Democracia Autopsia 43 05
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Democracia Autopsia 43 05
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Autopsia de una palabra sonora Democracia  (118) lX Régimen de gobierno entre los antiguos griegos La SI 01/05/43 p. 12
Autopsia de una palabra sonora Democracia  (119) lX Régimen de gobierno entre los antiguos griegos (conclusión). X El régimen de gobierno entre los romanos  La SI 08/05/43 p. 12
Autopsia de una palabra sonora Democracia  (120) X Régimen de gobierno entre los romanos (conclusión) Xl La Edad antigua desde el punto de vista democrático La SI 15/05/43 p. 12
Autopsia de una palabra sonora Democracia  (121) La Edad antigua desde el punto de vista democrático (continuación) La SI 22/05/43 p. 12
Autopsia de una palabra sonora Democracia  (122) La Edad antigua desde el punto de vista democrático (conclusión) Xll Cristo asienta los nuevos cimientos La SI 29/05/43 p. 12

                                                            lX

Régimen de gobierno entre los antiguos griegos (continuación)

            Pero esos ciudadanos todavía no gozaban de iguales derechos. Los “fijos”, es decir, los terratenientes y ricos, podían elegir y ser electos. Los “móviles” podían elegir pero no ser electos. Resultado: el 2% de los espartanos tenían, por ley, el dominio absoluto sobre los demás. Régimen esencialmente antidemocrático
            Aquí se podría poner punto. Pero es interesante ver cómo esos minoritarios del 2% organizaban el gobierno.
            Esos ciudadanos formaban unas pocas ramas de grandes familias llamadas philé o tribus. Cada tribu constaba sanguíneamente de varias fratrías o gens. Cada gens de varios hogares matrimoniales.
            Los poderes eran 4: el rey, el Consejo, la Ecclesia y los Eforos.
            El rey (casi siempre hereditario) era a la vez sumo sacerdote, general en jefe y juez supremo. Estamos, pues, en la médula misma de la tiranía, centrados todos los poderes en la persona del rey (más tarde, dos reyes simultáneos), el cual, para estar más seguro contra el pueblo vivía en una fortaleza defendida constantemente.
            El Consejo de los Gerontes o Ancianos lo formaban unos pocos jefes de las familias más ricas. Eran elegidos por el resto de los jefes de familias. Por tanto, desde el punto de vista de elector y de elegido, institución medularmente antidemocrática.
            La Ecclesia o Asamblea la formaban los mayores de edad exclusivamente de las familias ciudadanas, es decir, del 3%. Esa asamblea aristocrática se reunía sólo por causas excepcionales y le era prohibido hablar: sólo podía decir Si o No a los que le proponían el rey los gerontes.
            El Tribunal de los éforos fue fruto de la necesidad de atajar la corrupción de aquellos políticos. Eran 5 ciudadanos (siempre entre el 3%) cuya doble misión era elegir a los gerontes, de entre las familias más ricas, y acusar y juzgar al rey o a los gerontes malos gobernantes. Pero ese tribunal se originaba también entre el 3%, excluidos de él (como electores y como elegibles) el 97% del país.
            Evidentemente, ese régimen dictatorial había de traer abusos y las consiguientes protestas. Hubo revueltas. Surgieron de ahí dictadores y tiranos. La aristocracia (el 3%) vio la necesidad de hacer algo. Y tomaba sus medidas: reformas que afectaban a la cáscara, dejando en el fondo la misma tiranía. Los reyes son abolidos y substituidos por dos Arcontes, cargo que sólo duraba un año. Pero sólo podían elegirlos los ciudadanos (el 3%), y sólo podían ser elegidos de entre los ciudadanos fijos (2%). Ni aún los ciudadanos “móviles” podían ser elegidos.
            Estos, ayudados del resto inmenso de la población, mueven nuevas protestas, levantándose en armas. Surgen nuevos tiranos, que tratan mejor al pueblo. De entre éstos sobresale Solón, de que tanto nos hablan loablemente los historiadores, y cuyas reformas legislativas (generadas dictatorialmente) no eran más grandes cambios en la cáscara legitimando la misma antidemocracia en la realidad: quedaron sin voto político al igual que antes, más del 90% de los habitantes del país, y sin derechos elementales de vida más del 50%.
            Se ha hablado de las virtudes del pueblo espartano. Era un pueblo cruel, sibarita, sexual, peleador, imperialista. Los ciudadanos con derechos plenos (los “fijos”, 2% del país) tenían el trabajo como cosa degradante. Vivían puramente de la política y los goces materiales que les permitían la riqueza del suelo y el poder y la fuerza. Vivían en continua holganza. Sus vicios sexuales y sus costumbres crueles son famosos. Se ha hecho alrededor de Esparta una leyenda de austeridad y justicia. No hay gente más mentirosa que los grandes historiadores griegos cuando hablan de su pueblo.