Espacio Vital 40-45
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Espacio Vital 40-45
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ll Parte: El Espacio Vital ante la Ciencia. O, ante el Derecho 40 Colisiones aparentes de derechos La SI 16/03/40 p. 12
ll Parte: El Espacio Vital ante la Ciencia. O, ante el Derecho. 41 Coraza y caminos en Finlandia. 42 El Espacio Vital y los neutrales. 43 Inaceptable la eliminación de pueblos por razones de Espacio Vital. 44 El Estómago Dilatado en la Despensa InternacionalLa SI 23/03/40 p. 11
ll Parte: El Espacio Vital ante la Ciencia. O, ante el Derecho. 44 El Estómago Dilatado en la Despensa Internacional (continuación). 45 Causas del Estómago Dilatado La SI 30/03/40 p. 11

Espacio Vital
1l Parte: El Espacio Vital ante la Ciencia. O, ante el Derecho
La SI 16/03/40 p. 12

40 Colisiones aparentes de derechos

 Nos hemos referido a la colisión de derechos tratándose de caminos. Es un problema que aclara muchos otros dentro de esta tesis y es interesante tratarlo en sus varios aspectos.
 a) ¿Es posible que haya colisión de derechos tratándose de condiciones de vida esenciales para dos pueblos determinados? Bastaría examinar lo que quiere decir “condiciones naturales de vida” para que se viese que ha de contestarse negativamente a la pregunta.
 Es posible admitir que, tratándose de seres irracionales, esencialmente unos están ordenados a la digestión de otros.  No sería posible admitir esto tratándose de seres cuya naturaleza racional, y, por lo mismo, moral, los coloca “ipso facto” en la zona de exigir todo lo necesario para su vida y de respetar lo necesario a la vida ajena. No se puede admitir que la naturaleza ponga a un ser en condiciones determinadas, y que, inmediatamente, le ponga en la seguridad de que estas condiciones no pueden ser llenadas. El hombre es suficientemente imbécil para contradecirse en lo más substancial: es de su esencia el ser voluntariamente racional o irracional y contradecir el hombre bajo al hombre racional que llevamos todos dentro. Es la “lucha de los dos hombres” de que hablaban, en viejos días, Horacio y San Pablo. Pero la naturaleza no puede caer en tales aberraciones. Locke, que era ateo, no las admitía en absoluto. Los que entienden que hay Dios pueden admitirla menos todavía.
 b) De ahí se deduciría que, al presentarse una colisión de derechos tocante al Espacio Vital –u a otra forma de Derecho Natural- habrá de buscarse donde radica la Simulación, porque forzosamente debe haberla. Sería una colisión de derechos aparente, y hay que ver dónde está el verdadero derecho y dónde el atropello o el intento de atropello. Es esta una regla tan clara y segura, que lleva al que sabe entenderla a conclusiones transparentes para él, por más que permanezca el problema oscuro para otros. Y, como que lo natural, si puede ser accidentalmente atropellado, siempre, al fin, saca cabeza, le lleva también, al que esto comprende, a poder formular conclusiones sobre hechos futuros, lo que equivale a una previsión que, además de fama para el estudioso, puede traer utilidad innegable que una recta solución al problema.
 Hemos hablado ahora mismo de Panamá (nº 39 p. 12 col. 3) y será este el mejor ejemplo que pueda aportarse. En primer lugar, por ser conocido de todos, y exigir no largas explicaciones. En segundo lugar, porque está ya resuelto el pleito por voluntad de ambas partes, y no puede haber, por lo mismo suspicacias.
 A principios de siglo, Roosevelt, el Malo se cebaba sobre ese miembro vivo de Colombia. Y, a la vuelta de un pequeño camuflage, lo tomaba sencillamente. Había en ello, además, alevosía, estando Colombia en plena guerra civil. Cuando este país quiso actuar para recuperar la zona de los separatistas que se habían sublevado con medios proporcionados por Estados Unidos, los acorazados impedían que Colombia llegasen a su provincia sublevada. Estados Unidos, que no ha negado que fue  su obra esa pillaje de tierras ajenas, aduce su derecho a Espacio Vital en cuanto a caminos para la defensa de su suelo  y de su vida. De ahí surgiría una Colisión de Derechos a la vista: el innegable de Colombia a continuar dueña de su suelo íntegro y el de Estados Unidos a defenderse vitalmente.
 Se puede sentar desde el momento –en casos como éste- que esa colisión no existe. Que, por lo mismo, hay un Derecho claro y una Simulación de Derecho. Y esta debe ser buscada, y, en el terreno de la acción, inaceptada.
 ¿Necesitaba Estados Unidos este camino del istmo para su defensa vital? Absolutamente no. Si lo hubiese necesitado, habría bastado que hubiese exigido la neutralidad absoluta, perenne y en cualquier circunstancia, del canal. Ha hablado un autor estadounidense de la necesidad de trasladar a ambos mares, en caso necesario, fuerzas navales. Es esto una aberración estratégica de tal calibre, que no habría manera de defenderla. Es de necesidad vital para Estados Unidos el tener –como tiene- dos escuadras absolutamente necesarias cada una en su mar respectivo. Solo hablar de trasladar fuerzas de uno a otro mar, en peligro ambos lados, es un disparate a la vista. Basta estudiar todas las posibilidades bélicas de Norte América actuales