Alemania 33 05 08
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Hitlerización de las uniones gremiales La SI 08/05/33 p. 3
Documentación. Programa del Partido Socialista Nacional de los Obreros Alemanes (Nazis). La SI 08/05/33 p.7-8

            El gobierno alemán acaba de tomar una medida que entra de lleno en las nuevas doctrinas sobre gobernación de los Estados. Para bien comprender su sentido, es interesante compararla con otras semejantes, puestas en práctica anteriormente por el Soviet y Mussolini.

            a) El Bolchevismo ha rechazado siempre el régimen democrático de mayorías salidas o no de las urnas electorales. La concepción estatal soviética se basa en la misma que durante décadas ha sostenido la burguesía: que el Estado debe usufructuarlo una minoría preparada, se supone que preparada a juicio de los opinantes. De ahí la exclusión de los analfabetos y de las mujeres de los censos electorales del siglo XlX, considerados ambos grupos como incapaces de ejercer debidamente los derechos electorales. De ahí, también, la impropiedad de llamar “universal” a un sufragio tan radicalmente condicionado.
            El Soviet se agarraba a la misma idea, rechazando francamente la democracia mayoritaria, pero, se supone, entendiendo él a su manera, la preparación necesaria para ejercer el derecho electoral. De ahí la exclusión del censo de los bolchevistas, incapacitados, por lo mismo, según el Soviet, de juzgar a la moderna a las cosas políticas.
            El Fascismo adoptaba las mismas ideas, sosteniendo abiertamente el derecho de la minoría selecta –se supone, también, selecta según su propia manera de ver las cosas- a gobernar a la mayoría de un país. De ahí el régimen fascista, en el cual la democracia, tanto la democracia liberal como la del mismo sufragio universal, es puesta en discusión y declarada simplemente en quiebra política.
            Las bases liberal del siglo pasado y las soviéticas y fascistas demuestran horas llenas de sorpresa, son absolutamente la misma. Que cada idea tenga su propio concepto de incapacidad, entendiéndola a su propia manera, es cosa lógica y natural, derivada del sistema mismo.
            Derívase, por hilación natural entre los conceptos, una necesaria consecuencia: la intervención del gobierno, aún siendo representante de una minoría, en los gremios obreros y uniones gremiales, aún formando éstas una mayoría contraria a las ideas del gobierno minoritario.
            El Bolchevismo ha sovietizado las gremios trabajadores, con intervención decidida de la minoría soviética en ellos. El Facismo italiano ha exigido que al frente de los sindicatos que integran las Corporaciones se pongan representantes netamente fascistas, aún primando, cuantitativamente, los obreros socialistas o demócratas cristianos. De este modo, el trabajo organizado está acaparado  por minorías selectas, es decir, al gusto de que sustenta esa teoría, que ha hallado plaza en numerosos tratadistas modernos de Derecho Constitucional.
            b) La decisión del gobierno hitlerista, tomada esta mañana, de poner al frente de cada Unión Gremial, sean cuales fuesen sus componentes, un delegado hitlerista, parece de acuerdo con las tres anteriores; pero existe una diferencia substancial, que hay que notar debidamente.
            En primer lugar, el régimen hitlerista ha surgido de las urnas primero, de una votación camaral después. Surge, pues, un problema nuevo, muy distinto de los que plantea el Bolchevismo y el Fascismo italiano: ¿puede un gobierno que cuenta con la mayoría nacional, intervenir, controlar y presionar a las minorías? Es este un problema mucho menos discutible que los regímenes de minoría selecta. Es algo (que) cabe dentro de la teoría democrática, según como se interprete. Los regímenes aludidos están francamente fuera de esa zona democrática
            En segundo lugar, no se trata aquí de directorios representantes del gobierno, sino de un Observador o Comisario que estará junto con el directorio, inspeccionando y tal vez interviniendo más o menos decisivamente. La conservación de la dirección gremial en manos, al menos aparentemente , de los elegidos por los agremiados, pone una nueva diferenciación entre el Hitlerismo y el Soviet y el Fascismo.
            La medida adoptada por el gobierno alemán se diferenciaba básicamente de otras que parecen similares. Ha pasado por el bautismo de la democracia popular. Y ese movimiento mira de reojo a la