Alemania 34 04
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Alemania 34 04
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Hitler ante el capital  La SI 28/04/34 p. 3

            a) Los que solo se fijan en lo ruidoso de los acontecimientos, figúranse al Nacismo alemán como una terrible masa capitalista cayendo pesadamente sobre el Comunismo, y, con ello, destrozando malhadadamente la organización obrera de la nueva Alemania.

            Cierta prensa moderna –que se llama moderna, y va atrasada diez años en la evolución de la gran prensa mundial- es el instrumento más perfecto para hinchar ruidos    : un enorme micrófono, en el cual entran los ruidos naturales, saliendo horrorosamente ensordecedores. De este modo da aire casi exclusivamente a lo ruidoso, hincándolo todavía, y deja pasar lo germinativo, lo que asa en las médulas y en los subsuelos, que es, precisamente, lo que cuenta, lo vital, lo substancial.
            (Sería de estudiar seriamente esa ación malsana de tantos diarios y revistas de preocuparse solo de lo ruidoso, y de su influencia en la idiotez de las multitudes. Es tema que comienza a ser tratado en Francia, España y Alemania, comenzándose a sacar corolarios en el sentido de capacidad auscultadora de lo no ruidoso, comprobada individualmente).
            Las agencias usuales, poco apta para captar las interiores germinaciones, preocúpanse, hablando de Alemania, de esa terrible persecución contra socialistas y comunistas, que el movimiento nazi está llevando a cabo. Deja, en cambio, en la sombra, otro orden de hechos, que son, precisamente, los que pueden –en estructura viva con los anteriores- dar una idea exacta del actual movimiento de transformación alemana, dirigido desde las alturas.
            Hay que notar que no se trata, precisamente, de una apología ni de una condenación. Más allá de las ideas propias, cualesquiera que sean, están los hechos y la lealtad que debe el crítico a esos hechos. Aparte esa lealtad, que exige “comprensión total” de un orden de hechos, hay la sugestión del ejemplo. Todo movimiento político que tiene lugar en un país, repercute en los demás en forma de influencia  en algún sector de la vida nacional. Y, si aquel movimiento, se presenta truncado y falso, esa influencia sobre los demás países puede ser eminentemente tóxica.
            Hay que aceptar que, en la obra demoledora de Hitler –previa y en parte simultánea a la obra reconstructiva- lo ruidoso es su pelea sangrienta con las organizaciones de tipo comunista. Pero hay que saber ver, en la zona sorda de lo no ruidoso, unos hechos paralelos, seguramente más importantes que los hechos resonantes.
            Tales son, por ejemplo, los que se relacionan con el capital, es decir, con las organizaciones patronales, que viven frente a frente de las zonas trabajadoras.

            b) Expongamos hechos, como materia de raciocinio y material de juicio para un lector que se empeña en captar todas las notas, para hacerse cargo de la totalidad de la pieza en cuya unidad entran variados elementos. Limitémonos a algunos de estos hechos, por pura guía de vía del raciocinio.
            1. La leche y varias industrias derivadas han sido socializadas, no, en sentido total de pasar su propiedad al Estado, sino en el sentido de ser dirigidas totalmente –técnica e higiénicamente, económica y socialmente- por el Estado. El decreto que determina este acto revolucionario, hablaba, en puridad, de algo que podría ser sintetizado así: “insensibilidad social de los productores de leche”. En otras palabras: “independencia entre el interés del productor y el del consumidor”. Más brevemente, todavía: “especulación sobre los elementos vitales de la sociedad”.
            No interesa, aquí, entretenerse en juzgar de la conveniencia o inconveniencia de la medida. Basta a nuestro objeto certificar su existencia.
            2. Inicio de reforma agraria, limitando los grandes latifundios y entregando tierra propia a todo hogar campesino. Esta propiedad queda socializada en el sentido de ser inembargable, a favor de su propietario; invendible, contra la libertad de su propietario.