1938 De Guillermo Garnham L. LUX
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Don Juan Bardina
por  Guillermo Garnham López
en LUX 17/12/38 p. 65-71

N. de la Redacción.- Como un testimonio de gratitud a don Juan Bardina, por sus valiosas colaboraciones educativas y pedagógicas a la revista “Lux”, publicamos una semblanza de este hombre extraordinario, cuya visión del porvenir ha llamado la atención tanto de este continente como de Europa, y por ser un infatigable difusor de la doctrina Social Católica en la prensa y revistas

 

            Acaba de regresar al país, después de realizar una gira de cultura por Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela, el director de “La Semana Internacional”, Dr. Don Juan Bardina.
            La labor que este destacado escritor español ha desarrollado en Chile es suficientemente conocida. Sus juicios sobre sucesos internacionales, aparecidos semana a semana por el espacio de casi ya veinte años, han revelado que en estas materias, así  como en las pedagógicas y sociales, es un “experto” habilísimo, de enciclopédica versación y mentalidad profundamente orientada en la Filosofía y en la Historia.
            Pero de Bardina catalán y europeo, cuyo nombre por razones de humildad cristiana realmente sentida, no aparece en la plana mayor de las celebridades mundiales, entre los que por artes ya conocidos sacan cabeza no pocos figurones mundanos de la pluma, poco o casi nada se sabe. De no ser así, parecería extraño que se cruzaran algunas veces estas preguntas: ¿Quién es este Bardina? ¿De dónde viene? ¿Qué hace en Chile? Porque acostumbrados como estamos a encandilarnos con lo de afuera y a desconocer en lo “nuestro” todo interés y atracción, no nos explicamos que alguien con personalidad y talento se acomode a avencindarse aquí por mero placer.
            Y al punto salta a la memoria lo que Amadeo Vives, el músico famoso que por entretención leía los griegos en su propio idioma, expresó en una ocasión: “Bardina es una notoriedad. Cualquier país puede estar orgulloso de tener una mentalidad tan grande a su servicio”. La frase es decidora, justa y cabal. La personalidad del escritor que comentamos ha recibido en su vida demostraciones de aprecio y reconocimiento por su siempre levantada, patriótica y progresista labor, entre ellas, de los gobiernos de España, Francia, Bolivia y Venezuela.
            Pues bien, en este artículo de límites prefijados, vamos a dar a conocer algunos detalles de aquellos rasgos biográficos, en el más absoluto convencimiento de que serán entusiastamente recibidos por los numerosos lectores de la revista “Lux” y sus discípulos, que en el terreno pedagógico y social, forman legión.
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            Juan Bardina nació el 20 de Mayo de 1880, en San Boy, pequeño pueblo surgido en las márgenes del Llobregat, y que pertenece hoy al radio urbano de Barcelona. Desde muy niño dio muestras de poseer una inteligencia poco común, y voluntad enérgica        –catalanidad pura- y una extraordinaria afición a los estudios. Ello lo llevó a ganar una de las becas –bravamente peleadas por los más auténticamente capaces- del Seminario de Barcelona, donde por espacio de más de diez años la mantuvo en su mano con sonadísimos triunfos examinales. No se extingue aún en dicho establecimiento regentado por Jesuitas la fama de su nombre.
            En plenas humanidades comenzó a sentir los suaves efluvios de la vocación de escritor. No siendo de los llamados, se presentó a un concurso de estudiantes universitarios de España, y en el tema de Filosofía, cuyo jurado presidía Torres y Bajes, después su orientador e íntimo amigo, se llevó el primer lugar con un trabajo sobre “Las categorías de Kant”. Don Alejando Menéndez Pidal, a la sazón presidente del Senado y organizador de esta justa, lo premió con un hermoso crucifijo de marfil.
            Junto a este nuevo horizonte de su vida se abre otro no menos interesante y llamativo, la política. Ya ha hecho análisis de la “tónica” de toda su época. Y se lanza por el carlismo, la tradición, la sociología cristiana, por Santo Tomás y Balmes… Su espíritu terriblemente inquieto y apasionado lo llevan hasta a poner muchas veces en serios aprietos su situación de