Democracia Cristiana 36
Índice del Artículo
Democracia Cristiana 36
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7
Página 8
Página 9
Página 10
Página 11
Página 12
Página 13
Página 14

Palabras lapidarias de Gil Robles. Menos palabras y más cristianismo La SI  25/01/36 p.6
Eduardo Vlll de Inglaterra  La SI  01/02/36 p.3
El “inesperado” triunfo de las izquierdas. Constituye una seria advertencia a las Derechas, a la Iglesia española y al caciquismo rural 7: El cuarto error de Gil Robles: la CEDA  La SI  29/02/36 p.1-11
El “inesperado” triunfo de las izquierdas. Constituye una seria advertencia a las Derechas, a la Iglesia española y al caciquismo rural 21. La Iglesia Española ante la elección  La SI 29/02/36 p.1-11
El “inesperado” triunfo de las izquierdas. Constituye una seria advertencia a las Derechas, a la Iglesia española y al caciquismo rural,  (conclusión) 23. El meollo interior de esas DerechasLa SI 07/03/36 p.1-4
España en llamas (1) 9. Media vuelta a la Derecha...  La SI 15/08/36 p.8-13
España en llamas (2) 13 ¿Qué pedían los trabajadores?  La SI  22/08/36 p.11
España en llamas (2) 15 Comunistas y clero  La SI 22/08/36 p.11
España en llamas (2) 26. Otros extremos de interés La SI 22/08/36 p.11
España en llamas (2) 33. Un reportaje de primera fuerza La SI 22/08/36 p.11
España en llamas (4) 23. Y ¿qué tal las Derechas? La SI 06/09/36 p.8-13
España en llamas (5) 34. Antecedentes La SI 12/09/36(4) p. 8-13
España en llamas.(6), 39. La persecución religiosa La SI 19/09/36 p. 23-32
España en llamas. (13) 84. La falta de lógica de los viejos grupos La SI 07/11/36  p. 1-2, 6-8
El triunfo de Roosevelt significa la derrota definitiva de Wall Street (2). 6. Franklin Roosevelt, el tullido gigante La SI  21/11/36 p.1-2, 6-9

            Gil Robles –que, con Azaña, constituyen todo el porvenir inmediato español- acaba de pronunciar unas palabras que delatan el estado de su espíritu, muestran uno de los puntos débiles de la política española y confirman las apreciaciones que sobre ella hacíamos recientemente, y no podía ser de otra manera.
            Dirigiéndose a un público electoral exclusivamente suyo, que lo recibió entre frenéticos aplausos, el caudillo de Acción Popular soltó una andanada de recias verdades alrededor de esta frase, que es también suya: “es necesario que hablemos menos de Cristianismo y que hagamos al menos un poco de Cristianismo”.
            Palabras lapidarias, cuyo comentario podríamos hallar en estas columnas publicado meses antes de que hayan sido pronunciadas.
            Gil Robles aparece en medio de innumerables contradicciones precisamente porque es víctima inocente de ese hecho trágico: que los que lo rodean, excepto una pequeña minoría, realizan, con la bandera de Cristo al tope, todo lo contrario de las doctrinas de Cristo. Si esto es hipocresía o ignorancia, es cosa que atañe a la conciencia de los que de tal modo operan en política de ciertas derechas. Pero el hecho, que nos pertenece a los críticos, se presenta evidentemente con esas características de profanadora contradicción.
            En días pasados(1) poníamos en estas columnas las ardientes palabras de un fraile navarro, diputado a las Cortes, en las cuales acusaba a sus derechas de anticristianismo, y de querer amparar sus propios excesos con un comunismo que no existía. Las palabras de Gil Robles van por el mismo camino, y ahora más trágicamente, porque el eminente hombre público se encuentra bajo el fardo de la responsabilidad que trae la dirección de un movimiento político de amplia envergadura.
            Gil Robles realizaba, tres años atrás, durante aquella campaña electoral, una propaganda ardiente, a base, no de la reforma de la Constitución –esto no le hubiera dado más votos que los de los viejos conservadores y liberales- sino a base de una parcelación de la propiedad y de repartir proporcionalmente los impuestos a los ciudadanos. No ha podido realizar nada de lo prometido, por la oposición decidida de sus mismas huestes, en desacuerdo absoluto con el pensamiento del jefe.
            Se presenta, pues, ahora, a las puertas de otras elecciones, una situación angustiosa: ¿morderá el pueblo cristiano el anzuelo nuevamente de una propaganda  social cristiana, en la seguridad de que nada va a realizarse de cuanto se predique?
            De ahí las invectivas del jefe contra sus mismas huestes, que difícilmente podrían resumirse en menos y más violentas palabras: “Hay que hablar menos de Cristianismo y hacer un poco más de Cristianismo”...
            En estas palabras puede haber la clave –una de las claves- de las cercanas elecciones legislativas.”
(1) ¿Adónde va España? 2. El P. Gafo dice así, 21/12/35 p.2

Eduardo Vlll de Inglaterra
La SI  01/02/36 p.3

Ref: posición de JBC respecto a las formas de gobierno
           

 “1. Eduardo Vlll, rey de Inglaterra.
Las monarquías tiene eso de fríamente cruel: que a rey muerto, rey puesto. Todos los respetos giran alrededor de la vida del monarca. Cesan así que Nuestra Señora la Muerte se lo lleva, alcanzando los ecos de sus cosas escasamente algunos días. Siguen los mismos afanes, las mismas ceremonias, la misma reverencia... pero alrededor de otra persona recién coronada.
Tal vez esto sea una de las razones más fuertes a favor de la monarquía. Parece que todo es cosa de reverenciar al monarca, de poner el pueblo a sus pies. Sin embargo, muere el rey, y se pierde pronto hasta el recuerdo concreto del muerto. Sus deudos lo lloran. El pueblo, digan lo que quieran la tontería de los corresponsales, no tiene tiempo de llorarlo; ocupa todo su tiempo el nuevo rey.
De ahí el carácter de “servicio” de la monarquía. Si rodea al monarca de un ambiente semideífico, no