Alemania 46 08 17
Índice del Artículo
Alemania 46 08 17
Página 2
Página 3
Página 4

Trituración de Alemania La SI 17/08/46 p. 1-2

            a) Es realmente una verdadera broma –lo sería si la prensa fuese algo serio- ese tejer y destejer, ese hablar y charlar, sobre Alemania y su partición por parte de los dos Amos y dictadores del mundo; que dos son, aunque aparezcan cuatro nombres.
            Rusia y Estados Unidos está jugando una partida sobre cuál de los dos Gobiernos –no nos atrevemos a decir  “cuál  de los dos pueblos”- dirá más disparates respecto a esa ya célebre partición de Alemania.

            Vamos a ver algunos de los elementales disparates de esos célebres políticos, que así se usan los sabios políticos de hogaño.  Pero, dando por demostrado lo que hay que demostrar todavía –los

disparates de la partición- queremos dar a cada uno su merecido, dejando de cargar toda la culpa sobre los dos eminentes políticos que se ganan en disparatería: Rusia y Estados Unidos, repartiendo la responsabilidad equitativamente, entre los que realmente han de cargar con ella.

            Se han pasado dos semanas esos discurseantes en decirse el oro y el moro sobre si hay que atenerse a mayoría de votantes, o a dos tercios, o a tres cuartos, o los que les venga en gana a esos infelices juristas. Se han dicho tantas cosas raras entre si, sin mengua de que inmediatamente vayan a comer juntos y alegremente, que sería pintoresco (si no fuese perder el tiempo) hacer ver el extremo de su respectiva y por igual palabrería.
            ¿Qué más da la mitad más uno, que dos tercios, si siempre no se va más que a ocultar que la dictadura de esos dos venga encubierta por una mentirosa votación de otros países, mostrando que tal o cual decisión y su responsabilidad recae sobre unos 20 países, y no sobre los dos dictadores, realmente los únicos interesados?
            Todo el mundo sabe que son ellos  los dos dictadores sobre Alemania, sobre otros países y sobre el mundo todo, amigo o enemigo. Todo el mundo sabe que cada uno de los países ahora votantes van detrás de uno de esos dictadores como van las ovejas tras el pastor. Todo el  mundo sabe que las votaciones de esos países no son más que una linda tapadera para ocultar la tiranía dictatorial de esos dos pueblos sobre el mundo.
            ¿A quién toca la responsabilidad de esos Tratados disparatados, sino a los que, sin ser los autores de ellos, antes encontrándolos mal hechos, cargan por ovejismo con la mala obra, que llevará la mayoría de votos que los harán viables legalmente; y que no lo serían con los solos votos de los dos únicos redactores e impositores de tales monstruosidades?
            Que los Dictados sean absolutamente tontos, y además absurdos; que cargasen con tales tonterías y absurdos los verdaderos dos únicos dictadores del mundo, ello sería, al menos, justo y no se engañaría a las gentes. Pero que aparezcan esos disparates con la firma de tal o cual pueblo secundario, y que simulen ser obra de esos pueblos, eso es una mixtificación más de los hechos de esa post guerra que parece va a ser más torpe aún que la guerra misma.
            Carguemos, pues, la responsabilidad de esos Tratados sobre la firma de esas veinte ovejas que balan su “amén” rubricando tonteras ajenas. Y carguemos sobre esos pequeños pueblos la  responsabilidad de esa mayor Simulación que va mostrándose ahora, precisamente cuando el pueblo debía aparecer, en las puertas de una Nueva Edad, más enemigo que nunca de los papeles falsificados y mentirosos.
            Mucho se escribirá en adelante, mucho hemos nosotros escrito ya, contra la inaceptable tiranía de esos dos pueblos, que aspiran a repartirse la dictadura sobre el mundo. Pero hemos creído de justicia añadir que, al intentar ellos dos cubrir sus espaldas sobre unos veinte pueblos sin personalidad ni parecer propio, y lograr esto, son estos pueblos pequeños lo menos tan responsables como los dos Amos de lo que se dicte a los humanos rebaños vencidos.

            b) Sobre la repartición de Alemania son viejos los antecedentes. Limitémonos a los más conocidos, porque ellos bastarán para mostrar que no se trata de cosa improvisada, sino de algo muy rumiado y viejo.    
            Al acabar la anterior guerra mundial (1920), ya apuntaron la idea los mismos señores que ahora vuelven sobre ella. El partido independiente renano era favorecido por los entonces ocupantes franceses por todos los medios, incluso la preponderancia armada de los negros en la