Espacio Vital 65-70
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Espacio Vital 65-70
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ll Parte: El Espacio Vital ante la Ciencia. O, ante el Derecho. 65 El derecho a Espacio Vital es en todo instante exigible. 66 El “mañana arreglaremos” La SI 11/05/40 p. 12
ll Parte: El Espacio Vital ante la Ciencia. O, ante el Derecho. 66 El “mañana arreglaremos”  (continuación). 67 Contrafuertes del Espacio Vital. 68 Los ahítos que quieren orden. 69 Síntesis de la doctrina sobre Espacio Vital. 70 Condicionantes prácticos para la aplicación doctrinaria La SI 18/05/40 p. 10

65 El derecho a Espacio Vital es en todo instante exigible

            El Espacio Vital, como derecho pertinente a la zona de los innatos, es en todo instante exigible. Es ésta una característica que hay que recalcar constantemente, para no dar pretexto a los que posen Espacio Vital Dilatado a que, demorando la restauración del equilibrio espacial, mantengan al mundo en perpetua alteración y desorden.
            El siglo XlX, que es la centuria de las democracias imperialistas –y valga la frase absurda- nos daba una peregrina idea de los derechos vitales que cuadraba perfectamente con el fraseologismo y la hipocresía de ese siglo simulador. Nos hablaba, por ejemplo, del derecho del hombre al trabajo, pero mantenía a millones de hombres, no solo sin trabajo, sino sin lo más elemental para alimentarse. Un día, en una sesión de la Cámara de los Lores, un estirado personaje de sangre azul más o menos alterada  hacía un campanudo discurso sobre este mismo tema. Sentaba el derecho del trabajador al trabajo, ennoblecedor de la vida, mantenedor de la salud, orgullo del hombre y todas aquellas bellas cosas que dicen sobre el trabajo los que no trabajan. Cuando, un oyente de la tribuna pública replicaba estentóreamente:
            -Mucho derecho, pero mis hijos no comen hace cuatro días.
            Este obrero tenía más talento lógico, más penetración científica… y más hambre que ese lord petrificado, que aspiraba matar las hambres con discursos vacíos y embusteros.
            Hay derechos que son totalitarios en cuanto al tiempo, o, para hablar con otras palabras, exigibles en cada momento, sin circunstancia alguna que valga para que el que me los detenga pueda aplazar el instante de restablecer la equidad. El derecho a la vida. El derecho al trabajo. El derecho a alimentar adecuadamente a los hijos. El derecho a Espacio Vital.
            Este es a un pueblo lo que el pan y el trabajo es a un hogar. Se trata del derecho a la vida honesta y cabal. De lo absolutamente necesario para las primarias necesidades del vivir colectivo. Derecho que, por lo mismo, está entre los que Santo Tomás llamaba “de naturaleza” y los revolucionarios del 89 “derechos naturales del hombre”.
            Entre los naturales, los hay que actúan permanentemente y hay otros que solo en determinadas circunstancias. Uno tiene derecho a la vida permanentemente, en cada instante. Uno tiene derecho natural a formar hogar, pero solo a la edad determinada por la naturaleza misma.
            El derecho al Espacio Vital es de los permanentemente exigibles, sin que valgan excusas temporarias. Se trata del diario vivir. Se puede exigir ese derecho en cada instante del diario vivir.
            ¿Qué se diría, por lo mismo, del Estómago Dilatado que nos hablase de “vamos a tratar de esto en el futuro” o del que, agudizando la flema y la mala fe, nos dijese solemnemente que solo puede tratar el asunto si lo exige otro gobernante, y no el que en un instante determinado gobierna un país cualquiera? Solo la imposibilidad de poder ganar puede, en este caso, detener al falto de Espacio a tomarse por la fuerza lo que necesita.
            Tenemos ejemplos frescos de esa conducta simuladora. Durante la guerra del 14-19, tanto un bando como el otro nos contaban todos los días sus justos y generosos deseos de hacer justicia en el mundo. La harían “al concluir la guerra”. Concluida la guerra, la harían “al pasar estas circunstancias deplorables”. Al pasar estas circunstancias “la haríamos si hubiese en Alemania otro gobernante, por ejemplo, un demócrata”… Y habían gobernado los demócratas -en Alemania- durante unos largos 15 años, sin que se acordasen los Estómagos Dilatados de que en los países vencidos había Hambre que marchaba andrajosamente del brazo de la Democracia.
            Contrariamente. Mientras había en Alemania democracia, los vencedores no hicieron más que remachar constantemente los grillos de su esclavitud y limpiarle la despensa cuanto posible fuese.
            Nada de futuros. Presente en mayúscula y con todas sus letras exigentes. Presente. En cada instante exigible el Espacio Vital. Sin que la adoración del futuro         -patrono común de