Democracia Autopsia 45 11
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Democracia Autopsia 45 11
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Autopsia de una palabra sonora. Democracia (239). 74. Naturaleza y voluntad(continuación) La SI 03/11/45 p. 12
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (240). 74. Naturaleza y voluntad (continuación) La SI 10/11/45 p. 12
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (241). 74. Naturaleza y voluntad (conclusión) La SI 17/11/45 p. 12
Autopsia de una palabra sonora. Democracia (242). 75. Fanatismo antidemocrático La SI 24/11/45 p. 12

74. Naturaleza y voluntad (continuación)

                                                                                  Xll
            Pero este problema, por dificultades que presente, debe resolverse lo mejor que se pueda. Esa frase “lo mejor que se pueda” es de un sano criterio al tratarse de cosas humanas.
            El hombre, al revés de lo que nos contaban los fantasistas del optimismo del siglo pasado, debe resolver multitud de cosas (y no hay más remedio que resolverlas de alguna manera) a pesar de que no sabe a ciencia cierta  si lo hace bien o mal.
            1) ¿Por qué los Estados han organizado, por lo general, tres escalones judiciales, con tribunales de primera, segunda y tercera instancia? Cierto que el tribunal primero puede equivocarse, y por esto hacemos examinar el pleito por un segundo tribunal. Cierto que ese segundo tribunal puede también equivocarse, y de ahí un tercer tribunal, generalmente la Suprema Corte. Pero ¿está usted seguro de que igualmente no puede equivocarse esa Suprema Corte o tercer tribunal? No sólo puede equivocarse, sino que se ha equivocado centenares de veces.
            Entonces ¿por qué no establecemos un Cuarto Tribunal, para que el error sea menos posible? Pero tendrá usted que establecer un  quinto tribunal, y luego un sexto, a fin de que haya menos los errores posibles. Y lo bueno es que no podrá parar nunca, porque siempre pueden equivocarse los tribunales.
            No hay más remedio que detenerse en algún escalón y ahí pararse. Hay posibilidades de error, claro está. Pro no hay más remedio que hacer alto, a pesar de todos los errores posibles, que han sido efectivos muchas veces.
            2) Uno debe casarse. A pesar del noviazgo ¿conoce usted integralmente a su novio –a su novia- para responder exactamente que es él –que es ella- él o la que a usted conviene?
            No está seguro, no estará jamás. ¿Cuántos miles de errores no se han cometido bajo este punto de vista matrimonial? Pero, a pesar de esos errores posibles, muchas veces reales, usted se casa. No hay otro camino para satisfacer los anhelos sexuales y amorosos, y aún de poblar la tierra.
            Usted, en este caso, está cimentando lo más sagrado de la tierra –el matrimonio- sobre puras conjeturas y un sin fin de posibilidades.
            3) Usted es médico. Seguramente que hay dolencias usuales que usted, con toda probabilidad, sabe perfectamente que acierta en el diagnóstico y la medicina. Pero usted sabe bien que, en multitud de casos gravísimos, de los cuales pende la misma vida del enfermo, usted no atina, y otros médicos, tampoco. Examinan, estudian, suponen, prueban: nada más. ¡Cuántas veces los desaciertos más graves rematan al enfermo! Sin embargo, el médico, a pesar de todas esas dudas, debe resolver algo, porque el caso apremia y exige tratamiento.
            ¿Por qué multiplicar los casos? El mundo es una sucesión de cosas dudosas, obscuras, de cuya solución, acertada o desacertada, derivan gravísimas consecuencias. No por esto el juez, el novio, el médico dejan de actuar de la mejor manera posible. El mundo es así, y en inútil que un novelista ensueñe que el hombre se mueve sobre un plano de certezas y evidencias. Eso sería “hacer novelas” y no sería la vida real del hombre, empedrada de nubes, errores y consecuencias a veces agradables, a veces enteramente desagradables.

                                                                                  Xlll
También seguirá el mismo camino la democracia. Los que esperen de ella un sistema infalible, certero, claro, exacto, lleno de luz, se equivocan de medio a medio. Estos actúan “deshumanizados”, suponiendo que el hombre no es hombre, sino una especie de diosesillo que lo acierta todo.