. El hitlerismo en acción

            Alemania es el país del día. Había de ser así. No lo habían visto, solo, los espíritus superficiales; pero era evidente que había de ser así. Hay gentes que no ven ni las montañas que tienen delante de los ojos.
            ¡Cuánto cambio en un mes, en tierras germánicas! Es -nada menos- como si se hubiese derrumbado una enorme mole, y sobre el polvo de sus ruinas hubiese surgido de improviso todo lo contrario de lo que anteriormente aparecía.
            Se hablaba, con la boca llena, de democracia. Se hablaba a gritos, ahora, del fin de la democracia, escupiendo sobre ella, como sobre una mala cucaracha.
            Se hablaba, con la boca llena, de democracia. Se había buscado siempre la transacción. la contemporización, el término medio. Se opera ahora verticalmente, rectilíneamente, sin admitir distingos, ni desviaciones.
            Se movían los partidos como sacras iglesias, y sus capitanes    -aparato y vaciedad- se daban los grandes humos de gente poderosa. No cuentan ahora para nada ni partidos ni santones.
            El comunismo, fuerte de más de cien diputados, hacía y deshacía, blandiendo palos y enarbolando enseñas coloradas. Está, ahora, en las catacumbas, sellada la boca, las cabezas pensativas, y los colores moscovitas arrojados más allá de las fronteras.
            Se rompían la cabeza los extremistas por las calles, aumentando día a día, el doble martirologio y amontonándose nuevos incentivos a los apasionamientos. Y hay, ahora, quien ponga coto, palo en mano y ojo listo.
            Y guardias de asalto, y cascos de acero, y ordenanzas relampagueantes, y órdenes contundentes, y parlamentos cerrados, y hombres decididos, y multitudes pardas entusiastas, y Postdam embanderado, y, sobre el cielo gris de abril, perfilándose vagas siluetas con cascos y coronas.
            Es que Alemania ha cerrado un período, y, naturalmente, ha abierto otro.
            La situación parece un caos -un caos enorme- y es, sin embargo, un tratado completo de orden lógico. ¿Cómo podríamos llegar a una conclusión decente, apartándonos de las críticas banales de tanto periódico, que apalea sin base, o bien en el extremo opuesto panegiriza sin razones, que es el peor de los panegíricos?
            Es esta tarea la que vamos a ensayar en estas líneas, que necesitan, para ser comprendidas, una mente dispuesta a aceptar hechos claros y razones evidentes.

ll.- La dictaduras después de las guerras

            Cerrado apenas el armisticio, apuntan como callampas las dictaduras en todos los países, no sólo en Europa, sino también en América. Es cosa de nuestros días, y por lo mismo, no hay más que hacer memoria.
            Las causas de esa racha dictatorial, serán quien sabe cuales. Es cuestión distinta ésta de la de su existencia. Aunque ignorásemos esas causas el hecho subsistiría con evidencia.
            No olvidemos que se inició la cadena con las dictaduras bolcheviques: (Rusia, en 1917; Baviera y Hungría, inmediatamente después de la guerra). ¿Quién no recuerda los crímenes de Belakhum en Budapest y la ferocidad de su despotismo? ¿Quién no tiene memoria del
bolchevismo bávaro? ¿Cómo olvidar la dictadura obrera en los distritos industriales del Norte italiano, que abrieron y cerraron en pocos días un paréntesis llenos de cosas pintorescas?
            Tras esas dictaduras rojas, que pasaron rápidas como meteoros, salvo la rusa, surgen las