Espacio Vital 100-104
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Espacio Vital 100-104
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lll Parte: El Espacio Vital y la actual guerra. 100 Lo material, sostén de lo espiritu. 101 Esta guerra por el Espacio Vital reestructurará las Américas La SI 20/07/40 p. 16
lll Parte: El Espacio Vital y la actual guerra. 102 El “equilibrio europeo”. 103 Un decálogo internacionalista. 104 Influencia higiénica del Espacio Vital La SI 27/07/40 p. 19

100 Lo material, sostén de lo espiritual

Uno de los errores más comunes entre los que discuten esta guerra dando vueltas alrededor del Espacio Vital, se refiere a las relaciones entre lo material y lo espiritual. Tesis siempre movida por los que, viviendo de cabeza dentro de la materia, acusan a los demás de ser materialistas.  Todo en desmedro del problema Espacio Vital.

            a) Desde luego yerran los que, con excusa de mirar por los fueros del espíritu y del Ideal, no toman las medidas suficientes para apoyar esos ideales sobre bases materiales bien firmes. Acostumbra haber en todos los idiomas un  adagio que equivale a este castellano: “tripas llevan corazón”. Y a fe que se trata de una de las más profundas sentencias que hayan podido ser formuladas. Una variante de este adagio  es el famoso “mens sana in corpore sana”, piedra fundamental de toda la fortaleza  de la juventud ayer y hoy. Sin materia fuerte no hay, de masas hablando, alma fuerte.
            Los que están estudiando las causas de que el actual ejército alemán se haya presentado con tanta dinámica, “cada soldado un caballero” como dice un cronista norteamericano, no han de perder de vista que, antes y después del enchufe de ideales en esos jóvenes, se les había cultivado el cuerpo por manera constante. Los corresponsales nos hablan repetidas veces de la gallardía de esos soldados, de su manutención abundante, de cómo su alimentación es cabal y su cuerpo desarrollado y enhiesto.
            Los países se portan a la manera de los individuos, bajo este punto de vista de la potencialidad. Puede haber individuos ascetas. No puede haber pueblos ascetas que triunfen y saquen cabeza. Y, si la digestión excesiva es causa de degeneración y muerte, una alimentación imperfecta y la falta de medios materiales para una vida completa, lleva a la anemia nacional.
            De ahí la importancia espiritual del problema material del Espacio Vital. El pan nuestro de cada día es algo más que va al estómago para quedarse en el cuerpo.  Se transubstancia en fuerza del alma, condición indispensable el pan suficiente para que el espíritu se mueva ágil, moral y fecundamente.
            El Espacio Vital tiene unan trascendencia espiritual enorme. Porque, si es verdad que no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios, siempre es a base de pan, tras el cual –primero en tiempo, aunque no en excelencia- sigue la palabra de vida del Señor. Y ha sido precisamente un místico el que ha dicho que los pueblos han de solucionar antes sus problemas del cuerpo, para que los del espíritu hallen su ruta propia.
            No se trata, por lo mismo, de materializar, al ponderar la importancia extraordinaria del problema del Espacio Vital, sino de sentar para la vida integral de los pueblos una base fuerte.

            b) Más, esto sentado –y aquí podría quedar terminada esta cuestión- hay conveniencia en notar otra idea que arroja su luz sobre la materia. Es ésta: los que acusan a los partidarios del Espacio Vital de materialismo son precisamente los que están entregados  totalmente a la materia, arramblando con un Espacio Vital excesivo. Acusar de materialismo los que viven encenegados en una laguna de materia es tan chocante con ese Mr. Eden, hebreo y subgerente de una fábrica de armas, al afirmar que de su Gobierno pende la salvación del Cristianismo, Cristo arrodillado bajo el simbólico paraguas chamberlainiano.
            Son estas las cosas raras que inspiran por un lado el desespero, por otro lado la creencia, demasiado generalizada entre gentes mediocres, de que los demás son un montón de infelices que comulgan día a día con ruedas de molino.

lll Parte: El Espacio Vital y la actual guerra