Espacio Vital 55-59
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Espacio Vital 55-59
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ll Parte: El Espacio Vital ante la Ciencia. O, ante el Derecho. 55 Efectos del Imperialismo contrarios a los que se buscaban La SI 20/04/40 p. 3
ll Parte: El Espacio Vital ante la Ciencia. O, ante el Derecho. 55 Efectos del Imperialismo contrarios a los que se buscaban  (continuación). 56 El Espacio Vital prodigado. 57 El sabotaje al Espacio Vital. 58 Espacio Vital… de los demás. 59 El Espacio Vital deficiente y las crisis americanas La SI 27/04/40 p. 2
ll Parte: El Espacio Vital ante la Ciencia. O, ante el Derecho. 59 El Espacio Vital deficiente y las crisis americanas (continuación) La SI 04/05/40 p. 2

55 Efectos del Imperialismo contrarios a los que se buscaban

Se ha hablado del Espacio Vital excesivo, caso de Estómago dilatado. Se han alineado las consecuencias, generalmente pésimas, que de ese estado se derivan pero lo interesante es esto: que del Espacio Vital excesivo surgen dos corolarios de primera fuerza, que muestran como la naturaleza y la moral se vengan donosamente de los que querían burlarse de ellas.
No se trata ya de que, en general, los Imperios constituidos sobre la fuerza y la injusticia que delata un estómago dilatado se caen sin remedio, pasado el empuje de los primeros momentos. Es un hecho constante esto en la historia, efecto de que los propulsores de ese Imperio no creían que la naturaleza podría vencerles pasivamente. Se trata de ir más adentro de esta ley natural, registrando dos órdenes de hechos que abren los ojos del espíritu al más ciego.
a) Ante todo, esto: que, al disponer unos de Espacio Vital excesivo, y otros de Espacio Vital inferior a sus necesidades primarias, éstos se lanzan por la senda dura de crear para sí, viendo de tener en su casa lo que iban a buscar en casa ajena.
Italia, que carecía de espacio vital suficiente, se encuentra en condiciones malas para seguir adquiriendo trigo como ordinariamente. No tiene más remedio de hacer un esfuerzo cultivándolo en casa.
Este esfuerzo para crear en casa lo que se adquiría fuera, toma proporciones necesariamente dinámicas cuando algún gobierno inmoral y torpe habla de esta suerte, por medio de sus diarios simpatizantes: “No se trata de derrotar a los alemanes, sino de debilitarlos por largos años. Hay que crear una Comunidad de Naciones en la cual Alemania no sea socio o parte, sino cliente obediente”. Este escritor pierde más los estribos al continuar así: “Hay que aplastar por muchos años a Alemania especialmente desde que puede contar con los recursos rusos. Hay que dejar a ambos pueblos de tal modo debilitados que no puedan mediatizar  la hegemonía aliada”.
Cuando el Estómago Dilatado habla tan bárbaramente, no puede ser sino que los pueblos afectados busquen de hallar en su propia casa cuanto necesitan los pueblos grandes. Y los medianos y pequeños aprenden lo siguiente: si esto se realiza –se intenta realizar- contra los grandes pueblos ¿Qué no realizarán esos bárbaros sobre nosotros, el día en que no queramos ser ya sus súbditos?
Continuamente los británicos –con estrategia menos que mediocre- anuncian a los neutrales que van a cortarles las materias primas, si no se ponen de parte de los aliados. Lo cual hace que los neutrales realicen simultáneamente dos cosas: primera, dar vueltas para sortear el peligro inmediato y no quedar privados de las materias primas necesarias; segunda, iniciar inmediatamente lo necesario en su propio país, o en los países vecinos, para no tener que necesitar en el futuro esas materias primas. Se habría de tratar de un pueblo sin agallas y de mentalidad esclava  si se inclinase como siervo ante esa política colonial de Imperios que pretenden tener en sus manos la despensa de los demás países y raciocinar a su antojo la mesa del mundo. Privación de materias primas, dominio del mar, listas negras, navicerts, bloqueos, cuanto pueda acudirse a la imaginación  de un Estómago Dilatado han de llevar forzosamente a los demás a no tener que necesitar, en adelante, cueste lo que costare, de los productos de ese Imperio.
El caso del trigo italiano, así como el más reciente del carbón, son ejemplos prácticos de esto. Sólo en 1921 importaba Italia 23 millones de quintales de trigo anualmente, con valor de más de 3.090.000.000 de liras. En 1938 producía ya Italia doble cantidad que quince años atrás, cubriendo sus necesidades. Este año se ha sembrado para recoger 90 millones de quintales. En 1925 Italia tejía por valor de 60 millones de liras. En 1934 tejía cuatro veces más, evitando las importaciones.
De ahí ha venido –de esas amenazas imprudentes- los Planes de 3, 4 o más años, que han delineado todos los países, al frente de todos Rusia y Alemania, dispuestos a resguardar su