Palestina Israel 48 01
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La Raza árabe nuevamente despierta La SI 03/01/48 p. 1-6
Diplomáticas. Se contradicen La SI 03/01/48 p. 9
Misión árabe a Sud América La SI 03/01/48 p. 10
La misión extraordinaria de los países árabes concede en Viña del Mar una sesión especial a la prensa
La SI 10/01/48 p. 4-5
La chacota de la repartición palestina La SI 17/01/48 p. 3-4
Alrededor de la guerra árabe de defensa racial La SI 17/01/48 p. 6 col. 4-5
Alrededor de la guerra árabe de defensa racial. La Comisión de los 5. Y noticias varias y variadasLa SI 31/01/48 p. 8

La Raza árabe nuevamente despierta La SI 03/01/48 p. 1-6
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            En el actual horizonte del mundo, por el lado oriente (el que se yergue, el que se alza, el que de nuevo nace) se ven erguir varias cosas. Por el lado social, por el costado político, bajo el aspecto internacional, el mundo, que ha doblado ya una nueva esquina histórica, ha de ofrecer algo nuevo, por lo mismo que se trata de un cambio de Edad. Y, si desapasionadamente se mira, y desde un balcón natural se pone uno la mano en palma sobre los ojos y mira las lejanías donde nace el sol, será muy lerdo, o estará su epidermis intelectual muy endurecida por la mugre de antaño, el que no vea nuevas luces desparramándose  por los cielos, señal evidente de que un nuevo día histórico haya amanecido.
            Este nuevo día –el que llaman Mundo Nuevo desde diversos campos y encontradas posiciones políticas- está integrado por diversos factores, de orden abstracto muy distinto, que conviene al crítico (y al hombre de gobierno) desentrañar y analizar. Una nueva Edad es de componentes complejos.  Un nuevo período, etapa más simple, puede a veces ser caracterizado por alguna novedad exclusiva de una nueva etapa, sin complicaciones. Así el período que iniciaba históricamente la Revolución francesa estuvo caracterizado por simples novedades de fisonomía política, renovación de las formas de gobierno, permaneciendo inalterables otras maneras propias de la Edad Moderna. Pero cuando se trata de una novedad fundamental y de un cambio de íntima manera de ser, propio de una nueva Edad, entonces (y ahora tiene lugar ello) las novedades abarcan toda la vida y son múltiples las variaciones que aparecen como características que se van fijando por la nueva Edad que se está iniciando.
            Una de las novedades que caracterizan a ese mundo nuevo es la resurrección del mundo árabe como raza parte del eje alrededor del cual el mundo nuevo va a dar vueltas.

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            Esa aparición de la raza árabe en los anales históricos actuales no es un nacimiento, sino una resurrección. El más rústico en cosas históricas sabe algo del mundo medioeval y la influencia árabe. Por lo demás, es lugar casi común este despertar en el mundo de una raza que dormía, tomando otra vez su plaza en los grandes sucesos mundiales.
            Aquí, en América, tenemos el ejemplo de razas que fueron. En México se desarrolló una civilización expectable, aunque ennubecida por el sacrificio de seres humanos. Perú y Bolivia tienen una mayoría actual de nativos, que ejercieron durante unas centurias un papel importante en varios órdenes de la vida, legándonos monumentos de calidad y notables tradiciones acerca de avanzados progresos en la vida usual y jurídica de la raza quechua. Que, adormecidos después de la conquista, esperan sin duda su hora, para reanudar en la historia de América su rol, en otra hora no sólo importante, sino único.
            España es ejemplo vivo de cómo una raza puede ocupar lugar privilegiado en la historia de una época y amodorrarse, tal vez por causa del exceso de energías gastadas en días de esplendor y de actividad hegemónica. Ella fue el país que ocupó el lugar primero al morir la Edad Media y primera etapa de la Moderna. Ella descubría un continente, ponía fin a la amenaza agarena sobre Europa y desempeñaba, en aquella centuria, el primer rol en la cultura continental y en la política de paz y guerra de la época.  Su papel por nadie ha sido discutido, y aún el las cortes más refinadas de Europa era su influencia y la de su lengua la usual entre los caballeros y sus universidades las más numerosas y famosas de Europa. Ella inventaba el Derecho Internacional y sus filósofos ponían las bases de la democracia  que ha tardado cuatro siglos en ser comprendida y que ahora comienza a ser tenida en cuenta para un nuevo mundo jurídico.
            Pues bien: esta España se doblegó bajo la carga de sus esfuerzos gigantescos. Desfallecía cargada de gloria y de honores, aporreándola y vejándola otros pueblos que venían muy atrás de ella en méritos y en hechos gloriosos. Se durmió víctima de su fatiga misma, tendiéndose agotada en el sopor de la inactividad y la inacción. Pero ahora, pasada la hora del agotamiento, ella vuelve a