Palestina Israel 40
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Espacio Vital 11 Parte: El Espacio Vital ante la Ciencia. O, ante el Derecho. 37 Dom Sturzo, el uso de la fuerza y el Espacio Vital:  hay referencia a Palestina (ver en negrita) La SI 09/03/40 p. 19
El mundo árabe se mueve  La SI 14/12/40 p. 5-6

Espacio Vital
1l Parte: El Espacio Vital ante la Ciencia. O, ante el Derecho
La SI 09/03/40 p. 19

37 Dom Sturzo, el uso de la fuerza y el Espacio Vital:  hay referencia a Palestina (ver en negrita)

 En un reciente libro, escrito por Dom Sturzo, figuran varios capítulos sobre el  uso de la fuerza como instrumento de paz internacional. Es un canto lírico a las ventajas de la paz y la conciliación alabando las tendencias de la Iglesia contra la guerra y a favor de los métodos arbitrales y diplomáticos.
 El famoso sacerdote italiano, que es un gran talento y una dinámica hecho hombre, está imbuido, en todo el libro,  de un ambiente propio de una época que ha pasado, aunque sea ella todavía algo presente en ese Londres brumoso en el cual habita. Respira, además, en su pluma, un resquemor, muy natural,  por la conducta que con él ha observado la Italia gobernante. Y estos dos hechos no le dejan ver claro, a pesar de su reconocida habilidad.
 La Iglesia misma, que él quiere poner en oposición con los regímenes totalitarios, no sostiene doctrinas absolutamente antibélicas. Sturzo ha sido testigo del comportamiento de Roma  vis a vis de la trágica y absurda guerra social española, en la cual el aliento de la Iglesia  a favor de la guerra fue constante, declarándose el episcopado, en su casi totalidad, partidario de ese instrumento sangriento de entendimiento –o de no entendimiento- entre bandos opuestos.
 Le habría bastado a Sturzo encarar las doctrinas de la Iglesia, con las del régimen totalitario, para mostrar su disconformidad, dejándose de ir al terreno de los instrumentos de triunfo, como la guerra.
 Hay guerras –leo- que tienen por objeto defender a la patria o recuperar algo pronto; otras son para atacar injustamente; y otras hay, indudablemente, que pueden estar situadas, no en estos extremos de claridad meridiana, sino en un intermedio en el cual hay escrito un buen interrogante.
 Este precedente sirve para entrar a una pregunta que interesa directamente al Espacio Vital. O, para más claramente presentar el caso, dos preguntas: ¿Puede un  pueblo falto de Espacio Vital iniciar una guerra para alcanzarlo? ¿Puede, ya en este camino, alcanzarlo atropellando a otros pueblos?
 a) No se dirá que no se trate de algo verdaderamente interesante, y que una respuesta adecuada no exigía una seria meditación.
 Desde luego, no creemos que nadie dude de que, tratándose de suelos fronterizos habitados por gentes de la raza propia, y cuya voluntad sea unirse a su raza, la guerra es esencialmente legítima –diríase, un deber necesario- siempre que fracasen previas intentonas de avenencia.
 El caso Danzig y el corredor polaco es de una claridad única. Terrenos quitados a Alemania sin haberse consultado a sus habitantes. Pobladores alemanes en su inmensa mayoría.  Exponen continuamente su voluntad de volver al seno de la patria común.  Alemania encara conversaciones y propone un mínimun de demandas, que dejan de satisfacer la tesis nacionalista (devolución de Danzig y un estrecho corredor entre Alemania y la Prusia Oriental). Negativa imperialista a considerar estas bases democráticas, por parte de Polonia. La guerra se imponía sin remedio. El hombre que no sabe defender su cuerpo y sus derechos tiene un nombre impronunciable en este caso. Es el mismo que cuadra a los pueblos que se dejan burlar por otro pueblo. Cuando el que pretende burlarse es un Estado atrasado y el otro una primera potencia, el caso toca ya los límites de la paciencia más bien cimentada. La nacionalidad tiene sus derechos. El Gobierno que la representa, sus deberes.  Polonia es invadida y cae como castillo de naipe.
 b) ¿Puede un pueblo falto de Espacio Vital invadir a otro, reduciéndolo internacionalmente a nada, o, en otras palabras, sujetándolo políticamente?
 Hay una literatura –por otro lado interesante- que nos convida a realizar ciertas excursiones por las zonas de las costumbres entre animales y vegetales. Y nos muestran cosas pintorescas. En mar y