Espacio Vital 71-74
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Espacio Vital 71-74
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lll Parte: El Espacio Vital y la actual guerra. 71 Gravedad del problema  (pequeño prólogo). 72  Las causas de la guerra del 1914-18. 73 La Contra prueba: Versalles y la Sociedad de Naciones La SI 25/05/40 10-11
lll Parte: El Espacio Vital y la actual guerra. 73 La Contra prueba: Versalles y la Sociedad de Naciones (continuación). 74 El esfuerzo alemán para bastarse
La SI 01/06/40 14-15

71 Gravedad del problema  (pequeño prólogo)

            El Espacio Vital es el problema del día, aunque la prensa grande no esté enterada de ello. El es el nervio, no ya del afán alemán para hallar nuevo espacio sino –y principalmente- del afán aliado para conservar las cosas que necesitan y las que, no necesitándolas, las ofrecen cuando les conviene a los que sienten falta de ellas. De ahí la parte más delicada de este estudio: encarar la actual guerra ante la doctrina jurídica del Espacio Vital y sacar de ello consecuencias evidentes.
            Cuando se estudian problemas fundamentales, pueden darse dudas y objeciones. Más, cuando se sacan corolarios de un problema explanado, conocido y aceptado como lógicamente desarrollado, no puede caber la menor duda. Las consecuencias que se derivan de algo aceptado no pueden ofrecer lugar a discusiones.
            Sin embargo, estos corolarios son, precisamente, lo más grave de un estudio. Ellos constituyen la parte práctica, la dolorosa para los que no llevan razón. Por lo mismo, es la parte que da lugar, si no a más dudas, imposibles, a más sentimientos adversos, por representar para algunos un sacrificio y una renuncia a algo que no les pertenecía.
            Hemos de proceder, por lo mismo, con gran tino. No sea que se sacasen corolarios indebidos e ilegítimos. O que, sacándolos verdaderos, se apartasen de la delicadeza en cuanto a las maneras de resolver el problema. Sí, a pesar de esto, hay quien se siente perjudicado, pero lógica y racionalmente, es él quien tiene el deber –Hombre Bueno- de avanzarse, hacer funcionar el cerebro, y, aún, poner por encima de todo el corazón. Lo cual quiere decir que menos podría ofenderse por las consecuencias que pudiesen hacerle renunciar a algo que de una u otra manera poseía.
            Están inclinados los hombres -aún los de mente serena, cuando les perjudica una doctrina- a abanderizar al que les recuerda su deber de renunciación. Cuando los hechos objetivos nos sacan una consecuencia (que no la saca el escritor) que favorece al grupo o país A, estamos inclinados a decir que el escritor está abanderado con el país. Y, si a la mañana siguiente, los hechos y la razón nos fuerzan a concluir algo a favor del país B, el lector se siente inclinado a abanderar al escritor entre los del país B. y esto es absolutamente irracional.
            Cuando dos pueblos ventilan un gran problema, forzosamente –o, al menos, la mayor parte de las veces- uno lleva razón y otro no. Sacar consecuencias de un estudio desapasionado a favor del pueblo A, no indica en manera alguna que el escritor esté abanderado con el pueblo A. quiere únicamente decir que el escritor se atiene a la razón abrazado a ella y a la verdad.
            Este pequeño prólogo sirva para rodear lo que va a venir de un ambiente de serenidad y de ciencia. Nada queremos ni con éste ni con aquél pueblo, aparte de respetarlos a todos por igual. Estamos caminando por rutas científicas. Si ellas, en este instante determinado, se inclinan hacia un lado, es porque la justicia –que es una dama que anda ciega y desnuda- - (irreprochablemente, sin miramiento de ninguna clase, rascada toda parcialidad, y, sobre todo, todo egoísmo) saca las consecuencias justas. Delicadamente, pero reciamente.

lll Parte: El Espacio Vital y la actual guerra
La SI 25/05/40 10-11

72  Las causas de la guerra del 1914-18

            Las guerras no son entes de azar. No nacen, como las princesitas del cuento, bajo un gran repollo florido, un amanecer azul de primavera. Las guerras, como todo ser, tienen padre y