Religión 37
Índice del Artículo
Religión 37
Página 2
Página 3

Tres Encíclicas de Pío Xl   La SI 17/04/37 p. 3
Navidad  La SI 25/12/37 p. 7

            El mes de Marzo ha sido marcado por tres Encíclicas que ha lanzado el Sumo Pontífice acerca de tres países afectados por graves problemas de índole compleja. Alguien los ha llamado “el testamento de Pío Xl”.

            a) La primera se refiere al problema social y especialmente a uno de sus efectos, el Comunismo.

            Semanas atrás el cardenal Primado de España publicaba unas manifestaciones que no quisimos comentar hasta verlas confirmadas. Tan extrañas eran, que hemos necesitado confirmación. Y ésta ha venido, desgraciadamente.
            El cardenal Gomá y Tomás es uno de los más profundos talentos sobre mística y dogmática. Sus obras son demasiado poco conocidas. Pero no hay sacerdote en el mundo que no debiera leerlas. Escribe mal el castellano, como buen catalán; pero su nervio mental es vigoroso y perfecto.
            Desgraciadamente, no corre a parejas con esa profundidad técnica su conocimiento de la historia española. Cuando realizaba a Buenos Aires aquel viaje tan sonado, con motivo del Congreso Eucarístico, hacía declaraciones absolutamente antiespañolas, que acarreaban largas discusiones. Decimos antiespañolas, porque en España lo centralista es antiespañol, como sabe cualquier estudiante de codas elementales.
            Ahora, en una carta famosa que ha enviado al Presidente de Euzkadi hace, entre otras afirmaciones ésta, que es absolutamente inaceptable: “la guerra española no es una guerra social, sino antirreligiosa, es decir, que sus motivos y su ... no está en abusos sociales, sino en odio del pueblo  cuya mayoría odia a Cristo, la religión como función del Estado”.
            Y esto, además, de una mala interpretación de hechos, sería absolutamente denigrante para la Iglesia española, que ha tenido la educación de la juventud en su 99% en sus manos, y la ha educado de tal modo que ha sido posible, no ya que olvidara el rito, sino que odiara a Cristo.
            No. El pueblo español ha realizado esa odiosa campaña contra la religión y el clero por consecuencia. Es pueblo, como acaba de declarar Franco, absolutamente cristiano, y basta ver cómo mueren los izquierdistas, en manos del cura, para probarlo. Sus persecuciones tienen un arranque muy feble, que será olvidado pronto: la real o supuesta alianza del cura y del obispo con los que abusaban demasiado duramente del trabajador.
            Si el cardenal Gumá lee la Encíclica última de Pío Xl sobre el Comunismo, podrá empaparse de estas verdades, tendrá una idea más clara del pueblo español y podrá apacentarlo con cayado menos inseguro. Ha publicado el Pontífice esta Encíclica el día de San José, el Santo carpintero de Nazaret. Y, al aconsejar a los Estados que impidan la propaganda antirreligiosa, dice claramente que el Comunismo ha prometido la corrección de abusos innegables en la sociedad cristiana, y que es un deber de las clases patronales reconocer los derechos innegables de los trabajadores
            b) La segunda Encíclica se refiere al problema religioso alemán, acerca del cual nos estamos documentando para un próximo día. En esta Encíclica el Papa condena los intentos de paganizar al pueblo alemán con dioses que no serían los mismos para todos los pueblos; de romper el Concordato firmado años atrás y de atacar al clero católico, que, asegura, no se extralimita en sus funciones espirituales.
            El problema religioso alemán es ampliamente complicado, aún mirado a través del criterio católico, que es claro y sólido. Pero mirado a través del ideal totalitario, entonces la complicación es suma y no hay posibilidad de entendimiento entre dos concepciones antitéticas.
            Los 23 millones de católicos alemanes son los que se encuentran en medio del embate de estas dos concepciones absolutamente antitéticas del Estado, de la Iglesia y de sus respectivos derechos y deberes. Esos católicos que, por un lado, han de obedecer a su conciencia religiosa, que les ordena una