Cataluña La SI 36
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Luis Companys, Presidente de Cataluña 25/04/36 p. 4
La cuestión catalana 10/10/36 p. 26
España en llamas  La SI 21/11/36 p.10-11
España en llamas La SI 26/12/36 p.6

            España retorna a los grandes tiempos. A aquellos siglos de oro en que la política y los gobiernos, leales a los hechos de naturaleza, sabían organizarse con sentido común, respetando sabiamente las normas tradicionales de la vida pública hispana.
            Como en los buenos tiempos de la gran Isabel, vuelve a hablar de miser Santángel, ministro de hacienda de Cataluña; de Juan de Luna, justicia Mayor de Aragón; del marqués de Villena, secretario del señor rey de Castilla; de Fernán Zuazagoitía, presidente de las repúblicas de biskaya. Y el uniformismo borbónico, llevado a España de extrangis(sic) por el nieto del rey que gobernaba bajo la máxima “el Estado soy yo”, va haciéndose atrás decididamente, renaciendo la vieja y férrea estructura peninsular en la cual los miembros vivos del cuerpo total van recobrando la personalidad que naturalmente tienen, base necesaria para la convivencia peninsular.
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            La unidad de Cataluña en los tiempos modernos –botando la antinatural trización en provincias artificiosas, a imitación del régimen napoleónico francés- se iniciaba con la ley que promulgaba el gobierno de don Antonio Maura, veinticinco años atrás, creando lo que él llamó la Mancomunidad Catalana.
            Maura fue un hombre de constantes ideales autonomistas. Desde joven aconsejó que se reconociera a las colonias españolas (Cuba, Puerto Rico, Filipinas) sus derechos a autogobernarse. No fueron oídas sus palabras previsoras. A la hora undécima, cuando los patriotas de Cuba y Filipinas se habían echado al campo y no quedaba ya un margen para la reconciliación, fue llamado Maura al ministerio de Ultramar, con escasísimas esperanzas de remedio. Concedió inmediatamente la autonomía a aquellas posesiones. No podía ya surtir efecto ese remedio.
            Cuando se iniciaba en el campo político español el planteamiento de la Cuestión Catalana, Maura se portó siempre respetuoso con esas aspiraciones. Y, fruto de un acuerdo con la representación catalana, no sólo creaba la Mancomunidad, entregándole, por vía de ensayo, varias funciones y servicios de que se desprendía el Estado, sino que promulgaba una Ley de Régimen Local y Provincial, en la cual posibilitaba a los municipios a funcionar autonómicamente mediante ciertas condiciones y a las provincias a unirse formando entidades superiores.
            Fue el primer Presidente de la Mancomunidad Catalana uno de los cerebros más profundos que hayan existido en España en cuanto a valoración política: don Enrique Prat de la Riba. Solía decirse que él era el cerebro del movimiento catalanista y Francisco Cambó el brazo ejecutor; y, aunque en la realidad no pueden clasificarse tan simplemente las personas, siempre es verdad que el primer Presidente de Cataluña fue un cerebro de primera fuerza, un organizador formidable y un aprovechador de circunstancias tan extremado, que pocas veces aparecen en la historia de un pueblo personalidades tan eminentes.
            Moría Prat de la Riba hacia 1920, y lo sucedía como segundo Presidente de la Mancomunidad Catalana el famoso arquitecto Puig y Cadafalch, cuyas obras artísticas andan traducidas a varias lenguas.
            Al surgir la dictadura, Primo de Rivera se apoyaba sobre el régimen federal para poder triunfar. Una vez en el gobierno, perseguía con saña todo intento de autonomía, disolviendo de hecho la Mancomunidad Catalana.
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            Al proclamarse la República (1931), Cataluña se eregía en Estado federal y venía a legalizar ese alzamiento “de facto” la Constitución republicana del Estado y el Estatuto Catalán. Por el Cataluña quedaba reconocida región autónoma
            con gobierno propio, presidido por un Presidente de elección popular;
            un parlamento catalán, que puede legislar sobre beneficencia, instrucción, agricultura, orden público, etc.;
            tribunal supremo de Justicia, para asuntos propios de la región.