Democracia Autopsia 41 04 a 12
Índice del Artículo
Democracia Autopsia 41 04 a 12
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7
Página 8
Página 9
Página 10
Página 11

Autopsia de una palabra sonora. Democracia (12) La SI 05/04/41 p. 15
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (13)  La SI 12/04/41 p. 7
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (14)  La SI 19/04/41 p. 16
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (15)  La SI 26/04/41 p. 12
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (16)  La SI 03/05/41 p. 10
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (17)  La SI 10/05/41 p. 15-16
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (19)  La SI 24/05/41 p. 16
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (23)  La SI 21/06/41 p. 16
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (26) La SI 19/07/41 p. 12
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (27)  La SI 26/07/41 p. 16
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (28)  La SI 02/08/41 p. 15-16
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (31) La SI 23/08/41 p. 16
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (34) La SI 13/09/41 p. 12
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (35)  La SI 20/09/41 p. 16
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (36)  La SI 27/09/41 p. 12
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (39) La SI 18/10/41 p. 12
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (45)  La SI 29/11/41 p. 12
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (47)  La SI 13/12/41 p. 12

            80 (continuación). Es el hombre de “el Estado soy YO”, con mayúscula bien gruesa. Y no estaba es rey por dejar de hacer lo que decía, sino que sabía realizarlo al pié de la letra. El Estado, el país era él en persona. El dictaba leyes, sin consultar a nadie. El no toleraba que representante alguno popular o gremial se metiese en leyes o disposiciones. El se decía y se creía “rey por la gracia única de Dios” aunque Dios lo tenía muy sin cuidado, porque no era precisamente un místico, sino un gran vividor, un “bon vivant”, que tenía por costumbre recorrer alegremente todas las zonas del pecado. Es decir, que se trataba del déspota sumo, del dictador extra, del tirano perfecto.
            Que sus contemporáneos hal-lasen bien esa tiranía amarillentosa, desde los ignaros cortesanos al gran Bossuet, es cosa que los historiadores no alcanzan a explicarse. Pero que los demócratas de la República francesa, en plenos siglos XlX y XX, pongan a ese hombre en las nubes y tengan su época como la más grande de Francia, ello resulta un verdadero absurdo. Sin embargo, es así. No podéis tocarles a esos demócratas al “Roi Soleil” ni en la punta de un cabello. Lo adoran. Lo ponen en las nubes. Lo santifican. Para ellos es el sol de la Francia. Y la nación, bajo su égida, fue gloriosa y feliz.
            Un contrasentido. Un verdadero absurdo. Pero es un hecho. Del cual puede decidirse una de dos: o que los sedicentes demócratas aceptan y loan hasta el cielo la dictadura de un hombre solo, y ciertamente que bien poco inteligente; o que dictadura y democracia pueden ser para ellos, lo mismo en un instante determinado.

79. Democracias que no quieren conocer qué piensa el pueblo
            En un reciente discurso gubernamental, el orador explicaba que toda la población militar británica está en la isla, para defender sus hogares, formando los ejércitos del Africa y otras regiones aportes de los Dominios y las colonias. Están, por tanto, en el país los electores.
Largamente explicamos un año atrás en estas columnas que, entre la media docena de causas de la guerra, la principal era evitar las elecciones que debían celebrarse en Gran Bretaña y Francia en 1940, en las cuales se veía claro que el pueblo iba a irrumpir contra las camarillas de la plutocracia democrática. Efectivamente, a los pocos días de declarada la guerra, el Gobierno celebraba varias conferencias con los diputados y jefes de partido, estando todos de acuerdo en prolongarse a sí mismos los mandatos y no celebrar elecciones.
Un diario británico, pasado año y medio de guerra, y en la isla la casi totalidad de electores, pedían que las elecciones se celebrasen ahora, para poder saber qué pensaba el pueblo y si el Gobierno y el Parlamento (que se han elegido a sí mismos) lo representaban democráticamente.
A este requerimiento ha contestado sir Archibaldo Sinclair, ministro de Aviación:
Durante los próximos tres años no se celebrarán elecciones parlamentarias y ni aún cuando habrá de celebrarse un armisticio. Elecciones celebradas ahora mostrarían una peligrosa desorientación del pueblo británico.
Confiesa el ministro que el pueblo decidiría lo contrario de lo que está ellos realizando, por estar desorientados.

90. Un problema de primera clase
            Estas palabras dictatoriales  del representante del Gobierno británico, que se llama a sí mismo socialista, muestra un problema de primera magnitud, que los tratadistas de la democracia, empapados todos de dictatorialismo, han pasado de largo. Vamos a platearlo en breves palabras.
            Es evidente que cada cosa sirve para algo determinado y en épocas determinadas. Un cuchillo no sirve para tocar el violín. Un violín no se toca mientras se fríe una chuleta. Estaría loco el que enchufara la radio para mientras duerme, el que se pusiese a bailar en un presbiterio, el que cortara el