1993 De Luis Nicolini G.

De Luis Nicolini G.
A Jorge Villagrán G.

 

Palabras hechas llegar por Luis  Nicolini al suscrito a inicios –hacia 1993- de la investigación  sobre Juan  Bardina

 

 

Don Juan Bardina

 

 

Don Juan Bardina no ha sido estimado, en Chile, en todo su real valer.
            Para nosotros constituye el gran descubrimiento cultural-espiritual de nuestra adolescencia.
            Asistíamos a sus clases impulsado por la lectura de su revista “La Semana Internacional” y por tenerlo vecino al Liceo. Faltábamos a nuestras normales clases liceanas para asistir a las clases que dictaba en el Curso de Leyes de la Universidad porteña.
            A los alumnos universitarios los veíamos distraídos y algunos dejaban la sala antes del término de la clase de don Juan.
            Así era desperdiciado un tesoro de sabiduría.
            Su cátedra de Derecho del Trabajo mostraba una gran sensibilidad social y profundo espíritu humanista cristiano.
            Siempre impulsaba a los alumnos a razonar, no aceptar nada con una fe ciega, esto último muy importante en el año 1942 en que vivíamos muy bombardeados por una feroz propaganda bélica.
            Para mí era tocar el paraíso al poder acompañarlo, camino a su casa, Avenida Argentina 373, barrio El Almendral, finalizada la clase, en un diálogo afectuoso, rico en estímulos de todo orden y que hoy recuerdo con una renovada admiración