Inglaterra 46 08
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El progreso en las colonias británicas. Coloniaje británico  La SI 03/08/46 p. 2-3
Gran Bretaña deporta  La SI 03/08/46 p. 5
Huelga revolucionaria en Irán imperializado. Tropas británicas en Persia La SI 10/08/46 p. 6

 

El progreso en las colonias británicas. Coloniaje británico

           a) Una noticia interesante viene a confirmar una tesis sostenida continuadamente en estas columnas. Hay que recalcar la noticia, porque es de calidad de primera clase respecto al juicio que nos merezcan los pueblos y sus hechos.
            Un diario de Londres, comentando noticias que viene a la vez de diversas tierras en que los británicos han ejercido su coloniaje, dice con noble amor a la verdad: “Las colonias que pasen a libres después de años de coloniaje británico, así como las que, por un u otra razón, pasen a otros pueblos o a las Naciones Unidas, darán una triste muestra de lo que ha sido nuestra colonización a través de muchos años de gobierno colonial: una constante dejadez e indiferencia por el progreso de los nativos, y un atraso singular de aquellos colonos. La colonización a nuestra manera no se ha preocupado de las poblaciones nativas ni le ha importado en nada  el progreso de las razas colonizadas”. Estas son las palabras, en síntesis expuestas la ideas de un artículo sobre la materia.
            El que estudiaba imparcialmente los diversos sistemas coloniales usados desde el descubrimiento de América y el apoderamiento de países múltiples por medio de la fuerza británica, sabía perfectamente a qué atenerse.
            Pero la plebe letrada –ha dicho Wells que la peor plebe es la plebe universitaria- pensaba de otra laya. Es plebe cerebralmente pasivista, que acostumbra pensar por medio de otros cerebros (el libro de texto, el profesor, el periódico, el discurso asambleísta) y creía como artículo de fe (cuanto más ateo uno, más artículos de fe) lo que le contaban las “historias” venidas de allende, confeccionadas “ad hoc” para la masa alfabética.
            Para ellos, mientras la colonización tipo hispano era lo bárbaro,  la colonización tipo anglo era lo selecto, lo científico, lo moral, lo democrático.
            Era evidente que no. Pero ¿qué sirve la evidencia cuando quién debe verla es un ciego de ceguera adquirida en aulas-“discos”? Bastaba un poquito de buen sentido –y un poquito de erudición histórica- para no comulgar con tales ruedas de molino. Pero era la moda, ya parecía dandy opinar distintamente. Y cuando es moda intelectual dejarse meter los dedos en la boca, los infinitos letrados se los dejan meter con delectación infinita.
            Ahora lo confiesa –creemos que por primera vez en la prensa inglesa- uno de los interesados. Y ahora habrán de creer al que confiesa su falta, dando la razón a los que clamábamos la verdad, sin que los alfabetos de las masas pasivas nos hiciesen caso.

             b) El colonialismo anglo tiene dos fases, y, dejándonos de lo que no sean hechos, escuetos, se ha desarrollado en la Edad moderna de la siguiente manera, abordando las líneas generales:
Colonialismo sobre otros países: apoderamiento por la fuerza de los cañones de esos países, o cubriendo de oro al jefe de ellos. Una vez en posesión del suelo, desarrollo de lo material que interesaba al colonizador: explotación de las materias primas y alimenticias, sacándolo todo para los colonizadores. En cuanto al personal, so pretexto de respetar sus costumbres, dejarlo en la ignorancia más supina, condición esencial para que nunca  se rebelasen ni se opusiesen con éxito a los explotadores. Hay colonia que la tienen  los ingleses desde 200 años largos. No han dado un solo paso para elevarlos a la altura de cierto progreso, ni siquiera al progreso alfabético. Tal como estaban en Aden, ponemos por caso, el día en que se apoderaron de la comarca los cañones, están sus masas ahora igualmente. Un paso de avance no lo han dado. Aunque sí lo necesario para hacerlas servir de ejecutoras de trabajo cuyos frutos se llevan los colonizadores.
Que existen variantes, no hay duda. Siempre, sin embargo, priman esos tres principios, y las variantes no son más que “modus operandi” sobre las mismas bases: 1) apoderamiento por fuerza de cañones o de coimaje; 2) desarrollo de todo lo material en la medida que conviene llevarse las riquezas; 3) mantener a las masas en la barbarie primitiva.
El tipo de colonización en el propio país (caso de los negros norteamericanos) obedece exactamente a los mismos principios. Necesitaban aquellos colonos los suelos de los indios: los mataron a balazos y por miles. Necesitaban brazos esclavos para que les realizasen otros el trabajo: