Inglaterra 46 02 03
Índice del Artículo
Inglaterra 46 02 03
Página 2
Página 3
Página 4
Página 5
Página 6
Página 7
Página 8
Página 9
Página 10
Página 11
Página 12
Página 13
Página 14
Página 15
Página 16
Página 17

 El socialismo inglés, imperialista La SI 16/02/46 p. 4
Los laboristas ingleses ocupan Indonesia por la fuerza. La farsa laborista La SI 23/02/46 p. 1-2
El Imperio británico se está cuarteando La SI 16/03/46 p. 1-6

El socialismo inglés, imperialista
La SI 16/02/46 p. 4

 a) ¿Puede creerse que en la India, a la par que las represiones sangrientas con que el Laborismo muestra su profunda democracia, pueda haber hambre, muriendo actualmente 10 mil personas por día, de pura inanición?
 Continúan en la región de Bombay, las matazas organizadas. Los ciudadanos, desde el intelectual al obrero, exigen independencia. La sola expresión de esa aspiración, natural y justa, es reprimida a latigazos, las ametralladoras en las esquinas y los aviones ciegos sobre el cielo de la ciudad. De una ciudad cuyos habitantes llegan a dos millones de alma vivas.
 No se distinguen, en Gran Bretaña, los conservadores de los laboristas. Lo hemos dicho en el mismo día del triunfo aparente del socialismo inglés, pronosticando su fracaso. El socialismo inglés se distingue de los demás partidos a causa de su epidermis pintarrajeada. La médula es la misma, y las injusticias, el imperialismo, la opresión de los pueblos y la tiranía son los mismos de los tiempos de los gobiernos conservadores. En tanto, Laski, se entretiene soltando leseras,  desde su presidencia del partido imperialista.
 ¿Podía alguien sospechar siquiera que, en el suelo más fértil del mundo haya hambre; que mueran por miles las personas; y que, durante doscientos años, los políticos ingleses, ejemplares de impotencia e inhabilidad, no hayan sabido organizar aquella producción, para que, si se llevan mucho, haya, lo menos, para atajar el hambre nacional?
 He ahí, en buena solfa, el imperialismo sajón. Estéril para levantar una raza, hábil para manejar el látigo. El día en que tal esterilidad  y tales abusos hayan sido n eliminados, eliminando su causa, podrá respirar ese pobre pueblo, tiranizado por una inconsciente dominación extraña. 
 
 b) En Egipto esta semana han tenido lugar sangrientos sucesos, también fruto del mismo imperialismo, que no respeta la firma puesta al pie de los Tratados.
 Uno de ellos estipulaba que ocuparían el Egipto tropas británicas mientras la guerra durase. Se entiende que los ingleses invadían Egipto antes de firmar ese Tratado. El Tratado firmado después de la invasión –no siendo, por lo mismo, un Tratado, sino una imposición de la fuerza- parece que, cuando menos debía cumplirse. Acabada la guerra, el gobierno egipcio exige el retiro de las tropas extranjeras y la reforma del Tratado anterior a la guerra, también firmado por un gobierno egipcio bajo la amenaza de los cañones y de la policía británicos.
 El gobierno inglés no ha contestado siquiera. Continúan allí miles de soldados, y los gobernantes británicos tienen bajo su bota al mismo gobierno de El Cairo.
 Son las palabras de Bevin, de Attlee, de Morrison, de Laski. Palabras. 
 Pero las Universidades de El Cairo y de Alejandría no lo toleran. Una nueva huelga se ha levantado en estos últimos días, recorriendo las calles al grito de: ¡Abajo los británicos y los norteamericanos! (Estos ocupan también parte del país). Y la tiranía es celosa de los que protestan y exigen. El gobierno laborista de Londres ha querido mostrar su buena fe hacia la Carta del Atlántico y la democracia, y, llevando a aquel país nueva policía, ha culminado todo en la persecución más odiosa a los derechos fundamentales del hombre, con centenares de heridos, más de 2.000 presos, varios muertos, nuevamente planeando sobre el Delta histórico la férula del despotismo extranjero.
 Son hechos. Que cada cual filosofe a su manera. Son hechos que nos delatan un supernacismo aliado, ante el cual no serán pocos los pueblos que añoren lo que combatieron en la guerra.  

Los laboristas ingleses ocupan Indonesia por la fuerza. La farsa laborista
La SI 23/02/46 p. 1-2

 Una noticia nos aclara, con todo aquel desparpajo que suelen usar las democracias falseadas, que “las fuerzas militares” de Gran Bretaña acaban “de ocupar la última isla del Imperio