Democracia Cristiana 38

Lo inevitable.  Austria retorna al seno de la Patria (1) 1. El Hecho 2. Hechos y sinceridad. 3. El por qué del monstruo austríaco La SI 19/03/38 p. 5
Lo inevitable. Austria retorna al seno de la Patria (2) 3. El por qué del monstruo austríaco  4. Monseñor Seipel  5. Dollfuss, el inquisitorial 6. Schuschnigg, el bromista 7. No tenía derecho a poner en ridículo un gran sistema 8. La Iglesia austríaca La SI 26/03/38 p. 3-6
Lo inevitable. Austria retorna al seno de la Patria (3) 17. El Pangermanismo 20. Volvamos a la razón La SI 02/04/38 p. 2-5
Alemania toma determinaciones religiosas en Austria La SI 23/07/38 p. 2-3

1. El Hecho
            De súbito, cuando el mundo se divertía mirando esos enredos de las conversaciones anglo-italianas y anglo-germánicas, sin que nadie siquiera pensase en que otro acontecimiento más importante pudiese tener lugar, he ahí que los hilos telegráficos vibran como no lo habían hecho desde hace muchos años y aparecen en los lugares preferentes de los diarios las sensacionales noticias: “Alemania ha invadido el Austria. El canciller Schuschnigg está custodiado por Camisas Pardas. Austria ha desaparecido como Estado independiente”.
            Y surge la gran bulla tanto en Austria como en los periódicos. En ese pequeño monstruo macrocéfalo que era el Austria, hasta las campanas de las iglesias se echan a volar, después de haber doblado a muerte, durante años, contra los nazis y la herejía alemana. Los campesinos llenan los caminos con letreros ingenuos aclamando el fin de una tiranía. Los obreros, los socialistas incluso, meten gran bulla en las ciudades por sentirse libres de un peso. El ejército austríaco alarga la mano al ejército alemán. Los diarios muestran sus más grandes títulos, encabezando los elogios. Y tenemos la convicción de que , aún los leales enemigos del Nacismo alemán, se sentirán como libres de un gran peso, y deben haberse echado a la calle, al sentirse en el seno, otra vez, de la madre patria.
            Y la bulla ha sido todavía mayor en los círculos internacionales, donde este acontecimiento, que reforma el mapa de Europa –de la enclenque y degenerada Europa de 1919- ha abierto uno de los debates más interesantes de la historia contemporánea. Unos, como los que están en los secretos de las tramoyas subterráneas de los entretelones internacionales, simulan una gran sorpresa, mientras cierran maliciosamente un ojo sobre la credulidad rebañuna de las masas. Otros, realmente impresionados, gesticulan en pro o en contra de tanta audacia alemana. Y por todas partes y en todos los círculos políticos todo gira alrededor de la gran noticia, que toma las proporciones de acontecimiento mundial de primera magnitud.
            Los hechos –como todos los grandes hechos- son bien simples: el sábado, día 12, mientras von Ribbentrop y lord Halifax estaban entretenidos en los más románticos amoríos, varios miles de soldados alemanes de las fuerzas motorizadas entran en Austria por tres diversos puntos estratégicos del país. Como consecuencia de ello, son depuestos los jefes del Partido Católico, Micklas y Schuschnigg, y reemplazados por autoridades nazis. Y el Austria es unida interinamente a Alemania; mientras un plebiscito próximo la unirá a ella definitivamente.
            Como se ve, todo muy sencillo, apenas tímidamente ribeteado por algunos heridos, y no todavía durante estos sucesos trascendentales, sino cuarenta y ocho horas antes, cuando todavía la férula del canciller vibraba torpemente sobre las espaldas del país.
            Todos los grandes actos tienen casi siempre este carácter sencillo y sin complicaciones. Y, ante él, ¿qué deberemos opinar?

2. Hechos y sinceridad

            Es conocido nuestro procedimiento, que tiene un doble carácter. Atenernos a hechos a la vista, para que las consecuencias de los juicios caigan por sí solos. No tener en cuenta a nadie ni a nada que pueda ofuscar la realidad y la crítica justa.

            Toda crítica debe, no sólo basarse en hechos a la vista, sino también en todos los grandes hechos a la vista. Queremos poner un ejemplo de cómo se conculca este sano principio. Tenemos sobre la mesa dos documentos, entre otros.
            En uno de ellos -declaraciones de Blum- se queja este hoy jefe de Gobierno de que los derechistas lo arrojasen la otra vez del gobierno, sin que hayan sabido ellos remediar nada. Y esto es


 
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Mapa 2 del 23 del enero de 1943

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Mapa 4 del 9 del enero de 1943

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