Democracia Cristiana 34
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Democracia Cristiana 34
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Alfonso López, nuevo Presidente de Colombia La SI 26/02/34 p. 2
Ante un nuevo Primero de Mayo: invitación a un frío razonamiento. Estructuración de las clases sociales como solución armónica, defendida desde los sectores más opuestos  La SI 28/04/34 p.6-7
Charles Bénoist y los males de la llamada democracia  La SI 19/05/34 p.7
El P. Laburu contra la economía individualista La SI 21/07/34  p.4
Bibliografía. Maritain, Jacques y otros, Las responsabilidades del Cristiano y el Momento Actual, Santiago (Edit. Splendor). La SI 28/07/34 p.9
Las tres crisis de España  La SI 06/10/34 p. 3 col. 5, 4 col. 1
El terremoto español, síntoma de desequilibrio interior La SI 13/10/34 p.12-14
Otra vez el Regionalismo en España  La SI 22/12/34 p. 3

            (...)
La lástima fue ésta: que ese partido limpio (el Conservador), que sabía poner en la Presidencia a literatos y libreros, no supo andar a tono con los avances modernos en novedades sociales, económicas y políticas. Y tuvo lugar allá, también, un fenómeno muy general en todo el mundo: que un partido que se llamaba católico a ultranza, siendo su nervio el obispo y el cura, en mayor proporción que en otro país cualquiera, no aplicaba una sola línea de las Encíclicas de León Xlll sobre problemas sociológicos, siguiendo, contrariamente, por los rieles condenados del “Syllabus” y de la “Quanta Cura”.
            El fenómeno llamaría la atención si fuese menos general. Es, por otra parte, tan conocido –y tan vidrioso- que más vale dejar para el crítico de mañana un análisis de su evolución.
            A medida que los años pasaban, y por causa misma de ese ilógico estancamiento social, iban germinando en las extremas capas sociales semillas de un extremoso socialismo y aún de un comunismo bien determinado.  Esos peligros –y la natural evolución de las cosas- dio cada día más importancia al partido liberal, cuya minoría fue engrosando.
            Influyó en ello la escuela, es decir, ciertas escuelas, escasas, como minoría, pero de efectos ciertos, a causa de la calidad y procedencia de sus alumnos. Nombremos, sobre todo, al Gimnasio Moderno, de Bogotá, que un monomaniático de la pedagogía, Nieto Caballero –hombre bien puesto, económica, moral y energéticamente- creara unos veinte años atrás, a base de su propia labor y de maestros europeos. Ha surgido de esa escuela –y de algunas fiscales- una juventud avanzada, que estaba destinada a ser eje de la evolución nacional.
            La evolución fue precipitada por otro hecho, que se presenta siempre en estos casos de desarrollo político: los conservadores se dividieron. No importan los motivos superficiales de ese cisma. Las circunstancias de cada instante prestan pretextos y motivos superficiales, que son los que ve la gente. La verdadera causa está en los adentros: en que unos quieren evolucionar y otros no; en que unos miran su interés económico y otros a una lógica doctrinaria; en que unos se van, marchando majestuosamente de cara a poniente, y otros sienten las ansias interiores de un amanecer.
            El partido liberal –efecto complejo de éstas y otras causas- comenzó años atrás a tener ministros en los gobiernos conservadores. Tuvo, después, la Presidencia ultima, aunque mediatizada por numerosas restricciones prácticas.
            La política colombiana está dividida actualmente en ramas, aparte fracciones intermedias, propias de estos tiempos de transformaciones: los conservadores a un extremo, los socialistas al otro, los liberales en medio. ¿Responderá el nuevo Presidente, elegido en este mismo mes, a las necesidades del país? ¿Sabrá y querrá dar los necesarios pasos de avance en la organización social, evolucionando hacia un gremialismo de orden, de equilibrio paritario de fuerzas, de justicia social, que comprenda bajo sus alas a todas las clases sociales, según fórmula transitoria de estos instantes?
            Este es el problema, en el cual solo una cosa parece definitiva: la caída de los conservadores, que han gobernado al país durante treinta años con innegable ecuanimidad sin haberse puesto, sin embargo, en consonancia con los avances de los tiempos ni –lo que es más extraño, aunque no más raro- con las doctrinas filosófico-políticas de una religión cuya defensa era el eje de su existencia.

Ante un nuevo Primero de Mayo: invitación a un frío razonamiento. Estructuración de las clases sociales como solución armónica, defendida desde los sectores más opuestos
La SI 28/04/34 p.6-7

            (...) La voz de la derecha la acaba de dar don José María Gil Robles, jefe de Acción Popular, que tiene en el parlamento español unos 70 diputados. Son jóvenes de ideas nuevas, que representan la