Alemania 45 06 16
Índice del Artículo
Alemania 45 06 16
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7
Página 8
Página 9
Página 10
Página 11
Página 12
Página 13

Así fue Adolfo Hitler (6)  La SI 16/06/45 p. 1-6

42. El error religioso (conclusión)
            d) Antes de entrar en el punto más importante de este problema –el torpe anhelo de Rosemberg de substituir a Dios por Wotan o cualquier otro personaje del empíreo bárbaro- hay que concretar brevemente, porque es cosa bien sabida, cuáles son los principios de los gobiernos aliados, tanto como grupos políticos como grupos gobernantes.
            En Estados Unidos ambos partidos son arreligiosos, y no toleran que el Estado se interese por la religión. En ese país no hay más de 22 millones de católicos, en su inmensa mayoría (más del 90% inmigrantes: irlandeses, italianos, lituanos, polacos). Los gobernantes, en su inmensa mayoría yankis auténticos, son opuestos al Catolicismo: Estados Unidos es el único país no bolchevique que se ha negado a enviar representante ante la Santa Sede, habiendo habido durante la guerra, por conveniencia temporal, un representante privado y personal del Presidente, sin que el Senado haya dado su aprobación.
            La inmensa mayoría de los gobernantes pertenecen a la masonería. El Presidente Roosevelt ocupaba en ella constantemente un alto cargo. Y la labor descatolizante de esos gobiernos y esas costumbres son tan agudas, que, habiendo llegado al país, con los posteriores descendientes, más de 40 millones de católicos, inmediatamente se descatoliza la mayoría. En el último censo, según hemos leído años atrás en una revista yanki, no desautorizada (no pudimos obtener el censo auténtico, a pesar de haberlo pedido insistentemente) más del 60% de ciudadanos se declaraban ateos.
            La corrupción práctica de costumbres prima en ese pueblo que en cualquier otro. Un volumen redactado por jueces del país habla sinceramente de ese tópico. No se sabe quién ha adquirido los ejemplares rápidamente para que no pasasen fuera de fronteras, escandalizando a los yankófilos.
            Los divorcios están a la orden del día, con superioridad a cualquier otro país. El malthusianismo es cosa común. País groseramente enemigo de los hijos, con excepciones, son normales los hogares inmigrantes y los negros.
            La mayor parte de representantes camarales pertenecen a sociedades secretas realmente anticatólicas militantes.
            En Gran Bretaña afirmaba hace poco el “Daily Herald” que más del 60% de ciudadanos eran prácticamente ateos. Se sabe que a ese grupo pertenecen  la mayoría de los políticos, salvo excepciones tan pintorescas como el bíblico Halifax y tan sinceras como el fallecido Lloyd George. No puede ser rey en el país un católico, y la religión y el clero están tan ligados al Estado, que hay ingleses que no se recatan en afirmar que la religión oficial no es más el puntal central del capitalismo manchesteriano.
            ¿Para qué hablar de la Religión en Rusia, de que tan horondamente prescinden tantos pintorescos católicos, que piensan más en sus intereses y su manchesterismo que en el Dios de sus ritos exteriores?

            e) Pero no se trata solamente de hechos. Hay que recordar doctrinas, aunque solo sea de pasada.
            Los que no son analfabetos absolutos saben que las Encíclicas Papales, las antiguas y las modernas, desde ya antes de Pío lX, declaran netamente, sin ambages, que del ateísmo religioso y social del siglo XlX –un siglo antes de todo nacismo- arrancan todos los errores modernos, sin exceptuar el Comunismo ateo y el Totalitarismo de toda clase de estatismos.
             Hay filósofos, ya antes de la mitad del siglo XlX, Balmes, por ejemplo- que profetizan como videntes el advenimiento de las masas comunistas y del Estado dictatorial, y lo profetizan, no a manera de oráculos, sino a la manera de lógicos. Es decir, “como consecuencia forzosa del