Espacio Vital 46-49
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Espacio Vital 46-49
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ll Parte: El Espacio Vital ante la Ciencia. O, ante el Derecho. 46 Sofisticaciones y Simulaciones de Espacio Vital La SI 30/03/40 p. 12; La SI 06/04/40 p. 11
ll Parte: El Espacio Vital ante la Ciencia. O, ante el Derecho. 47 El Espacio Vital y el Bloqueo. 48 Lo que se escribía en el siglo Xlll sobre el Espacio Vital. 49 El Espacio Vital en los planos individual, familiar, regional y nacional La SI 06/04/40 p. 11

Espacio Vital
1l Parte: El Espacio Vital ante la Ciencia. O, ante el Derecho
La SI 30/03/40 p. 12; La SI 06/04/40 p. 11

46 Sofisticaciones y Simulaciones de Espacio Vital

 El Espacio Vital ha dado lugar a todo un sistema de sofisticaciones, que es necesario poner de relieve. La Simulación reina e impera en estos tiempos, paliando con nobles epidermis y brillantes etiquetas el sucio fondo interior. No se ha librado de esas simulaciones el problema del Espacio Vital. Hay que enumerar, siquiera algunas, inagotable como sería apurar este aspecto del problema.

 a) Una de las simulaciones del Espacio Vital se refiere a la hegemonía de una minoría inescrupulosa, que bajo la forma aparente de Espacio Vital necesario, tiene organizada la especulación minoritaria y la misma miseria del pueblo para el cual ese Espacio Vital debería traer abundancia y felicidad.
 Lo más interesante, cuando se habla de Espacio Vital excesivo, es que ha habido países que han disfrutado de un enorme espacio, quitándolo a otros, sin que su pueblo se haya aprovechado de ese exceso. La historia está sembrada de ejemplos, pero bastará traer dos a estas columnas.
 La España decadente de fines del siglo XlX poseía, como últimas migajas de su enorme Imperio colonial, dos colonias mayores en extensión que España y en ellas más riquezas que en toda la península española: Filipinas y Cuba. Los negocios –y los negociados- que se hacían con ocasión de estas últimas posesiones eran infinitos. Muchos en número, voluminosos en dinero. Cuando se perdían en 1898 estas dos colonias mal administradas, el pueblo español no solo no descendía en su nivel de vida, sino que éste aumentaba inmediatamente.
 De esto saca cualquiera una consecuencia inmediata: que los enormes negocios que España realizaba en ese enorme Espacio Vital colonial no tenían nada que ver con el pueblo, favoreciendo solamente a una minoría de políticos y negociantes que se llenaban de dinero. En este caso, el Espacio Vital era aquí puro camuflage.  España no necesitaba en absoluto ese espacio, que no le servía absolutamente. En España se sabía perfectamente quienes eran esos escasos centenares de negociantes, entre los cuales había ministros, generales, diputados, peces gordos de la bolsa y los negocios. Con la excusa del espacio Vital, ellos hinchaban sus carteras.
 Pasan las Filipinas a Estados Unidos, y el problema, en vez de eliminarse, se complica más. Las Filipinas se llenan de negociantes yanquis, que inician fantásticos negocios.  Esos negocios no solo no aprovechaban al pueblo norteamericano en general, sino que lo perjudican. Y se inicia en los mismos Estados Unidos un movimiento –que triunfa al fin- en el sentido de desprenderse de esas innumerables islas que una minoría agiotista declaraba Espacio Vital norteamericano, bajo un lenguaje absolutamente enmascarado.
 El lector no extrañará que creamos tan hondo ese mal (camuflagear intereses privados inconfesables bajo el simpático y exigente lema de Espacio Vital necesario a la nación) que propongamos elevar estos ejemplos a tesis y preguntar si, en la mayor parte de casos, el Espacio Vital de los Imperios es algo más que tapadera para negocios de una minoría sin escrúpulos.
 Hacia principios del siglo pasado, una minoría dirigente de Gran Bretaña, sin apoyo popular, saca a los campesinos de sus tierras y los amontona en fábricas y usinas. Su trabajo manufacturado era necesario para poder enviarlo al extranjero, a cuenta y ventaja de la minoría directora, que en ningún país estaba tan distanciada del pueblo como en Gran Bretaña. Es sabido que el pueblo británico perdía enormemente al pasar de la independencia modesta del campo a la fábrica y al tugurio. Y ha sido durante décadas afirmación no desmentida, que Gran Bretaña era el país que atesoraba más riqueza del mundo y cuyo pueblo era el más miserable de la tierra.
 Era ésto, defecto del régimen individualista, que de las islas se extendía a todo el mundo. Y ese hecho histórico innegable de organizarse toda la economía a base de las ventajas de una pequeña minoría, echa un buen chorro de luz sobre los problemas del Espacio Vital, que son mucho menos difíciles de lo que se piensa,