1995 De María Esperanza Franichevic Pedrals Memoria Licenciatura
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1995 De María Esperanza Franichevic Pedrals Memoria Licenciatura
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Memoria para optar al grado de Licenciado en Ciencias Jurídicas
María Esperanza Franichevic Pedrals
Universidad de Valparaíso
Facultad de Derecho y Ciencias Sociales
Escuela de Derecho

 


 

1995

 

Cap. 3    Recuerdos  p. 73 – 88  (no los transcribiré todos. JVG)

 

 

3.1 Lo que dijeron algunos, en los diarios

 

Alex Varela Caballero
            Cargado de años y de hijos, de obras y de merecimientos, como el fruto en la edad de la sazón, ha caído ayer en la muerte este formidable humanista y universitario que tantas y tan encarnizadas batallas librara a favor del imperio de la cultura y los valores espirituales…
            Su natural bondadoso; su voluntad indomable; su leal espíritu libre, enemigo jurado de las mentiras y de los convencionalismos; su apostólico afán reformista y la diáfana orientación cristiana de su pensamiento, que por la suerte de los pobres se desvelaba, armonizaba bien dentro del rudo paisaje chileno y de la organización a u7n tiempo viril y delicada, peleadora y fraternal de sus habitantes…
            Aunque retirado en los últimos tiempos de los puestos de combate porque una brutal dolencia lo atenazó y lo atormentó sin piedad, como queriendo probar la excepcional calidad de su espíritu, la muerte de don Juan Bardina Castará, no por menos esperada, constituye una positiva pérdida para la docencia, el periodismo y las letras nacionales, y un motivo de aflicción para sus compañeros de trabajo, sus amigos y la caudalosa legión de sus discípulos fieles, dispersados a todo lo largo y todo lo ancho de este país que le vio, por muchos años, meditar con altura, trabajar con evangélico entusiasmo y guardar una fe insobornable en su destino glorioso y también en la gloriosa misión del hombre sobre la tierra.   (El Mercurio, 11 de Julio de 1950)  (p.73-74)

 

 

Pablo de Tezanos Pinto, a nombre de los alumnos de la Escuela de Derecho
            La clase de Derecho del Trabajo de don Juan Bardina no podrá ser nunca olvidada por los que tuvimos la honra y la suerte de ser sus alumnos. Era una verdadera cátedra universitaria, en que el alumno, impresionado por la erudición, la agilidad mental y la vasta experiencia del maestro, permanecía suspendido de su palabra, de su vivo gesto, y era llevado a través de lógicos raciocinios a las más notables conclusiones que, después de este magnífico proceso mental, aparecían revestidas de claridad y sencillez.   (El Mercurio, 12 de Julio de 1950)  (p.74)

 

Un ex alumno, sin individualizar
            Una existencia jalonada de extraños merecimientos acaba de desaparecer. Don Juan Bardina ha muerto.
            … Don Juan Bardina trashumaba humanismo hasta de sus canas desordenadas y de sus solapas lustrosas, de perenne bohemia… Ha muerto. Pero su semilla germinará. Porque fue lo más grande que en esta vida se puede ser: un maestro, es decir, un formador de hombres.    (Juan Bardina, maestro. La Nación, 11 de Julio de 1950)  (p. 74-75)

 

Roberto Zegers
            Con sus ojillos de diabluelo, los anteojos colocados encima de la frente, para mirar mejor lo que leía, sonriente e inexpresivo como un oriental, humano y bondadoso con sus alumnos, despertó a una generación dormida y adocenada.