Su concepción antropológica educacional.
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Su concepción antropológica educacional.
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Juan Bardina Castará, pedagogo y educador,  de origen catalán (1877-1917), radicado en Chile (1917-1950), representante del movimiento de escuela nueva: su concepción antropológica educacional.

Introducción

 

            En dos trabajos previos sobre el pensamiento y obra educacional de Bardina tuvimos la oportunidad de referirnos -al inicio de los mismos- a los rasgos principales de su vida en Chile(1). En otro opúsculo, este asunto fue expuesto de una manera exclusiva y pormenorizada(2).

 

            Dada la cuestión que examinaremos en este escrito, nos bastará  recordar aquí sobre la vida de Bardina los hechos siguientes.

 

            Primero, que nació en Cataluña, España, el año 1877, y que en la ciudad de Barcelona, donde vivió, se destacó de modo notable y señero en los campos de la pedagogía y educación durante los tres primeros lustros de este siglo.

 

            Luego, que su obra educativa de índole escolar fue efímera, pese al entusiasmo con que la acometió y al carácter altamente innovador que tuvo para su tiempo, la cual eso sí dejó, a pesar de su fugacidad, huellas imborrables entre quienes fueron sus discípulos.

 

            Enseguida, que sus numerosos escritos pedagógicos han hecho posible que, en la península ibérica, su nombre no haya caído en el olvido definitivo -como pareció ocurrir tras abandonar para siempre la península-. Solo fue momentáneo. En efecto, sus libros, artículos y en general su vasta producción literaria -gran parte de ella conservada en un centro que lleva su nombre, en Barcelona- han sido objeto de varios estudios monográficos. Igualmente han recibido la correspondiente referencia en algunos tratados pedagógicos publicados por renombrados coterráneos suyos en la última década. Debido a lo mismo puede decirse que, como pedagogo, ha llegado con el tiempo a ocupar un sitial destacado en los libros de historia de la educación, no sólo de Cataluña, sino de la Madre Patria. 

 

            Por fin, refiriéndonos ya a nuestro país, que hemos llegado al convencimiento de que su personalidad de pedagogo y educador debiera detentar un lugar más sobresaliente entre los estudiosos  consagrados a la investigación pedagógica. Y de que su pensamiento y obra debieran alcanzar más difusión. Los trabajos a que aludimos arriba, éste y otros más frutos de una investigación en nuestra Universidad, pretenden contribuir a tal objetivo. Más de treinta años vividos en Chile, preocupado siempre del campo educacional -trabajó como maestro en una escuela santiaguina recién llegado a nuestro país y  fue durante muchos años profesor universitario en la Universidad de Chile, sede Valparaíso- ameritan este reconocimiento a su persona.

 

            Efectivamente,  cimentado en un espíritu inquieto que lo llevó a ser un incansable lector, un infatigable hombre de estudio y un prolífico escritor, su interés por la educación chilena data desde su llegada a nuestro país. Sobre ella opinó profusa y versadamente. No sólo en base a su propia experiencia docente, sino también a la adquirida a través de sus provechosos contactos con personas y libros. En efecto, en distintas revistas y en diversos periódicos nacionales, dejó   incontables páginas sobre un gran cantidad de asuntos y de problemas concernientes a nuestra enseñanza pública y privada, las cuales constituyen hoy día una fuente importante para el estudio de la educación chilena, sobre todo respecto a la transcurrida en la primera mitad del siglo XX.

 

            En el presente trabajo nos proponemos darle forma, por lo menos sumaria, al acopio de información que hemos reunido en estos últimos meses sobre un ámbito del ideario de Bardina que nos parece posee el mayor interés, a saber, el de su antropología educacional. Sabemos la importancia que esta materia tiene en pedagogía,