Religión 45
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Bibliografía Swinburne Clymer, Dr. E. La Filosofía del Fuego. Buenos Aires La SI 22/09/45 p. 8
El Vaticano y Europa La SI 03/11/45 p. 6-7
Indonesia quema niños vivos La SI 08/12/45 p. 6
Una pregunta.Pregunta novena La SI 08/12/45 p. 7
Navidad La SI 22/12/45 p. 7

 

Bibliografía Swinburne Clymer, Dr. E. La Filosofía del Fuego. Buenos Aires
La SI 22/09/45 p. 8
(Esta crítica ¿será de JBC? Por ciertos conceptos puede ser. Cierto, que la publica La SI)

 Libro original, traducción del inglés, que ha alcanzado en los pueblos de habla inglesa varias ediciones.
 El libro tiene tres características interesantes entre otras tres: es esencialmente espiritualista, trata del fuego y sustenta una filosofía semi ocultista, relacionada con los llamados Rosacrucianos.
 Fue tan inmundo el siglo X1X en cuanto a materialismo alocado y anticientífico, que cuanto tienda a barrer esa tendencia y elevar el sentido moral y espiritual del hombre de nuestros tiempos renovadores nos interesa grandemente.
 Se acostumbra decir que el espiritualismo actual nos viene –además del legado permanente del catolicismo- de la filosofía bergsoniana, que con tanto ímpetu se iniciaba en París, irradiando al mundo entero. También, de los modernos escritores hindúes de la cuerda de Tagore.
 Hay aquí un olvido grave: nos venía, también, ese espiritualismo del Rosacrucismo.
 Muchos críticos, imbuidos de la injusticia hermenéutica, dejan aparte a los rosacruces a causa de lo que ellos llaman “sus erróneas doctrinas”. Pero ¿no son para ellos igualmente erróneas el bergsonismo panteísta y el budismo poético hindú?
 Ese sistema crítico es erróneo. Desde luego que si un hondo espiritualismo emanaba de ese grupo esotérico, no había más que ponerlo al lado mismo del bergsonismo y el tagorismo, al estudiar el renacimiento espiritualista del XX, del cual el cristianismo sería la médula.
 El tema preferentemente tratado en este libro es uno de los más simpáticos y nobles: una especie de historia del fuego, interpretando a la llama en el sentido del autor, con una concepción cuando menos originalísima. El fuego ha sido siempre uno de los más misteriosos elementos de la naturaleza.  Pero es ese autor y sus aledaños los que trascendiéndolo, quieren darle un significado espiritual que llamaríamos central en su sistema.
 En cuanto a la tesis rosacruciana que desarrolla el libro en todas sus páginas, tan extendida en la América de habla inglesa, se trata de una filosofía esotérica, que se esfuerza por explicar ese binomio inicial: exponer el sistema con escasos datos, puesto que estos son privados, de iniciados solamente.
 Es una finalidad de difícil realizar, pero ennoblece al libro esa repetición constante de que la reforma moral es la base de toda la vida. Tesis que ha de ser el punto inicial para la nueva Edad, esencialmente distinta del materialismo y el cientismo del fracasadísimo siglo X1X.  

El Vaticano y Europa
La SI 03/11/45 p. 6-7

 El Vaticano, con la guerra, está abocado a problemas de gravedad extraordinaria. Había en el Palacio de los Papas una especie de miedo pánico a que triunfase el totalitarismo del Eje. Ha triunfado el supertotalitarismo aliado y aquella paz que esperaban algunos ingenuos se ha evaporado completamente.
 Nosotros decíamos, y en grandes letras, al terminar la guerra: “Se ha puesto fin a la guerra; ahora comienza la verdadera guerra”. Algunos superficiales se reían de la frase contradictoria. Ya no hay nadie que no acepte, ahora, aquella contradicción, que es la realidad más viva de estos instantes. Una agencia norteamericana, que bebía ilusiones el día de la “victoria” escribe ahora una crónica cuyo título suena así: “Los problemas de la paz son de solución más difícil que los problemas de la guerra”. Acabáramos: se hizo un guerra para acabar con los grandes problemas. Confiesan ahora que se han agravado. El título de otra crónica aliada: “Produce más muertes la paz que la guerra y que la bomba