Alemania 46 10 26
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Elecciones en Berlín La SI 26/10/46 p. 5

            a) Se han celebrado en la capital de Alemania elecciones municipales. Y los aliados, y los inocentes que los acompañan, les dan un aire de importancia tal, que no parece sino que se trata de un acto democrático tal como debe ser. Nosotros queremos hacer aquí solamente dos observaciones, que ya fueron avanzadas en otras ocasiones. No, para repetirnos, sino para probar su verdad, y confirmar el aserto mediante un nuevo hecho ahora registrado.
            El primero es constar cómo, en todas partes, triunfan los partidarios de la potencia ocupante. De manera que no hay, en esas elecciones, el menor síntoma de democracia ni de conocimiento de la opinión del pueblo.
            En primer lugar, en toda la ciudad fueron eliminados del censo cuántos estorbaban en el sentido de tratarse de nacis. Pero ¿es democracia borrar los derechos a los que piensan, porque así les da la gana, de una manera determinada? ¿Creer que no eran parte de la democracia griega los partidarios de Pericles, el déspota de 30 años de duración, y que constituían el 70% de la ciudad? Las elecciones democráticas quedan eliminadas desde que uno, que piensa como quiere, elimina a los que no piensan como él. Y se reduce todo a un acto de superficie democrática, pero de un médula esencialmente despótica.
            En segundo lugar: la ciudad de Berlín está dividida en sectores, al frente de los cuales, como dueños y árbitros, mandan, respectivamente, los soviéticos, los norteamericanos y los ingleses. Ahora bien: en el sector ruso, no solo triunfan los de ideas comunistas, sino que son prohibidas, democráticamente, las listas socialistas no comunistas. En los sectores dominados por los aliados, son derrotados los soviéticos y triunfan los socialistas.
            No creemos ni en los unos ni en los otros. Si los comunistas triunfaron en el sector ruso porque los rusos quisieron, los socialistas en los demás sectores también triunfaron porque así lo quisieron los ocupantes armados. Ni un ápice de democracia hay en ningún sector. No se ha realizado, con ello, la voluntad de los berlineses.
            Es interesante lo que publican, además, los comunistas de la sección rusa de la ciudad. Viendo que, habiendo obtenido mayoría, esta no ha sido tan grande como pensaban, han echado todas las furias contra los mixtificadores de la opinión, achacándoles a los propagandistas “que no han hecho todo lo debido” para que la opinión comunista triunfase espléndidamente. Y todos sabemos en qué consiste esto de “hacer todo lo posible” para que la opinión propia se imponga contra viento y marea.
            En Polonia triunfaron antes los comunistas. Afirman los agrarios que se trata de la mixtificación más cínica de la opinión.
            En Bulgaria triunfaron los comunistas. Saben muy bien cómo y por qué triunfaron  los que piensan personalmente.
            En Bélgica y otros países triunfaron los anticomunistas. Es que allá las fuerzas armadas amos del país eran anticomunistas.
            En Berlín triunfan ahora los comunistas donde hay fuerzas comunistas extranjeras, y triunfan los socialistas donde están fuerzas extranjeras de países socialistas.
            Farsa total y pura, con la cual acaba de acreditarse la “democracia” de los vencedores.

            b) En esas elecciones  hay algo más que notar, especialmente en otros órdenes que no contemplan la opinión comunista o no comunista, no del elector, sino del ejército ocupante, que es, en rigor, el votante.
            Hase dicho antes que, en todas las zonas, cuando uno ha parecido votante indeseable, ha sido suprimido “por naci” como ciudadano. Aún siéndolo, ¿no es democracia respetar  que todo el mundo vote como le de la gana? Pero se sabe algo todavía más vergonzoso: que a muchos se les ha puesto en