Corporativismo Partidos 46
Índice del Artículo
Corporativismo Partidos 46
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7
Página 8
Página 9
Página 10
Página 11
Página 12
Página 13

El metro socialista La SI 04/05/46 p. 4
Reorganización mundial de partidos políticos La SI 28/09/46 p. 1-5

 El metro socialista
La SI 04/05/46 p. 4

 a) Había de celebrarse en Chile un Congreso socialista continental. Y había que invitarse, naturalmente, a los partidos socialistas americanos.
 En Chile había meramente entre los dirigentes, presuntos invitantes. Meses atrás, el partido socialista chileno mandaba a la Argentina callados observadores, para que, colocados en terreno imparcial, diesen l socialismo chileno una opinión sincera. Y, a su hora, esa opinión llegó, y bien sincera: en Argentina, especialmente el pueblo, estaba por Perón; las medidas sociales de éste eran más avanzadas que las de cualquier gobierno socialista mundial, incluso Gran Bretaña y Estados Unidos; el pueblo estaba abandonando los partidos extremos, que jamás lograban nada –ni querían lograr nada- para los desposeídos; en fin, que ateniéndose a la realidad y no a los rótulos y a la garrulería, era sensible tener que afirmar que la democracia y la redención del pueblo no estaba en el viejo partido socialista argentino, sino en ese hombre elevado mediante una sublevación militar.
 Apenas se trataba de convocar a los socialistas americanos, los peronistas iban a ser convocados.
 Pero, a poco de lanzarse la idea, temblaron las esferas socialistas americanas. Ya que en Argentina no pueden erguirse esos socialistas, porque el pueblo los ha barrido en las elecciones, procuran erguirse en el extranjero. Y, levantándose sobre sus viejos talones, y adoptando los aires magistrales que tan bien les cuadraban antaño, enviaron a Santiago la hierática pregunta:
 ¿Es verdad que serán llamados al Congreso los democráticos antidemocráticos peronistas? ¿Los repudiados por el pueblo y elegidos recién por el pueblo? ¿Los que se han atrevido a repudiar al socialismo oficial porque no hacía más que charlar y cobrar sueldos, mientras ellos rechazaban los sueldos y obligaban a rendirse a los enemigos de los trabajadores?
 Y se quedaron tan satisfechos, incluso diarios que, como “Crítica”, incluso no pagaba a sus obreros los beneficios legales, embolsillándolos su millonario propietario.
 Era de esperar que en Chile hubiese un poco de “criterio nuevo”, aventando las cenizas de tanta pasada garrulería politiquera. Que no fuesen oídos los amigos del pueblo argentino rechazados electoralmente por el pueblo argentino. Que dejase de continuar la vieja tesitura y la realidad se sobrepusiese a la lógica. Que se viese que el fenómeno argentino se repartiría donde quiera que se hiciese de veras política social.
 No hubo agallas para ser de los nuevos. Y ahí tenemos el hecho pintoresco de que, en el próximo Congreso internacional, serán los verdaderos socialistas los barridos por el pueblo, y serán espúreos expulsados los que democráticamente el pueblo ha elegido; y precisamente el pueblo que ha hallado en los ahora expulsados los que en realidad y solo ellos han legislado por el pueblo.
 Una especie de rompecabezas que muy pocos dotados de buen sentido, entenderían.
 Pero, a pesar de todo, se entiende una cosa: ¿por qué los que se rompen la cabeza son los partidos socialistas, a los cuales el pueblo no vota? Y, cuando se ven estas cosas, él sabrá muy bien lo que hace.
 Si saliéndonos de los partidos socialistas, que por manera tan pintoresca miden el socialismo ajeno, ampliamos la mirada sobre el horizonte político general, se nota doquiera un fenómeno semejante, y es esto precisamente lo que nos muestra un nuevo mundo que adviene, ante tanta mentira política.
 ¿Qué diferencia hay, en todos los países entre liberales y conservadores, que sostienen absolutamente el mismo programa? ¿Qué unidad hay entre los diversos grupos radicales de muchos países, la mitad pensando en conservador y en filocomunismo la otra mitad? ¿Qué democracia hay en los partidos políticos argentinos, barridos por el pueblo, mientras los que obtienen la mayoría son clasificados entre la antidemocracia? ¿Qué laborismo es éste de Inglaterra, que, gobernando a veces solo, y más de veinte años junto a los conservadores, no ha realizado una sola reforma social a favor de los que dicen son sus ideales? ¿Qué moral hay en los llamados demócrata-cristianos que han