Palestina Israel 33
Índice del Artículo
Palestina Israel 33
Página 2
Página 3

El árabe se alza La SI 06/11/33 p. 2-3

            En el Cercano Oriente tiene lugar en estos instantes una serie de acontecimientos a cual más importantes; a cual más pintorescos. Importantes, bajo el ángulo de las transformaciones colectivas, porque de eso se trata: de pueblos que están en el punto álgido de una transmutación. Pintorescos, bajo el punto de vista de la civilización occidental, ante la cual el Oriente es un mundo de exotismo, en la cual todo choca con nuestras maneras de ser occidentales.

            En Mesopotamia respira todavía la reciente insurrección asiria, que ha sido ahogada por el ejército británico del Irack a sangre y fuego. Los asirios constituyen en la zona de Mosul –antigua Nínive- una minoría racial que vivaquea por las extensiones peladas de aquellas montañas, en medio de una mayoría entre turca, árabe y armenia. Son los descendientes de los guerreros de Teglatfalazar, hoy día cristianos. Los asirios no toleran imposiciones del gobierno árabe del Irack. Y unos se han levantado en armas, correteando a tiro limpio por las mismas montañas por donde flotó el arca de Noé; y otros, más pacíficos, han apelado a la Sociedad de Naciones, reclamando a base de Derecho de Minorías establecido hace quince años en un tratado solemne.
            En la Siria todos los alrededores de Damasco nadan alterados. Los árabes de la vieja ciudad, famosa en los frutos del Arabismo y de la cultura oriental se han tomado en serio lo de la independencia que les prometió la Sociedad de Naciones cuando los puso bajo Mandato. Y exigen que se les deje en paz, “sin dominio de razas europeas que no saben arreglar los asuntos propios y se mezclan en el arreglo de las cosas ajenas”. Estas palabras, que pertenecen a un escritor damasquino, dicen claramente como ya las razas del Asia comienzan a convencerse de que la política europea, muy reluciente en el barniz de su cáscara y en las casacas pintorescas de sus prohombres, está dando vueltas alrededor del vacío y de la incapacidad.
            En Egipto el viejo pleito nacionalista recomienza un nuevo acto. La sombra de Zaglul, el gran egipcio, planea recia sobre aquel pueblo. Y en la Universidad, tanto en el  Cairo como en Alejandría, el espíritu de rebelión sopla nuevamente sobre los escolares indisciplinados, que gritan sus ideales nacionalistas alrededor de las pirámides milenarias y de ese famoso interrogante que es la Esfinge.
            Pero donde la gravedad de sucesos se presenta mayor, es en Turquía y en Palestina, también ramas modernas del viejo tronco árabe.

            a) La Turquía cerró su Edad Media con el armisticio que puso fin a la gran guerra. Hacia 1920, catorce años hace no más, puede decirse que Turquía iniciaba su Edad Contemporánea, saltando la Edad Moderna, que no ha existido para el pueblo turco.
            Entre la Edad Media que ha muerto y la Edad Contemporánea que se inicia, un hombre: Mustafá Kemal. Es un hito vivo entre fronteras de edades. En otras ocasiones he tenido que hablar sobre media docena de grandes hombres que capitanean en estos instantes a los asiáticos. Uno de ellos y el más dinámico y decidido de todos, el padre de la nueva Turquía, el pashá Kemal.
            Turquía ha celebrado en estos días el fin del X año de gobierno de ese hombre extraordinario, uno de los dictadores más formidables y eficaces de esa década de dictaduras patentes o simuladas. El Domingo, día 29, comenzaron esas fiestas. Y han acabado en estos instantes, cerrando con mil actos distintos lo que ellos llaman “la entrada del pueblo turco a la civilización”.
            Mustafá Kemal lo ha trastornado todo en estos diez años, desde las normas de gobierno hasta las costumbres caseras; desde las maneras religiosas hasta la educación. Ha abierto escuelas por centenares. Ha reunido un parlamento más o menos efectivo. Ha separado la religión islámica del Estado, abandonando a Alah, a Mahoma y a las mezquitas a sus propios esfuerzos. Ha modernizado la agricultura, que se ejercía como en días de los romanos. Ha montado un ejército moderno con buques y aeroplanos, táctica occidental y escuelas militares. Ha arrancado el velo de la faz de las mujeres y ha substituido el fez de los hombres por el absurdo y feo sombrero occidental. Ha eliminado la escritura