Alemania 46 08 03
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Alemania 46 08 03
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Hundimiento de submarinos  La SI 03/08/46 p. 3-4

            a) En la comedia de Nuremberg –que pasará a la historia como tragedia absurda- se ha dado un incidente que eleva ciertos principios a tesis general, y por esto cabe recordarlo.
            Nosotros siempre hemos tenido en mucho al almirante norteamericano Nimitz. Recuérdese que, cuando, a través de las derrotas continuas de la flota norteamericana en el Pacífico y de constantes derrotas del “héroe nacional” yanki Mc Arthur,  proclamado tal por Roosevelt, nosotros, en nuestras crónicas, debimos señalar a un sobresaliente marino yanki, que mostraba a lo lejos su estrategia, así como su magnífico conocimiento del enemigo y del escenario en que actuaba. Era Nimitz, y no tuvimos empacho en proclamarlo buen militar y hombre temible desde sus primeros hechos de armas en las aguas del gran Océano.
            Los hechos confirmaron las previsiones. La campaña del Pacífico, en su segunda fase, fue lo único notable de toda la guerra por parte aliada. Y los planes del almi- ferencias que quería oponerle el vencido de Filipinas y de las Salomón (sic) siempre se realizaron con aquella exactitud con que saben planear y actuar los talentos militares.

            El almirante Nimitz ha sido llamado a declarar en el proceso que se le ha seguido, absolutamente raro, al almirante alemán Raeder, acusado, entre otras cosas, de mandar hundir los barcos enemigos, sin aviso previo.
            El desconocimiento del derecho de guerra, entre los aliados, es desconcertante. Conoce un pequeño oficial, que está aprendiendo submarinería, cuándo puede hundir buques y cuáno no puede hundirlos; cuando puede hundirlos con aviso previo y cuándo puede hundirlos sin aviso previo. Los casos de la guerra, que parecen infinitos y complicados, son pocos y sencillos. Y cualquier oficial sabe a qué atenerse en cuanto a hundimientos en alta mar.
            Los aliados –incluso los oficiales aliados- desconocen, a lo que se ve, esos casos y ese derecho. Y  han incluido en las acusaciones contra el gran almirante germano algunas como ésta, cuya ignorancia avergonzaría a un estudiante de derecho de guerra.
            El almirante Nimitz ha sido llamado a declarar ¿Para que ilustrase al tribunal sobre si esos hundimientos eran un delito o no lo eran? No. Habría sido demasiado ridículo que un almirante  viniese a ilustrar a un tribunal sobre derecho elemental de guerra. Fue llamado, por si Roosevelt, a su vez, había dado orden a los buques y submarinos norteamericanos para que hundiesen sin previo aviso a los barcos beligerantes que encontrasen en su camino.
            Y el almirante, hombre de honor, declaraba:
            Efectivamente, el Presidente Roosevelt, como jefe de la flota, dio órdenes a los submarinos norteamericanos, ya antes de la declaración de guerra, (antes de Pearl Harbour) de que hundiesen sin previo aviso  a los buques enemigos. Y así lo realizamos.
            Nótese los detalles. Raeder, conforme con el derecho de guerra en cada caso, manda hundir barcos en ciertas circunstancias. Roosevelt, sin estar en guerra (antes de estar EE.UU en guerra) mandaba a sus submarinos hundir los barcos presuntos no aliados, sin distingos.
            Raeder mandaba hundirlos estando en guerra. Roosevelt estando en paz, en plena barbarie jurídica.
            Raeder, hundir sin previo aviso ciertos barcos en ciertas condiciones. Roosevelt todo barco enemigo.
            Raeder avisaba antes. Roosevelt daba órdenes en secreto, sin que pudiese el enemigo prevenirse.
            Antes de pasar adelante, queremos que el lector vea con qué título afirmamos ciertas cosas. En las columnas de esta revista, en guerra Alemania con Gran Bretaña, y aún sin estar en guerra EE.UU., afirmábamos que submarinos norteamericanos hundían, en plena paz, buques enemigos de Alemania. Dudaron muchos de hechos tan inverosímiles. Al afirmarlos nosotros, sabíamos que ellos eran reales, por inverosímiles que fuesen. Ahora las declaraciones del almirante norteamericano Nimitz  -el mejor marino yanki- confirman nuestras noticias...
            No es, sin embargo, el primero que las confirma. Hace casi un año que un senador norteamericano (cuyo nombre por el momento no recordamos) lanzaba esa acusación en pleno Senado, afirmando que Roosevelt había dado órdenes de hundir barcos, en tiempos de paz, y sin previo aviso.