Espacio Vital 90-94
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Espacio Vital 90-94
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lll Parte: El Espacio Vital y la actual guerra. 90 La democracia imperialista de Smuts. 91 Había una vez un loco. 92 El petróleo ante el Espacio Vital La SI 06/07/40  p. 9-10
lll Parte: El Espacio Vital y la actual guerra. 92 El petróleo ante el Espacio Vital  (continuación). 93 Hay que dar ejemplos sanos nuevos. 94 El “mare nostrum” La SI 13/07/40 p. 11-12

90 La democracia imperialista de Smuts

            Queremos poner aquí un estado de ánimo de un pueblo que parece avanzado y anda completamente atrasado. Nos referimos a Sud África, o, si mejor quiere el lector, al general Smuts y los suyos que parece representan  un poco más de la mayoría electoral del país.
            Al discutirse meses atrás la cuestión  de la devolución de las colonias alemanas a Alemania, aquel general decía lo siguiente, expresión de una interna barbarie aunque sea bajo piel civilizada:
            - Sud África no devolverá jamás a Alemania las colonias que le entregó en Mandato la Sociedad de Naciones después de la guerra mundial.
            Siempre el general Smuts nos parecido un Simulador, palabra urbana que cubre otra menos decorosa aunque más propia. Es de aquellos que, al tener que tratarse de una cuestión moral abstracta, sabe hablar bien, siempre poniéndose al lado de la justicia; de los que, al tratarse de una cuestión práctica que le interesa de una manera inmoral, se agarra a ella, importándole un bledo la inmoralidad concreta y viva. Smuts habla a menudo de justicia. Por justicia entiende quedarse con lo que, aún no siendo suyo, le da algún provecho.
            Sud África es un pequeño país en cuanto a habitantes, que no ha sabido explotar convenientemente las enormes extensiones de que dispone. Deja mucho que desear bajo este punto de vista. Tiene grandes extensiones coloniales, y no rinden ni la décima parte de lo que deberían rendir.  Su misma mano civilizadora deja mucho que desear, estando los negros de sus andurriales poco lejos de una verdadera esclavitud. No sabe civilizar. No necesita más tierras., de las cuales no habría qué hacer.
            En 1919 se hizo dar la colonia alemana del África occidental. Nada interesante ha realizado en ella. Sabe, además, que no es suya. Sabe que la tiene en pura y delegada administración. Pasa por todo esto,  desconoce su misma incapacidad colonizadora y habla de no soltar jamás lo que, no siendo suyo, es necesitado por su verdadero dueño.
            Hay pueblos que merecen una buena reprimenda. Este caso de Su África –mejor, del general Smuts- es uno de ellos. Le falta al gobernante sudafricano moralidad. Le falta, además, buen sentido. Y los hombres como él son dañinos, por muchos que sean los sermones que pronuncie a favor del bien y de la moral. El mundo no necesita de hipócritas predicadores, sino  de apóstoles realizadores.
            Hay pueblos, al igual que entre los individuos, que son fantasiosos, se les suben los humos a la cabeza. Nada más necesario que bajárselos, para que vuelva a su zona propia y no ensueñen absurdos. Especialmente esos absurdos que dañan a terceros, y que todos estamos en el deber de no tolerar. El mundo ha de quedar libre –por fin- de tontos y de matones.
            Y una cosa al parecer rara se muestra en casos como éstos: que son precisamente los que se vantan de pensamientos democráticos y justos los que agarran lo que pueden de los demás, se quedan con lo que no se les ha entregado, botan, porque les sobra, lo que falta a los otros y ponen en ridículo los sagrados ideales de la verdadera democracia. Porque, si esta consistiese en las maneras en las maneras de la Francia de Reynaud donde se persigue a todo el que no piensa como el Gobierno; o como en esa vanidosa África del Sur cuyo Gobierno asegura –claro que en nombre de la democracia- que no entregará lo que es de otros, habría que renegar en redondo de los ideales democráticos.
            Esta sangrienta guerra de 1940 habría de tener, entre sus fines, éste: desenmascarar a los simuladores de la democracia. Y no tolerar que nadie, sean cuales sean los ideales que libremente dicen profesar, tenga derecho a obrar contrariamente a ellos.

lll Parte: El Espacio Vital y la actual guerra