Espacio Vital 11-15
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l Parte: El Espacio Vital a través de la historia. 11 La lucha franco-catalana por la posesión del Mediterráneo 12. El Imperio español en el pueblo y en los monarcas 13 Las tres etapas del Imperio francés: Luis XlV, Napoleón, la República 14 El Imperio británico, la Economía manchesteriana y la Era Victoriana 15 El reparto de Africa en 1900-1912 La SI 09/03/40 p. 6

11 La lucha franco-catalana por la posesión del Mediterráneo

            En aquellos siglos medievales una de las luchas más encarnizadas de los grandes pueblos tuvo lugar entre Francia y Cataluña para la posesión del Mediterráneo.
            La importancia de ese mar salta a la vista, especialmente antes de que la obra de Colón ensanchando el mundo con un nuevo hemisferio, apareciesen los grandes mares actuales como factores humanos. El Mediterráneo era el camino obligado del Oriente, que comenzaba a aparecer con límites fijos, especialmente desde las Cruzadas. Y entonces ese Oriente tenía un valor más positivo que el que la antigüedad le había concedido como cuna de la civilización y madre de los pueblos occidentales. Ahora el valor económico de despensa, en trabajo para los pobres y riquezas para las minorías acaparadoras de los gobiernos.

            Francia, además, es raza de pelea, bajo formas de pacifismo. Ya Julio César lo notaba con respecto de los galos, que son el verdadero cimiento de la Francia: “Gente fogosa y brava que pelea con cualquier pretexto, pero que no tiene la paciencia y la perseverancia del tardío germano”. César era un vulgar político y un mal administrador. Pero nadie negaría que no tuviese acierto en ver a los pueblos y captar sus cualidades diferenciales.

            Apenas salida Francia de la guerra con los británicos (nº 10), se enreda en una sobre Italia, para la posesión del Mediterráneo. De antiguo la Francia había intervenido en Italia, especialmente, so pretextos religiosos, en los días de Carlomagno. Este gran emperador sabía tomar pretextos para toda expansión: cuando se trataba de hacerse con Roma, era la protección a la Iglesia; cuando quería adueñarse de la rica Cataluña, era protegerla contra los árabes; cuando aspiraba a domeñar la Vasconia y poseer sus metales, era vengar una injuria, que en Roncesvalles no lograba ser vengada; cuando aspiraba a las Baleares, se trataba de atajar la ola musulmana. Lo cierto era siempre lo mismo: que el Imperio de Carlos el Grande se ensanchaba continuamente, a causa de la sagaz política internacional del famoso rey.
            Ahora, siglos pasados, Francia reiniciaba sus guerra de expansión. De esa raza fuerte y nativamente estratégica podría decirse que, a la manera del caudillo famoso, “su descanso es el pelear”. Ahora se dirigía a Italia, con el precedente de sus anteriores excursiones por Roma.
            El pretexto fue sencillo. Los normandos, cuando habitaban el norte de Europa, extendieron sus correrías hasta el Mediterráneo, y aún lograron poner pié en Sicilia y Nápoles. Raza de marineros, si ideal de abordaje fue amplificado, y por todos lados buscaban espacio vital para una vida mejor que la de las estepas heladas de Escandinavia. Así fue como abordaron el norte de Francia y allí crearon la Normandía, llegando a atacar a los mismos francos en el Sena parisién; como atacaron a los españoles en sus montes asturianos, saqueándolos constantemente no pudiendo adueñarse de ellos; como pasaron por Gibraltar y se asentaban tranquilamente en Sicilia, levantando allá una dinastía de su raza.
            Francia, asiento principal de los normandos, hallaba razón en llegarse hasta Sicilia, poblada por normandos. Y así era. Ejércitos numerosos del rey de Francia llegan al sur de Italia. Y allí asientan el poder franco. El fin real era posesionarse del Mediterráneo, que, siendo el mar único, era todo camino de largo alcance comercial.
            Pero, siendo así, había de toparse con un enemigo: Barcelona. Cataluña, país independiente, con dinastía propia, tenía sus miras puestas también en ese mar. No en vano la gran ciudad ha sido llamada “la reina del Mediterráneo”. Y no en vano los catalanes creaban la institución  del “Consulat de Mar”, que constituía la estructuración primera, todavía no superada, tanto consular como bancaria, para la expansión del comercio y de los emigrantes. Y se iniciaban las luchas terribles entre los dos pueblos rivales –Francia, Cataluña- que habían de durar más de cien años y acabar con la completa victoria de los catalanes.