Alemania 34 06
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Alemania 34 06
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Habla von Papen: Los principios cristianos del tercer Imperio La SI 01/06/34 p. 12-13
El Tratado de Versalles, la Gross Alemania y el origen de las guerras La SI  09/06/34 p. 6-8
Habla von Papen: Los principios cristianos del tercer Imperio
La SI 01/06/34 p. 12-13
(el texto tiene fallas de imprenta (comillas que sobran o faltan) que confunden las expresiones de von Papen con la secuencia u ordenamiento de ellas por Bardina, que no copió el discurso tal cual)

    En uno de sus últimos discursos-programa, el Vice Canciller von Papen se ocupó de los supuestos antagonismos que especialmente el extranjero ha pretendido ver entre el catolicismo y el nacional-socialismo. Dijo el Vice-Canciller:
    “Y somos precisamente nosotros los católicos, los que debemos inspirarnos en las inagotables fuentes de filosofía cristiana, creadas por el gran Papa León Xlll en su Encíclica “Rerum novarun” y por Pío Xl en su célebre circular “Quadragésimo anno”, con el objeto de indicar la forma en que se debe reconstruir al mundo desquiciado. Estas circulares siempre han sido para nosotros un faro en el laberinto de problemas económicos y sociales; pero jamás los católicos alemanes y sus jefes han logrado llevar a la práctica los principios que exponen. Para esto era necesario que se efectuara una evolución completa y que se abandonaran los principios políticos y sociales que dominaron en los siglos XlX y XX. Adolfo Hitler, Jefe de la nueva Alemania, ha sido elegido por la Providencia para realizarlos, al organizar la estructura social del Tercer Imperio”.

    Analicemos pues en forma sumaria hasta donde están de acuerdo los principios que rigen la reconstrucción del tercer Imperio con las ideas y las directivas contenidas en la circular “Quadragésimo Anno”, magistral interpretación de la sociología católica. 

Comencemos por el discutidísimo capítulo sobre

    1. El Capital y el Trabajo

    “Las exigencias del capital y del trabajo son en sí mismas completamente justificadas. León Xlll dice: “así como el capital no puede subsistir sin el trabajo, tampoco puede subsistir éste sin el primero”. Y Pío Xl agrega: “por lo tanto no es efectivo que uno de ambos sólo, ya sea el capital o el trabajo, sea el creador de la utilidad, y sería injusto que basándose en esto, una u otra de las partes reclamara para sí la totalidad de ella. A cada parte debe, en consecuencia, corresponder lo suyo y la distribución de la utilidad debe hacerse de acuerdo con los principios de equidad y de justicia social” Este mismo grandioso precepto de reconciliación entre el capital y el trabajo lo ha expresado Hitler en diversas ocasiones, por ejemplo: en su discurso-programa ante el Reichstag, en Marzo de 1933, en que manifestó: “el pueblo no vive para el capital, sino que el capital debe estar al servicio de la economía y ésta al servicio del pueblo”. He aquí un principio económico completamente de acuerdo con la “Quadragésimo anno”. 

    2. Otro punto de vista importante de la encíclica papal es

    La desproletarización del proletariado

    Manifiesta que es un objetivo cuya persecución constituye una imprescindible necesidad. A propósito de esta es necesario recordar que fue precisamente el nacional-socialismo el que arrancó a las masas azuzadas de las garras del marxismo, y las transformó en valiosos miembros de la colectividad, dotados de todos los derechos de ciudadanía. Substituyó a las “clases” por la “solidaridad del pueblo”, solidaridad que en numerosas ocasiones ha demostrado que ya es indestructible. La prueba de esto la constituyó la fiesta del trabajo alemán, el primero de Mayo del año pasado en que toda la Alemania desfiló: el obrero al lado del empleado, el burgués del brazo del campesino, el estudiante junto al