Alemania 36 01 18

Nacional-Socialismo y Religión La SI 18/01/36 p.5

  (sin firma, tiene algo del sello y estilo de JBC)

            En ningún país fueron las luchas religiosas durante la Edad Media tan largas y tenaces como en Alemania. Mientras que en otros países un Cromwell o un Enrique lV aclararon con mano fuerte la situación, poniendo fin a las discordias y obligando a reconciliarse, en Alemania se siguieron presentando estas luchas durante siglos enteros, siendo esto un cuadro muy poco edificante. La ambición de predominio político, por un lado, y las incidencias internas, por el otro, apartaron de su verdadera misión a las dos grandes confesiones existentes, las pusieron en contraste con los intereses del Estado y alejaron además aquellos círculos de la población que no estaban conformes con la lucha de dogmas.
            El Estado no puede permanecer ahora impasible y permitir que esta situación se repita, tanto menos, cuanto que no es, como con frecuencia se ha dicho, ni enemigo de la Iglesia ni del Cristianismo. Verdad es que según dijo Hitler, ya en Mayo de 1935, que él no es del mismo parecer de algunas organizaciones religiosas en algunas cuestiones de organización, pero que por otra parte no quiere la falta de religión y de fe, ni la destrucción de las iglesias a ejemplo del bolcheviquismo. Estas palabras tomadas como línea de conducta de la política presente y futura del Gobierno, indican que el estado desea practicar a fondo la vida religiosa. En Alemania como en todas partes, hay asociaciones que no están conformes con las organizaciones religiosas existentes, pero todas quieren un Dios y una fe. Según el artículo 24 del programa del Partido, todo nacionalsocialista reconoce el cristianismo positivo; todos tienen que ser religiosos, sólo la forma de la fe es cosa personal o propia.
            El nombramiento del ministro Kerrl para los asuntos eclesiásticos y el de un consistorio compuesto de 13 representantes del clero para la unificación, son signos exteriores de esta evolución interna. En una conferencia que el ministro Kerrl dió en la Academia Alemana, a la cual asistieron también numerosos representantes del cuerpo diplomático, dijo que considera necesaria la estrecha relación de la Iglesia con el Estado; que a los prelados católicos les había dicho que no pensaba mezclarse en los asuntos de fe, y a los curas protestantes, que no deseaba una Iglesia del Estado, Sino una que por íntima convicción acuda voluntariamente al Estado, y que es infundado el temor de que Alemania desaparezca del mundo protestante.
            Entre tanto, la vida eclesiástica se ha pacificado aún más. De acuerdo con la Comisión del ramo, se han paralizado todos los procedimientos disciplinarios pendientes y además se ha acordado observar reserva en todas las medidas personales, de manera que queda el paso abierto para una solución pacífica en interés de todos