Espacio Vital 60-64
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Espacio Vital 60-64
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ll Parte: El Espacio Vital ante la Ciencia. O, ante el Derecho. 60 Las malas jugadas del Espacio Vital. 61 La estrategia del Cerco y el Espacio Vital. La SI 04/05/40 p. 2-3
ll Parte: El Espacio Vital ante la Ciencia. O, ante el Derecho. 62 El Imperialismo se mata a sí mismo 62 El Imperialismo se mata a sí mismo (continuación). 63 El Espacio Vital y el llamado derecho de conquista. 64 El Espacio Vital y el Marxismo p. 12 La SI 04/05/40 p. 3; La SI 11/05/40 p. 11

60 Las malas jugadas del Espacio Vital

            No es extraño que, representando el Estómago Dilatado una anormalidad, sus efectos toquen malamente al mismo que lo tiene, a pesar de que él crea beneficiarse. Es el espejismo de todo lo malo: que daña al mismo que lo produce a cambio de ventajas parciales
            El que no entienda esto extrañará cosas que realmente no tendrían explicación satisfactoria. Bastarán algunas para ver las malas pasadas que suele gastar el Estómago Dilatado a los que tienen el mal gusto de cultivarlo.
            a) En plena guerra ahora, parece que en Gran Bretaña no debería de haber desocupación. Esto parecería lógico. Había, al explotar la guerra, algo más de dos y medio millones de desocupados. Se ha creado un ejército que traspasa los 1.400.000 de hombres. La Marina ha sido aumentada en 59.000 hombres. Hanse iniciado trabajos agrícolas en parques y tierras incultas trabajando en ellos más allá de 200.000 personas. La fabricación de guerra ha aumentado en más de 250.000 hombres. La aviación mantiene extramente unos 200.000 hombres. Se ha llamado a reconocer cuarteles a otros 600.000 hombres. No amontonemos más sumandos: estos solos suman 2.700.000 personas. Es decir, la desocupación completamente agotada y se habría cumplido una de las cuatro grandes finalidades de la guerra: pillar los mercados alemanes, servirlos y dar trabajo a dos y medio millones de desocupados. Habiendo ocupado militarmente a todos los desocupados, faltarían un millón de hombres para servir esos mercados antes alemanes. En resumen: ni un solo desocupado y faltan más de un millón de personas…
            Esta es la teoría, impecable, del estómago dilatado.  Pero, pasa lo contrario, por una mala pasada de ese órgano grosero: en estos instantes, según leo en el más serio diario británico –por lo demás, es cosa sabida- hay en Gran Bretaña millones de desocupados.
            Son las malas pasadas del Espacio Vital en cuanto es excesivo: malea al que lo posee. Veamos.
            Había en Gran Bretaña unos 250.000 pescadores de alta mar. No pueden pescar sin permiso de los aviones alemanes.  Está por dicho que éstos no les dan este permiso. Han sido echados a pique más de un millón de toneladas. Quien sabe los hombres que estarían empleados en esos buques desgraciados. Se necesitaban los buques para transportes de alimentos y materias primas: no pueden servirse los mercados que servían los alemanes: los norteamericanos (ellos sabían bien por qué empujaban la guerra) van llenando estos vacíos, a la vista extrañada de los anglos, sus buenos primos. Se restringe los consumos en toda clase de materias: las que se producían en el interior  representan muchos hombres sin trabajo. Hay que convoyar convoyes: no hay tonelaje sobrante tampoco por este lado. Alemania ha debido importar de los Balcanes mucho de lo que importaba de América y ultramar. Esos pueblos balcánicos deben, en compensación de trueque, comprar en Alemania parte de lo que compraban a Gran Bretaña. Menos trabajadores en la isla.
            Y así de lo demás. La guerra, fruto del estómago dilatado, había de absorber la desocupación. No la ha absorbido. La desocupación aumenta, y lo peor es que el gobierno no la atiende económicamente, como sería lo debido. El “Daily Mail” –otros diarios igualmente- ha abierto en su casa una oficina para organizar el socorro a millares de niños, ancianos, hombres y mujeres sin trabajo y que no reciben auxilio alguno. El citado diario pinta en negras pinceladas la miseria de docenas de miles de hogares, que no pueden siquiera alimentar a los niños.
            La desocupación tiene lugar aún por resquicios tan impensados como éste: a causa de la despiadada y lógica campaña alemana contra el abastecimiento de Gran Bretaña –consecuencia de la misma iniciada antes por Gran Bretaña contra Alemania- el papel no llega a Londres desde Escandinavia y los diarios han de reducir constantemente su tamaño. Han quedado con ello, más de 15.000 obreros sin trabajo, e incluso numeroso personal del reportaje y la redacción.
            Son las bromas del estómago dilatado contra aquel que, en vez de medicinarse para suprimirlo, realiza mil esfuerzos de tonto para dilatarlo más.