Alemania 36 10 10
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El “Día del Partido”. La autorizada voz de los hombres que dirigen los destinos del tercer Reich. “La Semana Internacional ofrece como una primicia para sus lectores la traducción íntegra de los discursos pronunciados en “El Día del Partido” por el Führer y Canciller Hitler y por el Ministro Goebbels y von Rosenberg. Habla Adolfo Hitler en el Congreso del Partido   La SI 10/10/36 p.13-16

(abajo minuta de ideas de JVG)
            
            (Esta Introducción ¿ será de Bardina?)
                        El “Día del Partido” de Nürenberg de 1936 que comenzó con la presentación del plan de cuatro años, se cerró solemnemente con el gran discurso de Adolfo Hitler ante el Congreso. En el discurso al mismo tiempo que dio cuenta de sus intenciones completamente personales, presentó con claridad las fronteras que separan el credo político alemán de otras opiniones. El Führer y Canciller del Reich ha expuesto con toda claridad y firmeza la patente realidad de que la revolución alemana lleva en sí tales fuerzas interiores que, en el pensamiento popular, no es un elemento de disociación sino que tiende a ser un lazo de unión entre las naciones y que Alemania ha alcanzado ya hoy su honor e igualdad de derechos.
            Buena vecina de los vecinos que no buscan contiendas, Alemania se defiende sin consideración alguna y con todas sus nuevas fuerzas políticas y militares contra la intromisión o amenaza proveniente del exterior.
            Adolfo Hitler no quiere instruir a los amigos de los Soviets del mundo occidental, pero estos deben comprender que “nacionalsocialismo” y “bolchevismo” son dos mundos que no pueden nunca concordar.
            El comunismo fue aplastado en Alemania por un movimiento popular y por el estado autoritario que de éste surgió. Hitler no esconde sus simpatías hacia aquellas naciones que luchan de igual forma que Alemania contra la anarquía, así como tampoco oculta sus serios temores por ciertos compromisos hechos con terceros países que debilitan cada vez más la resistencia de las masas contra el veneno rojo. Hitler, el jefe supremo de la armada, el primer nacionalsocialista a quien los alemanes reunidos en Nürenberg saludaron entusiasmados, quiere ser un fiel amonestador y la joven armada debe ser un fiel centinela en las puertas de Alemania. Y no hay más: ni desafío ni amenaza; sólo la tranquila seguridad que aquéllos que aún hoy ante los ojos de muchos son considerados como reaccionarios, en los días graves que se avecinan se portarán como los mejores europeos.
            Las esperanzas que sus camaradas habían puesto en el “Dia del Partido” se han visto cumplidas en los discursos de los ministros Dr. Goebbels y Rosenberg, unánimes en considerar al bolchevismo como el enemigo universal número uno y coincidentes en acusar a los judíos como representantes e inventores del bolchevismo.
            En la última reunión del “Día del Partido” en Nürenberg, el Jefe del pueblo alemán pronunció un extenso discurso exponiendo principios fundamentales a seguirse en la política nacional-socialista y que estaba concebido en los siguientes términos:”

Minuta de ideas de JVG: “Nacional-socialistas” “hemos vuelto a formar un solo pueblo, y más aún, pueblo y estado se unen para formar parte de una única y gran familia” p.12,3ª // “renacimiento del pueblo alemán” p.12 3ª// “contra la desmoralización cuando, después de la guerra, la vida sólo ofrecía amarguras y tristezas” p.12 3ª// “lo que en aquello tiempos fueran sueños lejanos ... hoy día es realidad” p.12 4ª// “ha nacido una nueva Alemania gracias a que el partido pudo imprimir a la vida la concepción nacional socialista” p.12 4ª// el nacismo se guía por un “ideal ... confirmado en la sangre” p.12 4ª// “su fin primordial es la conservación y elevación del nivel del alma popular” p.12