Inglaterra 33
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Inglaterra 33
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Irlanda y la Corona La SI 15/05/33 p. 3
Presentación de Problemas La Comunidad de Naciones libres del Imperio Británico La SI  22/05/33 p. 7
Inglaterra no paga más deudas de guerra La SI 16/10/33 p. 5

            En esta semana, día 3, el Dail Eireann, parlamento de Irlanda, ha aprobado una propuesta importantísima de aquel gobierno. Por 75 votos contra 56, ha abolido el artículo de la Constitución por el cual el país en general, y los diputados en particular, debían prestar juramento al rey de Gran Bretaña.
            No se crea que esto, en la práctica, entraña variaciones substanciales. Irlanda, desde la nueva Constitución del Imperio adoptada tres años atrás, era un país libre, tan soberano como puede serlo cualquier otro. Pero había ligado esa libertad a un acto de cortesía: reconocer como rey constitucional de Irlanda, sin poder efectivo alguno, al rey de Gran Bretaña,  como éste lo es también del Canadá, Australia y demás Dominiones británicos.
            En distintas ocasiones hemos aludido a esa particular constitución de un Imperio, mediante una absoluta independencia de todas sus partes, pero reconociendo todos a la vez a un mismo soberano con honores solamente. Y no es necesario repetir nuevamente esa especialidad constitucional, que tuvo también en la Edad Media la monarquía aragonesa-catalana-valenciana.
            Mas, un partido se había formado en Irlanda que defendía el carácter republicano de la constitución del país, aspirando a formar una República del todo separada de todo símbolo monárquico. Acaudillaba ese partido Eamon de Valera y al triunfar éste en las últimas elecciones, esa abolición del juramento de fidelidad al rey se tenía como algo inevitable.
            No se crea que esa votación importa descortesía alguna para Jorge V Tiene ese monarca la rara virtud de hacerse querer aun en aquellos sectores en que la política de los partidos ha acumulado más odiosidades. Y en Irlanda es especialmente querido, porque él fue quien siempre sostuvo la opinión de que las aspiraciones de libertad de los irlandeses habían de ser respetadas. La persona del rey ha sido en todas esas difíciles circunstancias, no solo salvada, sino reverenciada por todos los irlandeses.
            Es fácil señalar por donde esa votación tendrá algunos efectos. Desde el momento, en la representación diplomática de Irlanda. Tenía ahora, como tiene el Canadá, representación propia en algunas capitales solamente. Esta se extenderá a muchas más, para de este modo acentuar más, ante el exterior, la soberanía de la república irlandesa.
            Se pregunta un crítico parisién, según los cables, qué temperamento adoptará el gobierno británico ante esa perspectiva. Y puede decirse que la pregunta es sobrera. Ninguna relación de dependencia tienen legalmente los gobiernos ni los parlamentos de los dos países. De tenerla, el británico tiene una ductilidad tal en esos sucesos entre la que fue metrópoli y sus antiguas colonias, que bien puede decirse que será el gobierno de Londres el que primero tenderá la mano al de Dublin en su nueva situación.
            La abolición del juramento de fidelidad al rey parece que es un paso que llama a otro paso: la proclamación de la República Irlandesa. Sería una formalidad, que va envuelta en la votación actual.
            Un problema se presenta inmediatamente. Proclamada la República, en el caso de que así sea: ¿se separará Irlanda del Imperio británico? He ahí algo que parece natural y lógico, y que puede llevar un camino muy distinto del que a primera vista parecería.
            El Imperio Británico es una constelación de pueblos con un enlace absolutamente distinto de cuantos ligámenes han aceptado los Imperios históricos, así como los modernos. El inglés sabe hallar una fórmula nueva para cada nueva moralidad. No es estereotipador ni mecanicista. No tiene aquello que los pueblos latinos llaman amor propio colectivo, cuando, las más de las veces, no es más que una negación absoluta a saber acomodarse a las nuevas realidades.
No sería extraño que se proclamase la República de Irlanda y que este país, a pesar de su carácter republicano, continuase formado dentro de la órbita del Imperio. ¿A quién convendría más que a los irlandeses mismos?