Alemania 33 10 16
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La candente cuestión colonial proveniente de la guerra: Alemania quiere colonias La SI 16/10/33 p. 6-8

Alrededor del 1900
            El concepto de colonia, en el moderno sentido de esta palabra, data de tiempos muy recientes.
            El mundo antiguo no conocía el coloniaje. Cuando se habla de colonias griegas en Asia Menor, o de colonias fenicias en España, se trata simplemente de establecimientos mercantiles establecidos en tierras de bárbaros, como núcleo de compraventa de productos. Los fenicios, por ejemplo, vendían a los tartesios de Andalucía paños y géneros de Oriente.  A cambio, los tartesios entregaban metales y otros productos indígenas  a aquellos extranjeros establecidos en sus costas. De ese modo, los coloniales no eran los indígenas mismos; sino los más civilizados que viajaban a tierras bárbaras, y se establecían en alguna factoría amurallada, al amparo de sus buques.
            En la Edad Media tampoco se tenia idea alguna de un régimen colonial al nuevo estilo. Europa se entretenía en sus territorios, cada país dedicado a sus cosas, o, cuando más, ávido de extender sus fronteras a expensas de los Estados vecinos más débiles.
            En la Edad Moderna surge la institución colonial con la conquista de América. España y Portugal, después también Gran Bretaña, descubren y conquistan tierras en Ultramar; establecen allí su soberanía, y nace un régimen especial que se llama coloniaje de ahí el período histórico de estos pueblos americanos que llamamos “colonial”.
            A mediados del siglo pasado el mundo estaba repartido, colonialmente hablando, del modo siguiente: la América, hecha independiente en su casi totalidad, no constituía ya un suelo colonizable. Cuba y Puerto Rico se declaraban independientes hacia 1900. El Asia era independiente, salvo el enorme Imperio de las Indias y unas pocas plazas chinas, que habían sido tomadas por la fuerza por media docena de naciones europeas y Estados Unidos. La Oceanía estaba ocupada por Gran Bretaña en sus grandes islas (Australia y Nueva Zelandia) así como las islas próximas a éstas. La enorme extensión del África y casi todas las islas oceánicas quedaban libres, al menos en la realidad. De las varias tentativas –poco intensas, desde el momento- para extender dominio por esas tierras negras, solo una había triunfado: la conquista de Argelia por parte de Francia, que se realizaba alrededor de 1840.        Más, alrededor de 1900, surge un nuevo concepto de colonización, muy distinto del coloniaje español. Este se cimentaba sobre el hecho material de un descubrimiento, una conquista victoriosa y una civilización llevada a las tierras conquistadas. El ideal colonial que surge al fin del siglo es el de repartirse los grandes pueblos las “tierras de nadie” –así llaman a las pobladas por razas más o menos bárbaras- sin previa consulta, sin civilización, sin ligamen alguno con los pueblos respectivos. Así, surgen en la prensa de cuarenta años atrás,, muy a menudo, preguntas como éstas: ¿cómo hay que repartirse el África? ¿Qué pueblos irán a establecerse en tal o cual parte de aquel continente?
            Y comienzan las reparticiones sobre el mapa, previas, sin consulta ni precedentes, abocadas las grandes naciones sobre mapas africanos y oceánicos, sedientas de tierras, de productos exóticos y de soldados tropicales.

11. Repartición de dos continentes

            De 1895 a 1902 se van sucediendo, uno tras otro, siete años que podríamos llamar de discusiones más o menos teóricas. Reúnense diplomáticos repetidas veces, hablando en serio de repartirse continentes.  A esas reuniones privadas y calladas, suceden otras más o menos conocidas. Incluso algunas Conferencias Internacionales, o conato de ellas. Esa labor comienza a dar sus frutos, y hacia 1905 habían llegado a un acuerdo Francia y Gran Bretaña sobre una casi total apropiación del África. Gran Bretaña se quedaría con todo el oriente africano, incluso Egipto y el Canal de Suez. En cambio, Francia se haría con el inmenso Sahara, Marruecos y Argelia, así como con lo que pudiese avanzar hacia la costa negra del centro africano.