Alemania 37 02
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Desapasionadamente Hitler  La SI 06/02/37 p. 1-2, 10

            Quien esto escribe no es hitlerista. Y siente por Hitler una profunda simpatía y por su régimen –que es de transición- un gran respeto.
            Creo que –para la gobernación definitiva de los pueblos- no es un dilema el título del famoso libro francés “Bolchevisme ou Fascisme”.  Delata una educación enciclopedista de viejo liberal, y, por lo mismo, una falla filosófica evidente. Entre el Comunismo y el Fascismo, tal como lo entienden los del montón, hay un término medio, que no es la dictadura partidarista que tenían el humor de llamar Democracia los frescos del XlX, sino la democracia real y verdadera de las Fuerzas Vivas, actuando en parlamentos y gobierno sin necesidad de intermediarios políticos de ninguna clase.
            He escrito la frase “tal como lo entienden los del montón”, porque los altos jefes intelectuales del movimiento, y menos los supremos personajes que encarnan el movimiento, no han pensado jamás en que, por manera definitiva, la nación no deba gobernarse a sí misma. Y el régimen corporativo está ya en organización, más o menos económica, en todos los Estados que en una u otra forma, y más o menos a la vista, han tirado hacia los regímenes que en Alemania, dándole un sello propio, como no podía ser menos, ha representado Hitler.
            De ahí la imparcialidad, exenta de todo prejuicio, y más todavía de todo apasionamiento, que puedan tener cualesquiera críticas que se enfoquen en estas columnas sobre la actuación del Führer, que no es más que la actuación de su personalidad.
            En diversas ocasiones hemos recibido cartas, procedentes de medios eclesiásticos, especialmente alemanes, criticando lo que ellos llamaban elogios al régimen hitlerista. Para ver que eran faltos de base, bastaba que hubiesen mirado la actuación del Vaticano ante la gobernación de Mussolini. Este es netamente acatólico y ateo. Mil veces ha proclamado que si protegía la religión católica era por ser la del pueblo y por representar un freno. El Vaticano ha alabado muchas veces (el cardenal arzobispo de Milán con frases panegíricas) la actuación de Mussolini desde el punto de vista de la actuación religiosa. Y el mismo Pontífice que alababa esto, condenaba en el mismo instante las bases filosóficas del fascismo, bajo dos aspectos, que son heréticos: la omnipotencia del Estado y la religión como factor exclusivamente político. Esto no impedía que las alabanzas a Mussolini y a su régimen no fuesen muchas desde otros puntos de vista, y las del cardenal Pacelli han subido hasta las nubes.
            Los obispos alemanes han realizado contra Hitler una continuada campaña contra lo que ellos llaman el Neopaganismo, que, en el fondo, no es más que el Estatismo mussoliniano desde el punto de vista nacional. Y hace poco publicaban una Pastoral en que ponían en las nubes a Hitler por sus campañas contra el Comunismo.
            Esto hará entender a los que juzgan prejuiciosamente que es absurdo creer que todo es malo, porque algo es malo. Aquella sentencia del Estagirita sobre el bueno y el malo (“bonum ex íntegra causa; malum ex quocumque defectu”) es esencialmente absurda al tratarse de la crítica.
            Queríamos escribir este pequeño prólogo para invitar a los lectores a la serenidad. Estas columnas seguramente que a veces podrán equivocarse. Por causa de prejuicios, jamás. Fríamente miramos de analizar todo. Y al lector, aun contrariado a veces en sus preferencias, comprenderá que es este el único camino decente. Además, el único camino fructuoso. Porque los que por prejuicios yerran, yerran. Es decir, fracasan en sus juicios, y, si estos tienen relación con cosas prácticas, fracasan en la realidad también.
            Así  ha podido darse el caso de que haya yo podido no ser hitlerista y loar al hitlerismo. Como el médico no es partidario del “hombre anestesiado” como vida normal y en cambio anestesia muchas veces a enfermos. El cuarto plano de los sucesos, que es el de la relatividad tiene una importancia enorme. Y sólo quien confunda la lógica biológica con la estereotipada podrá ignorar este cuarto plano, que sentaba la escritura cuando decía, con sabiduría mamada de lo alto: “Siete veces Peca el Justo”.