Espacio Vital 30-34
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Espacio Vital 30-34
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ll Parte: El Espacio Vital ante la Ciencia. O, ante el Derecho 30 A base de su independencia 31 Sobra tierra para el E. V. de todos 32 El Maltusianismo no es sucedáneo del Espacio Vial 33 Ni la restricción en los consumos 34 Ni la emigración sistemática  La SI 09/03/40 p. 16

30 A base de su independencia

            Otra exigencia del Espacio Vital, gemela de la anterior, y también ineludible: que toda familia nacional -cuyo distintivo está en la sangre y su expresión externa, el idioma- sea reconocida internacionalmente como derecho habiente a una absoluta independencia.
            Espacio Vital va ligado a la sangre: ius solis, jus sanguinis”, como decían los viejos, acertando en una de las bases esenciales de una sociedad pacífica. Derecho al suelo y Derecho a la sangre son cosas distintas, como lo son la concavidad y la convexidad de un caldero; pero tan inseparables, que solo los tontos intentarían disgregarlas.  Han existido tontos que lo han hecho, y muchos viven todavía.
            Espacio Vital es condición para el desarrollo de la vida. La vida integral y el progreso son algo esencialmente orgánicos. De ahí que, para que el Espacio Vital sea bien organizado y sirva eficientemente, se necesite que lo explote una fracción humana “caracterizada”, que marche con unidad de acción y se encuentre sin obstáculos ajenos a su pensar y a su querer. Cuando se da una nación racial presionada por otra dentro de su suelo, o dentro su espacio jurídico, es imposible que las exigencias del Espacio Vital sean llenadas para un correcto funcionamiento.
            El mundo tiene derecho a que no haya matones ni bronquistas en su seno, y ha de exigir que toda nación racial sea liberada de manos de los que la presionan. La independencia de un Estado dentro de la comunidad internacional cesa en el mismo instante en que está molestando la paz internacional con sus tiranías opresoras de otra raza, fuente continua de opresiones y querellas. Pueblos como Vasconia en Europa; Palestina, en Asia, Filipinas en Oceanía, tienen derecho a vivir libres y soberanos, por el hecho mismo de que Dios los ha marcado con marca de nación.
            Sin embargo, puede jugar aquí la voluntad humana y entrar estos pueblos en federación libre con sus vecinos. No sólo es posible, sino conveniente. Porque si es un hecho la nación, es un hecho también la ligazón natural entre los hombres y naciones. Siempre, sin embargo, la voluntad nacional como lema y motivo de resoluciones internacionales.

ll Parte: El Espacio Vital ante la Ciencia. O, ante el Derecho
La SI 09/03/40 p. 16

31 Sobra tierra para el E. V. de todos  (ver tb. nº 88)

            Cuando se habla de Espacio Vital se pregunta demasiadamente pronto: ¿qué espacio necesita un país por cada habitante que contenga? Con ello caemos, si no de pleno, de soslayo, en la zona indeseable de la homogeneidad y el cuantitavismo, cánceres de la sociedad en la Edad Moderna que felizmente está agonizando.
            Cierto que la pregunta es lógica. Pero ella no encierra ni el uniformismo que se cree, ni las dificultades que se prevén por los suspicaces.
            Hay que partir de una base consoladora: que ancha es la tierra y hay Espacio Vital sobrero para todas las naciones, aunque estas decuplicasen sus habitantes sus habitantes y a la vez centuplicasen su eficacia productora. Todas aquellas lóbregas elucubraciones sobre “cuando la tierra no podrá mantener tanta gente” son elucubraciones, sencillamente. Y son, también, ignorancia. Porque toda la ciencia moderna nos muestra que una correcta manutención humana, (entendiendo en la palabra cuanto necesita para comer, vestir, techarse y demás –incluyendo en este demás toda suerte de sanos placeres-) la puede dar la tierra, no para los dos mil millones de seres que la pueblan, sino para muchos cientos de veces más.