Espacio Vital 35-39
Índice del Artículo
Espacio Vital 35-39
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7
Página 8
Página 9
Página 10
Página 11

ll Parte: El Espacio Vital ante la Ciencia. O, ante el Derecho 35 Ni la Industrialización. Estudio detallado del Industrialismo, en sus varias facetas 36 La justa distribución de materias primas, de John Simon 37 Dom Sturzo, el uso de la fuerza y el Espacio Vital 38 ¿Puédese atacar a un país vecino, en aras del Espacio Vital? 39. El Espacio Vital y la hegemonía de los caminos del mar  La SI 09/03/40 p. 17-18

35 Ni la Industrialización. Estudio detallado del Industrialismo, en sus varias facetas (ver tb nº 40 p. 12 col. 5)

            Una de las facetas más interesantes del problema sobre el Espacio Vital se refiere a la Industrialización de una nación como sucedáneo de un espacio necesario de que se carece, y no se ve manera de obtener fácilmente.
            a) Tenemos, ante todo, numerosos ejemplos de haber tenido lugar esa industrialización de varios países, para poder alimentar, mediante el trabajo intensivo de su industria exportada, a sus numerosos habitantes.
            El caso belga es el más claro y el que admite menos objeciones. Tiene ese país más de 300 habitantes por kilómetro cuadrado, lo cual da 3 habitantes por hectárea. Si se considera el uso de numerosas hectáreas urbanas, camineras, canaleras y de otros órdenes, se comprenderá como el resto no puede alimentar a tal densidad de gente, a pesar de haber llegado la modernidad de aquella agricultura al extremo. De ahí que Bélgica haya tenido que acudir a la industria exportable, y, por lo mismo, a la navegación. Cerca de las tres cuartas partes de sus habitantes no viven del suelo.
            Gran Bretaña es otro caso típico, aunque, como se verá, de distinto orden. Aquí la proporción es mayor todavía. Menos de una octava parte de la población vive de la explotación de la agricultura. Los núcleos más densos de sus habitantes viven de la manufacturación (Bradford, Birmingham, Glasgow), o de lo que depende de la manufacturación (especialmente los transportes, tanto terrestres como marítimos: Londres, Liverpool.
            En países netamente agrícolas hay regiones que han tenido que industrializarse para compensar su falta de espacio vital. Son ejemplos conocidos las comarcas de Milán y Barcelona, en las cuales florecen toda clase de industrias cuyo porcentaje mayor sale de las fronteras en busca de mercados que compensen la adquisición de alimentos y materias primas que no obtienen en sus suelos chicos o estériles.
            EL Japón ha pasado también a industrializarse, especialmente desde 1930, dando un gran empuje a sus manufacturas exportables. Fracasado en hallar mercados suficientes en América, los va conquistando ahora, con mayor tino, entre los pueblos de su mismo color en el Asia oriental y meridional.
            La industrialización de Alemania, iniciada a fines del siglo pasado y puesta en todo su vigor comercial a principios del presente, es conocida, y ha sido aquí mismo estudiada como origen de la guerra de 1914, a causa de la competencia exitosa que hacían esas mercaderías a las británicas, hasta aquella fecha dueñas únicas de los mercados exteriores.
            b) Ante todo, conviene ver en el fondo de un mismo hecho externo dos hechos internos absolutamente distintos. Los ejemplos de Bélgica y Gran Bretaña aclararán esta distinción, que es de primera fuerza, si se quiere entender el problema.
            Hay pueblos que se han lanzado a la industrialización por imperativo categórico de su falta de espacio. Bélgica es el ejemplo, y también Cataluña. Es el caso de ser la industrialización un sucedáneo -lógico o ilógico, pero existente- del Espacio Vital. Es el Espacio Vital Exterior, o Espacio Vital Industrial, o Espacio Vital Comercial, o como quiera llamársele, porque estamos en los días en que este problema comienza a ser tratado y podemos a nuestra guisa bautizar y poner nombres.
            Pero hay pueblos que se han lanzado a la industrialización, no por falta de espacio, que les sobra, sino por motivos distintos. Hemos explicado antes el móvil que lanzaba a Gran Bretaña a una industrialización absurda y suicida, ciegos y torpes esos que llaman grandes talentos de la Economía manchesteriana y de la Era Victoriana. Se habían alucinado en el sentido de adueñarse del mundo mediante ser compradores únicos y vendedores únicos. Y, aunque no se puede negar que influía también el miedo a que el pobre suelo británico no pudiese alimentar a una población día a día creciente, es innegable que el principal motivo no era éste, sino el del Dominio, el Acaparamiento del oro y de la influencia mundial soñada por la