Alemania 34 03
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El problema de la tierra en Alemania. Hitler, el pueblo y la tierra La SI 19/03/ 34 p. 4-5

            A menudo, con insistencia constante, he de ocuparme del problema de la tierra, es decir, de las relaciones del hombre con el suelo nacional. Los acontecimientos gobiernan estas crónicas.  Por lo mismo, al querer dar un modesta película crítica de lo que está sucesivamente ocurriendo, no podemos menos que ocuparnos del suelo, si los sucesos dan vuelta alrededor del suelo.
            Por lo demás, nos ha de interesar grandemente este tema, porque es –aunque muchos no lleguen a entender- el eje de la solución social y la clave que puede resolver, en lo que tiene de inmediatamente soluble, la crisis que nos está presionando. Quiero indicar con ello que, si nos vemos obligados por los acontecimientos a tratar a menudo de los problemas del suelo, ello no sucede a pesar nuestro, sino con verdadera fruición. Es un tema inagotable del cual, sacudido y ahondado, salen continuamente chorros de luz.
            Ahora es Alemania. Semanas atrás pudimos ver como es hombre audaz y bueno que es Roosevelt hundía sus actividades gubernativas en el suelo nacional norteamericano. Ahora es Hitler, cuya política agraria acaba de dar un segundo paso, que merece buenos comentarios.

            a) Durante el primer año de gobierno hitlerista fueron tomadas numerosas medidas, podríamos decir, sin orden absoluto, a favor de la agricultura.
            Era necesario. Alemania ha de reconcentrarse cada día más sobre sí misma. Mientras algunos ilusos, que creen en milagros económicos, pensaban que Alemania podría pagar sus deudas de guerra, se pensó poco en la agricultura nacional. Las deudas habían de pagarse a cambio de exportar millonadas de manufacturas. Y la fábrica y la usina, es decir, la producción mitando al exterior, habían de constituir el ideal capital de aquel país. Pero fracasadas las exportaciones, a causa de las barreras aduaneras, y liquidadas de hecho las deudas de guerra, por no poder pagarse, surgían evidentemente un corolario: si Alemania no pagaba deudas porque no vendía en el exterior, le serían difíciles, por no decir imposibles, las compras de productos agrícolas, que suponen también ventas de manufacturas en el exterior. Y, al resultar difíciles las compras de alimentos, habían de preocuparse de producirlos en su propio suelo.
            De ahí la política francamente agrícola, del canciller Brüening, que gobernó la Alemania dictatorialmente –el parlamento se habrá suicidado- durante los dos años que precedieron a la irrupción nazi. Esas medidas protectoras de la agricultura nacional fueron, no solo proseguidas, sino
Intensificadas, por los nacional-socialistas, al conquistar el poder por medio del sufragio.
            Medidas sobre precios mínimos de los productos. Medidas sobre precios máximos de la maquinaria agrícola. Medidas protectoras, arancelarias, contra las importaciones de productos agrícolas extranjeros. Primas de exportación al trigo, avena y otros productos. Medidas decisivas alrededor del queso, los huevos y la manteca. Medidas sobre deudas, aminorando los intereses y alargando los plazos. Medidas sobre tributos, haciéndolos menos pesados para el pequeño agricultor. Premios a los mayores y mejores cultivos, como en los tiempos heroicos de Federico el Grande. Cien medidas más que, una tras otra,  han venido surgiendo durante el año de gobierno nazi, todas a favor de los cultores del suelo nacional.
                        “Los campesinos –ha dicho Hitler- son los ciudadanos preferidos de la nación. Están más cerca de la naturaleza y de Dios. Son, por lo mismo, mejores que aquellos que, viviendo en la atmósfera artificiosa de las ciudades, no podemos menos que contaminarnos”.
            Esa protección a la agricultura culminaba en una gran Fiesta Nacional del Campo, que se celebró en todo el país dos meses atrás. Los agricultores se reunieron en sus aldeas y en sus ciudades rurales. La mayor de estas concentraciones contaba cerca de medio millón de labriegos, que oían a los grandes directores políticos cantar las alabanzas del suelo y las virtudes del campesino.
            Pasado el primer año, ha venido algo que ya no son medidas sueltas, sino algo estructurado y básico. Las agencias no han hablado de esto.  Nos cuentan si  hay un muerto o un herido, una